extraños en el paraíso
junio 30, 2006
junio 29, 2006

mis temores se han cumplido. la tubería que une el pozo a la casa ha reventado durante la noche a causa de la presión del hielo. resultado: no dispondré de más agua que la nieve limpia que pueda recoger yo mismo con un cubo. afortunadamente, un tímido sol ha hecho acto de presencia, durante casi toda la mañana, para alumbrar mis patéticos y esforzados viajes de la cocina al jardín. la mayor parte, una vez hervida, servirá para beber. el resto, para fregar cacharros. lo de lavarme, por el momento, no lo contemplo. aunque confío en que no pase un mes antes de que los fontaneros vengan a hacer su ronda o corro el riesgo de acabar perdiéndome todo el respeto.
junio 28, 2006
junio 24, 2006
junio 22, 2006
"vivir en lo inquietante, en lo que no puede quedarse quieto (también en lo que no puede dejar quieto aquello que hay, lo que necesita cambio constante), es un agobio, pero el único modo de llegar con mayor hondura a lo que los humanos somos, a nuestro fondo. un fondo difícil de soportar y para cuyo alivio inventamos quimeras salvadoras de terribles consecuencias como el nacionalismo y las demás religiones. porque ese fondo no es otra cosa que la nada", escribe hoy félix de azúa en su blog.
vivir en lo inquietante, en la espiral del humo. vivir en la nada, en su umbral. o cerca de ella. escapar, una y otra vez, de las definiciones. reinventarse sin descanso, enloquecidamente, si es necesario.
vivir en suspenso, entre dos comas. huir del abrazo de la sombra para correr hacia ninguna parte.
el exilio permanente como único refugio.
la terre est bleue comme une orange.
claro que, lo que para unos es poesía (en un sentido vital, extenso), para otros sólo es mera coartada.
junio 21, 2006
junio 19, 2006
junio 17, 2006
junio 16, 2006
r.b.
junio 15, 2006
junio 13, 2006

día nublado. sopla una fresca brisa. ¿cabe, acaso, mayor felicidad?
(de lo que se podría concluir -precipitadamente- que resulta muy fácil hacerme feliz...)
o, mejor, este haiku improvisado:
cielo de aguada
sobre la delgada antena
descansas

"on ne peut vivre longtemps dans la frénésie" (pérec)
junio 10, 2006
junio 09, 2006
anotaciones a la disertación acerca de las amistades peligrosas (entrada correspondiente al día 6 de junio):

día plomizo.
bochorno y nubes.
llovió barro durante unos instantes.
después, nada.
la calma chicha
a la que no seguirá tormenta alguna,
sino tardes de polvo
y de olor a perro.
aún no se nos había muerto la primavera,
que ya nos mordió el verano,
pestilente y montaraz.
aguarda el otoño detrás de la esquina.
días, días, días.
uno detrás de otro.
otro detrás de uno.
junio 07, 2006
junio 03, 2006

deliciosa mañana. a las nueve y media, sin prácticamente nadie en la calle, excepto alguna que otra pareja de turistas. aislado por el preludio nº3 de bach, que desgrana john lewis en mis oídos, el día entero se desliza alrededor, como el aire, en cámara lenta. lentísima. tres niños que juegan al balón en la plaza. un afgano que brinca con la gracia de una bailarina del bolshoi, mientras alza al cielo de la mañana su largo hocico y sus peludas orejas revolotean. el agua de las mangueras formando ríos, estuarios, islas brillantes sobre el empedrado. las sillas metálicas de las terrazas apiladas en una curiosa superposición de parábolas. estiro el placer cuanto puedo, hasta convertirlo en un hilo cada vez más delgado y frágil. vuelvo a casa antes de que otro día, bárbaro y estéril, irrumpa de entre las ruinas del primero.







