extraños en el paraíso

junio 30, 2006

"ser masoquista y ser víctima son cosas distintas, opuestas incluso. la víctima es forzada a la pasividad en contra de su voluntad, mientras que el masoquista crea una situación muy controlada que incluye la esclavitud y la pseudodominación. a veces, las feministas emplean el término 'masoquista' como muletilla denigrante para aludir al 'tipo de mujer que coopera con el patriarcado'. ahora bien, la subordinación de la mujer no puede atribuirse al masoquismo, y esas mujeres subordinadas quizás estén respondiendo a la violencia generalizada (...) aparentando que cooperan, cuando, en realidad, lo hacen obligadas". (anita phillips, una defensa del masoquismo).
imposibilidad manifiesta, pues, del popular monstruo de dos cabezas, denominado sadomasoquismo por una literatura médica poco exigente (y generalizado por una cultura temerosa que todavía lo es menos). o se es sádico -y se disfruta haciendo sufrir a quien no desea padecer lo más mínimo- o se es masoquista. y, en este caso, hablamos de un tipo de placer ligado tanto a la experiencia personal y compartida del límite, como al pacto que la ordena, la hace posible. el sádico es un torturador, el masoquista, un gourmet. las víctimas reales no suelen gozar de casi nada; al margen, claro está, del alivio que suscita el castigo en sus psiques torturadas por la culpa. pero alivio, convengámoslo, no es realmente placer.

junio 29, 2006


mis temores se han cumplido. la tubería que une el pozo a la casa ha reventado durante la noche a causa de la presión del hielo. resultado: no dispondré de más agua que la nieve limpia que pueda recoger yo mismo con un cubo. afortunadamente, un tímido sol ha hecho acto de presencia, durante casi toda la mañana, para alumbrar mis patéticos y esforzados viajes de la cocina al jardín. la mayor parte, una vez hervida, servirá para beber. el resto, para fregar cacharros. lo de lavarme, por el momento, no lo contemplo. aunque confío en que no pase un mes antes de que los fontaneros vengan a hacer su ronda o corro el riesgo de acabar perdiéndome todo el respeto.
la urraca ha regresado. le he dejado un pequeño plato con migas de pan bañadas en leche al pie del roble. no tengo ni idea de en qué suele consistir la dieta de las urracas. gusanos, imagino. larvas. insectos... ésta tendrá que conformarse con el pan. aceptarlo como lo que es, un gesto de buena voluntad por mi parte. junto al cuenco, he depositado un pedazo pequeño de papel de plata y una horquilla. sigo sin noticias de la tortuga. el termómetro marca casi tres grados.

junio 28, 2006

dormito frente al teclado. fuera, del otro lado del doble cristal de la ventana de mi cuarto, la nieve, que no ha dejado de caer en toda la noche, ha cubierto la pradera entera, los macizos de flores y los alcorques recién removidos. las ramas desnudas del plátano se han ido curvando hasta casi tocar el suelo -las más largas-, bajo el peso de la nieve acumulada. pero no se han roto. junto a la leñera, cuyas tejas rojas han desparecido bajo el blanco manto, el tierno madroño resiste, estoico, el acoso de un invierno inesperado. yo, entretanto, rezo para que no se congelen las cañerías al aire que olvidé forrar. pienso, también, en la vieja tortuga que soltamos en verano y a la que, hasta hace unos pocos días, he visto cruzar por la hierba con andares medidos. andares de vieja tortuga, escarmentada de casi todo. confío en que haya logrado encontrar un sitio en el que protegerse del temporal. si no, ella y su escepticismo proverbial serán pronto pasto de las hormigas.
vuelven a caer los copos, transformados por el aire que sopla de la montaña, en delicadas plumas de edredón. éstos sólo son la avanzadilla. por la noche volverá a nevar en firme. lo mejor habría sido que aprovechara la calma matutina para despejar el camino de la entrada pero me duelen los brazos y no me he visto con fuerzas como para andar manejando la pala. en el interior de la habitación caldeada me siento a salvo. leo a chamfort: "avoir de la considération pour soi, vous attire quelquefois celle des autres". el termómetro de la ventana marca dos grados. una urraca me observa desde el alféizar. mueve la cabeza con una curiosidad teñida de cierto desdén. no tarda en darme la espalda y, con un pequeño salto para el que apenas abre las alas, se deja caer sobre la nieve. la observo mientras avanza a pequeños saltos, hasta que, hastiada de la monotonía del paisaje, alza el vuelo y desaparece. mi mirada, entonces, se deja atrapar por el blanco hipnótico. me sumerjo.

junio 24, 2006

"il faut voyager loin avant de rentrer chez soi" (descartes)
parece como si fuera despertando de un largo sueño. la sensación, surgida de no sé exactamente dónde, de euforia y deshielo, la que se siente en el camino de regreso a casa. los olores familiares, por ejemplo. la aceleración del pulso. el bullir de la sangre. y todo ello sin dejar de correr, sin dejar de perseguir ese movimiento incesante del que ya he hablado. precisamente por eso, de hecho. como si sólo el movimiento y la agitación pudieran mostrarnos el lugar exacto, la entrada al recinto. mejor dicho: cuando el movimiento y la agitación son el lugar exacto, el mismo recinto. el hogar sobre las olas.
entrecierro los ojos. aspiro el aire como un animal salvaje. bajo el pelaje oscuro, se contrae el músculo. la lengua va destilando sabor a sangre sobre fondo de tambores.

junio 22, 2006

"vivir en lo inquietante, en lo que no puede quedarse quieto (también en lo que no puede dejar quieto aquello que hay, lo que necesita cambio constante), es un agobio, pero el único modo de llegar con mayor hondura a lo que los humanos somos, a nuestro fondo. un fondo difícil de soportar y para cuyo alivio inventamos quimeras salvadoras de terribles consecuencias como el nacionalismo y las demás religiones. porque ese fondo no es otra cosa que la nada", escribe hoy félix de azúa en su blog.

vivir en lo inquietante, en la espiral del humo. vivir en la nada, en su umbral. o cerca de ella. escapar, una y otra vez, de las definiciones. reinventarse sin descanso, enloquecidamente, si es necesario.

vivir en suspenso, entre dos comas. huir del abrazo de la sombra para correr hacia ninguna parte.

el exilio permanente como único refugio.

la terre est bleue comme une orange.

claro que, lo que para unos es poesía (en un sentido vital, extenso), para otros sólo es mera coartada.

junio 21, 2006

"en todas las cosas que afectan nuestro bienestar y malestar, nuestras esperanzas y temores, hay que poner riendas a la fantasía. (...) las cosas que afectan nuestro bienestar y malestar sólo las tenemos que tratar con la capacidad de juicio (...), con la reflexión sobria y fría; no debemos dejar que la fantasía se acerque a ellas, porque no es capaz de juzgar; sólo nos muestra una imagen y ésta emociona el ánimo inútilmente y, a menudo, de manera penosa", escribe schopenhauer, en el arte de ser feliz.
entretanto, yo salgo de la primavera para adentrarme en el verano, como alma que lleva el diablo. hace ya diez años que mi padre optó por decir adiós con el sombrero en la mano. husmeo el aire por ver si siento algo así como su presencia aleteante en mi derredor. pero no percibo nada, al margen del aire reseco y rancio y el agotamiento crónico que el calor y el poco dormir me van dejando en herencia. ¿será que tengo embotados los mecanismos ultrasensoriales (los sensoriales funcionan a la perfección) o que no soy del género permeable a los fenómenos de autosugestión? mi padre no está, es un hecho (y yo no soy príncipe de dinamarca). si estuviera, a pesar de todo, y no lograra yo percibir su presencia, el resultado de la ecuación sería el mismo. dejemos, pues, a los muertos vivir su muerte y ocupémonos de los vivos. sin demasiadas fantasías, a ser posible.

junio 19, 2006


lo infinitamente desagradable de las relaciones deriva de esa falta de grandeza (de espíritu) por parte de aquellos o aquellas -de mí mismo- que, una vez llegado el fin, no dudan en expedir facturas por agravios y deudas, reales o imaginarios, en lugar de limitarse a dar las gracias -de corazón- por los servicios prestados.
hasta el gesto -patético- de implorar clemencia resulta, a la postre, más digno.

junio 17, 2006

eternas despedidas

a lo lejos, entre dos luces, hay alguien que dice adiós con la mano...

pasa el tiempo. de los amigos de ayer, quedan muy pocos. poquísimos, incluso. por selección natural, los mejores. la cosecha del viento. otros que, en un momento dado, desaparecieron sin más, regresan, por sorpresa, al cabo de un hilo telefónico, como fantasmas resabiados. mezcla del recuerdo que guardo de ellos y de otra cosa, resultado de la suma de lo que eran y de todo cuanto, entretanto, les ha ocurrido (y que ignoras). surgen otros -pocos-, nuevos, novísimos, a estrenar. pero yo estoy más viejo -o más escaldado (y me aplico ya, con todo rigor, la vieja máxima de chamfort: jouis et fais jouir, sans faire de mal ni à toi ni à personne, voilà, je crois, toute la morale)- y los voy tomando -a éstos, los nuevos- con exquisito cuidado. nada de grandes alharacas, de fulgurantes entusiasmos, que no es cosa de cometer viejos errores. si ha de haberlos, que sean, por lo menos, nuevos también. errores virginales, de estreno.
de los que se han ido, algunos se cayeron solos, como fruta madura. bastó con dejar de llamar para comprobar la poca consistencia del nexo. de la rama, fueron a parar al suelo. a otros, los vampiros, sobre todo, hubo que matarlos. siquiera simbólicamente.
la inocencia es la peor de las máscaras: después de todo, si sigues vivo es que tienes, de sangre, tintas las manos.
"j'ai renoncé à l'amitié de deux hommes", escribe chamfort. "l'un parce qu'il ne m'a jamais parlé de lui; l'autre parce qu'il ne m'a jamais parlé de moi".

junio 16, 2006

r.b.


paso la mañana ojeando el libro de fotografías de robert frank, regalo de a. maravilloso. no sé la de veces que lo habré abierto para contemplar sus fotos -una tras otra, todas ellas-, y no me canso. la primera vez que supe de r.b. fue en 1984, en el catálogo de una exposición que había tenido lugar en valencia. todavía le sigo siendo fiel -como no se lo he sido a nadie- (malgré, claro está, los lógicos escarceos con otros). me detengo largo rato en el capítulo dedicado a su serie mabou, mi preferida (a pesar de lo mucho que me gusta la más conocida, the americans)... sugerente y delicada como un poema de w.c.w.
if when my wife is sleeping
and the baby and kathleen
are sleeping
and the sun is a flame-white disc
in silken mists
above shining trees,-
if i in my north room
dance naked, grotesquely
before my mirror
waving my shirt round my head
and singing softly to myself:
"i am lonely, lonely.
i was born to be lonely,
i am best so!"
if i admire my arms, my face,
my shoulders, flanks, buttocks
againts the yellow drawn shades,-
who shall say i am not
the happy genius of my household?


de mi amigo f.: "la sociedad ha creado el estereotipo 'mientes como una puta' y - una vez más - no se dan cuenta de que ésta es la única sinceridad posible (como dijo nietzsche 'si quieres saber cómo es un hombre dale una máscara'). habría que hacer una fusión de nietzsche y freud en un burdel y obtendríamos grandes verdades sobre la 'naturaleza' humana".

junio 15, 2006

a. me envía un apasionante documento: la carta abierta en la que mgv arremete contra la candidatura del escritor javier marías a la real academia de la lengua. y no por diferencia de opiniones o gustos, no. sino por ser "quien peor ha manejado nuestra lengua en todos los tiempos y lugares". "se puede vaticinar", añade, " que jamás será superado". ¡qué exageración!: este país rebosa de candidatos a semejante galardón (entre otros: carlos ruiz zafón, alias "el zafio", por ejemplo, cuya "habitación tendida en lienzos" todavía no he logrado digerir. o fernando royuela, con perlas como ésta, extraída de un bodrio titulado la mala muerte -para mala muerte, la mía al leerlo-: "yo quedaba allí, tirado en el resol de la cocina, cociéndome en mis propias deyecciones, blandas de leche temprana, esa misma leche que, cuando me la ofrecía yo le arrancaba a mordiscos para que no me la escatimase a lo mejor con algún viajante de comercio rezagado aún en el puerperio de la succión". [¡ojo! la puntuación -o su ausencia- es cosa del autor] ¡el puerperio de la succión! vaya, vaya; y qué decir del ínclito juan manuel de prada, el rey de los pesos pesados).
lo peor no es ya que sean tan malos escritores sino lo pretenciosos, pomposos e indigestos que resultan.
la paradoja -o la ironía, según se mire- es que jm viene a ocupar el sillón r (con mayúscula) que ocupaba, hasta su muerte, un filólogo, lázaro carreter, conocido por su escrupulosa vigilancia en el uso del castellano. pero ya se sabe: muerto el perro (con perdón), ganancia de pescadores.
para los interesados en leerse la carta entera: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=32877
queda claro que, hoy, me he levantado (y me voy a acostar) peleón perdido.

me despierta, de madrugada, el sonido de la lluvia contra el empedrado del patio. observo, durante un rato, con los ojos entrecerrados por el sueño, el cielo rojizo que parece a punto de romperse sobre nuestras cabezas.
-el universo siempre salda sus deudas -sentencia el histriónico doctor house, transformado en un personaje de woody allen.
-¿sí? -pregunta ella.
-no. pero debería.
el agua cae en tromba y va abombando y levantando la pintura de los muros. los canalones se desbordan ante la incapacidad de los desagües de absorber todo el caudal. efecto hipnótico del repiqueteo de las gotas. es la imagen de un fin del mundo en miniatura.
sólo las cuerdas de tender, de una rectitud sin tacha, me recuerdan quién soy (y por dónde me ando).
entre el debería y el es, se despliega, perezoso, el arco que va de la locura y la frustración a la salud mental.

junio 13, 2006



día nublado. sopla una fresca brisa. ¿cabe, acaso, mayor felicidad?
(de lo que se podría concluir -precipitadamente- que resulta muy fácil hacerme feliz...)

o, mejor, este haiku improvisado:
cielo de aguada
sobre la delgada antena
descansas



el odiado capataz me jura que, mañana, sus sicarios mantendrán sus mazos en silencio y permanecerán, ellos mismos, en religioso recogimiento hasta las nueve de la mañana. loado sea quien deba ser loado.


"on ne peut vivre longtemps dans la frénésie" (pérec)

luna llena. a pesar de los claros síntomas de enajenación mental, no detecto un incremento de la producción de vello en mi amable rostro de ciudadano irritado. frente al espejo, el espectáculo de todos los días, si exceptúo las profundas ojeras que me van dejando el calor y el por siempre maldito gremio de la construcción, que se obstina, como cada mañana, en acometer sus tareas de destrucción mucho antes del horario que la ley prescribe como justo. ardua tarea, la de protegerse de los abusos. volveré a dar la tabarra, renovaré mis amenazas y pondré, por fin, denuncias. pero, a la hora de la verdad, sólo me quedará el recurso de rezar para que pueda estar muy lejos cuando se decidan, en serio, a tirar la casa de al lado para levantarla de nuevo. queda el magro consuelo, claro, de que un día, ya no tan lejano, todo esto (sus afanes y los míos) acabe sumergido bajo las aguas de un mar implacable y justiciero. entretanto, ojalá que los parta un rayo.

junio 10, 2006

junio 09, 2006

anotaciones a la disertación acerca de las amistades peligrosas (entrada correspondiente al día 6 de junio):

la mujer, como género, sólo ha gozado de libertad real en aquellos momentos de franca decadencia política. a la hora del crepúsculo de los dioses (y de las diosas) que bailan, ebrios, cogidos de la mano, alrededor de la hoguera que los consume, indiferentes a todo porvenir. la roma imperial antes de la caída. la francia monárquica antes de la guillotina. algunos ejemplos. la virtud de la polis, la virtud de la res pública siempre ha ido acompañada, por el contrario, de una intransigencia sin par à son égard. la mujer (tras el desfogue revolucionario): garante de la herencia genética, ergo del patrimonio de los pequeños propietarios (que son el alma de todas las revoluciones). algo así como la firma del notario. ¿y qué hombre de honradas miras se fiaría de un notario dipsómano o dado al trasiego venéreo? siquiera de un notario alegre... quede, mejor, toda ella bajo llave.
persistencia de los ciclos, eterno retorno: en nuestro horizonte se avista ya una nueva horda de virtuosos -provistos de barba, turbante, chilaba y kalashnikov- que dicen hablar en nombre de la moral y en contra, una vez más, de babilonia-occidente, mientras asientan sus reales sobre el pequeño propietario de bazar, cuyo corazón sufre igual por la globalización que pone en peligro sus negocios, como por su hija, en peligro de ser seducida por la modernidad.
ya lo dijo, no hace tanto, el jefe de prensa de los talibanes: "occidente es un lugar de pecado en el que las mujeres corren desnudas por los parques". puritita envidia: en donde él vive, no hay parques.
la respuesta, en cualquier caso, debería ser una sola: écrasez l'infâme!
digo debería pero la realidad se impone: hirsi ali retoma el camino del exilio. la holanda bienpensante, multicultural, políticamente correcta y comerciante, no la quiere.
vayan preparando el velo, señoras (y pongan todas sus barbas a remojar)...
************************
es un auténtico placer cuando los amigos cumplen con sus obligaciones blogueras y el paseo por el cíberespacio te depara pequeñas pero lujosas sorpresas. gracias, gracias, gracias.

llovió.
llovió.
brisa y
frescor
(y algún
trueno).
funcionó
el recurso
de la plañidera.


día plomizo.
bochorno y nubes.
llovió barro durante unos instantes.
después, nada.
la calma chicha
a la que no seguirá tormenta alguna,
sino tardes de polvo
y de olor a perro.
aún no se nos había muerto la primavera,
que ya nos mordió el verano,
pestilente y montaraz.
aguarda el otoño detrás de la esquina.
días, días, días.
uno detrás de otro.
otro detrás de uno.

no sé ya ni qué decir
ni qué contar.
dónde meter la cabeza
o dónde esconder la mano.
en mi nevera hay un hombre
que sana los daños
que causa el cielo.
día de plomo.




nota a pie de página:
el consenso no es una práctica que pueda ser tenida por democrática. el anhelo de alcanzarlo, tampoco. consenso es con lo que sueña, por ejemplo, un líder fascista o comunista: la unión de todos bajo un mismo espíritu y una misma voluntad de acción, dirigidos ambos a la consecución de un mismo objetivo (dictados todos por el líder supremo, es obvio).
la democracia consiste en alcanzar acuerdos. es decir, en hacer concesiones, unos y otros, hasta lograr una decisión equilibrada. es algo mucho más sucio, arduo y farragoso que un consenso. y mucho menos vistoso, claro.
cuando zp -o cualquier otro- pide consenso, está poniendo en evidencia su nula cultura democrática y su solapada tendencia al caudillismo (prietas las filas, todos a una, etc.). amable, eso sí (por lo menos en apariencia).
será cosa del talante, digo yo (o del consumo de agua de pantano).

junio 07, 2006

vuelvo a ver las amistades peligrosas. a pesar de lo mucho que disfruto, cada vez, con la ambientación, el trabajo de los actores o los diálogos, hay algo en esa película -como en el libro de laclos, de hecho- que me provoca urticaria. tras una perfecta exposición del orden clásico y del espíritu libertino (demasiado perfecta, incluso, pues ambos aparecen como caricatura y contienen su propia denuncia), adviene ese tosco final -ese forzado tour de force de corte protorromántico- por el que el autor se quita la careta y busca su redención ante cualquiera que hubiera sospechado, hasta entonces, elogio alguno o simpatía por el ancien régime.
a fin de cuentas, monsieur laclos padece de esa penosa mentalidad burguesa emergente -no hacía ni una generación que su familia había comprado el título que ostentaba- que tiene por objetivo transformar el mundo en mercancía y devolver a la mujer al sagrado nicho del hogar (lejos de ese espacio público en el que tan bien se desenvuelve la marquesa). lo suyo es, pues, el melodrama y la exaltación de la virtud bajo la forma del amor y de la ingenuidad (la virtus republicana frente a la decadencia y el vicio de la aristocracia). es el triunfo del embrionario romanticismo -pero desprovisto de los excesos que le darán fama y que aún tardará unos años en asolar europa-, de entre las ruinas del clasicismo revenido y estéril.
que al acomplejado de laclos no le gustaran los libertinos, encarnados en el depravado y torticero valmont (primo de los libertinos de sade para lectores con estómago), pase. lo que hace con la marquesa de merteuil, en cambio, no tiene nombre. cualquiera que pensara que el autor siente la menor admiración por esa mujer decidida a" vengar su sexo" ("... n'avez-vous pas dû conclure que, née pour venger mon sexe et maîtriser le vôtre, j'avais su me créer des moyens inconnus jusqu'à moi?"), ve rápidamente desbaratadas sus suposiciones cuando todo el talento conspirador del personaje, su inteligencia y perspicacia "nacidas de la observación y el estudio", son sacados a la luz, destripados, juzgados y condenados en nombre de la dichosa virtud (y de la primacía del macho burgués). pero no sólo su inteligencia, su reputación o su fortuna (acaba arruinada) sino también su cuerpo, atacado, de golpe y porrazo, por una viruela atroz que la desfigura ("... disait hier, en parlant d'elle, que la maladie l'avait retournée, et qu'à présent son âme était sur sa figure. Malheureusement tout le monde trouva que l'expression était juste"). es la venganza completa e implacable del mezquino contra una mujer que, tal vez, no sea un modelo de irreprochable conducta ni la mejor de las amigas pero cuyos talento y habilidad están fuera de toda duda (de ahí su peligro, piensa laclos), así como su profundo conocimiento de la mecánica social. a la hoguera, pues, con ella.
lástima. pues ese final ridículo, fantasioso y ruin, digno de una comedia de molière, empaña la clarividencia y el fulgor de la famosa lettre lxxxi del libro -magníficamente vertida en imagen y declamada por glenn close en la película-, cuya lectura compensa sobradamente la cicatería del autor.
al final, a modo de triste postre sin azúcar, nos quedan el triunfo póstumo (muere porque ha cedido a una pasión ciega e impura) de ese personaje tan soso y antipático que encarna la presidenta de tourvel y la venganza del maestrillo de música (cuando debería darse con un canto en los dientes de lo bien preparadita que le ha quedado la novia para los asuntos de alcoba. claro que, como buen patán, él sólo soñaba con estrenarla). en cuanto al sector de los gozadores, no hay para ellos más horizonte que el castigo a sus pecados: la señorita de volanges va directa de cabeza al convento (que es el destino que la sensiblidad burguesa reserva a las mujeres que han aprendido a disfrutar del sexo) y el malvado valmont halla patética redención en la muerte, dejando sola -eso sí- a la marquesa a la hora de pagar la cristalería rota.
por mi parte, busco consuelo, una y otra, vez en la ambientación y en los trajes, en las malévolas miradas de malkovich, en la inquietante serenidad de glenn close y en los espléndidos pechos de uma thurman. en definitiva, en el arte.

junio 03, 2006


deliciosa mañana. a las nueve y media, sin prácticamente nadie en la calle, excepto alguna que otra pareja de turistas. aislado por el preludio nº3 de bach, que desgrana john lewis en mis oídos, el día entero se desliza alrededor, como el aire, en cámara lenta. lentísima. tres niños que juegan al balón en la plaza. un afgano que brinca con la gracia de una bailarina del bolshoi, mientras alza al cielo de la mañana su largo hocico y sus peludas orejas revolotean. el agua de las mangueras formando ríos, estuarios, islas brillantes sobre el empedrado. las sillas metálicas de las terrazas apiladas en una curiosa superposición de parábolas. estiro el placer cuanto puedo, hasta convertirlo en un hilo cada vez más delgado y frágil. vuelvo a casa antes de que otro día, bárbaro y estéril, irrumpa de entre las ruinas del primero.
"(...)/Ahora tú eres joven como un pájaro muerto en la nieve de marzo,/ahora llega hasta ti y canta su canción francesa./Sois livianos: dormís mi primavera hasta que acabe/ (...)"