extraños en el paraíso
noviembre 29, 2006
abro una página al azar, del libro que tengo más cerca: "un error en el que a menudo se incurre, respecto de los neuróticos, es dar por supuesto que son personas interesantes. pero nada tiene de interesante ser perpetuamente desdichado, estar siempre absorto en uno mismo, ser maligno o ingrato, siempre alejado de la realidad. los neuróticos son seres sin corazón: como escribió baudelaire, 'tout homme qui n'accepte pas les conditions de la vie vend son âme'". es de un libro magnífico, indispensable: la sepultura sin sosiego, de un gran neurótico, cyril connolly. ¿es esa contradicción la prueba de que erraba en el diagnóstico? imagino que lo que hace, de connolly, un sujeto interesante es, precisamente, su lucha constante, sin sosiego, contra sus tendencias neuróticas. porque tampoco creo que, por no padecer ninguna clase de neurosis (y eso es prácticamente imposible en nuestros tiempos), vaya uno a resultar más interesante.
lo que termina llevándonos a una pregunta de mayor calado: ¿qué es ser interesante? queda, como tal, en el aire, a la espera de que algún lector espabilado y sensible dé con una respuesta convincente.
me la han vuelto a hacer. tipo simpático y de apariencia legal que me contrata para unas locuciones. paga las primeras -a tres meses, claro- y se demora en el pago de las restantes. como soy muy poco organizado para estas cosas, dejo pasar cinco meses antes de recordar que soy un acreedor en potencia. para entonces, el tipo simpático y de apariencia legal ha dejado de contestar mis correos y no me coge el teléfono. es lo que tiene el ir de lanza libre por la vida. que te acabas viendo en la obligación ya no de alquilar la lanza, sino de empeñarla (aunque siempre me quede el recurso de ensartalo en ella). pero today the sun is shining, the sky is blue y yo paso de hacerme mala sangre.
noviembre 28, 2006
primer día de invierno. nubes de plomo. salgo a comer con c.c. y descubro -hasta hoy había estado cubierta por andamios- que han pintado la fachada de una de las casas de mi calle, del color que a mí me hubiera gustado que pintaran la mía. gris perla, con los marcos de las ventanas en blanco. y no este amarillo albero, andalucero, con las ventanas marrones, que escogieron mis vecinos por mayoría y con el que me toca cargar. qué le vamos a hacer, soy poco dado al folclor y siento envidia de un vecindario capaz de vencer la tendencia general a los colores vivarachos y a las soluciones cutres (el pvc marrón de los balcones lo es).
de vuelta a casa, dedico la sobremesa a lustrar botas y zapatos. el domingo por la tarde vacié los armarios, decidido a poner orden en tanto caos. más de seis pares esperan, en el entrada, la hora de las despedidas. irán a parar al mercadillo callejero (abandonados sobre un contenedor, o una papelera, a alguien le parecerán todavía útiles, porque he sido cuidadoso con ellos), o a algún negocio de ropa de segunda mano. hay un par por estrenar, incluso. unas botas tipo herman monster -recias, de punta cuadrada- que no sé en qué momento me dio por comprar. zapatos negros que lo han bailado todo. un par de ante claro, de verano. y otro que sólo me puse una vez; la misma en que me disfracé de colegiala perversa y, con una amiga/amante que hace tiempo que dejó de serlo (y no a raíz de aquello) nos fuimos ambas, vestidas de semejante guisa, a animar, con nuestra lascivia a flor de piel, una aburrida fiesta (no sé si lo conseguimos o no, pero de nuestro numerito pseudolésbico guardo muy buen recuerdo. lástima que no haya quedado testimonio gráfico).
imprescindible stephen payne: "la memoria histórica es un oxímoron. la historia es una ciencia, trabaja analizando datos y fuentes. la memoria es, por definición, subjetiva. no se puede hacer historia a partir de la memoria". y que tenga que venir siempre alguien de fuera a recordarnos las evidencias...
noviembre 26, 2006
marcas: en la calle, mi mirada se cruza con la de una mujer, de origen sudamericano, más cerca ya de los cincuenta que de los cuarenta, menuda y bajita, de pelo muy negro. mantenemos el contacto visual, al ritmo de nuestros pasos, hasta que el sentido de la marcha empuja nuestras respectivas vidas a pasar, la una junto a la otra, sin otra consecuencia que una sonrisa. acostumbrado a la particular sequedad de la madrileña común, cuya mirada suele permanecer fijada en un punto situado entre la nada y el más allá, (y que suele confundir la expresión de la dignidad con lo siniestro) me llena de gratitud y reconocimiento tan breve y mudo intercambio. detesto generalizar -por aquello de que basta una excepción para destruir una regla-, pero, tras muchos años de callejeo y observación, tiene uno la impresión de que la mujer española (y, en esto, ni la región de procedencia ni la edad marcan reales diferencias) sigue empeñada en considerarse una especie de reserva espiritual a proteger. de ahí esa mirada cerrada, hueca, esa falta absoluta de interés por lo mundano -por esa mínima y fugaz complicidad que comparten dos extraños en un vagón de metro, por ejemplo-, la actitud huidiza o el gesto hierático y displicente; en resumen: el olímpico desdén hacia la curiosidad ajena. me conozco la retahíla de excusas, basadas todas ellas en el escueto principio de que no se puede dar pie a un hombre porque... (fórmula estrechamente ligada a aquella otra, perenne, que reza: "los hombres sólo quieren una cosa", ejemplo eximio del pensamiento nacionalcateto, siempre vivo -o, igual de muerto que siempre), pero eso es como pretender cortarse la mano que enciende el fuego no vaya a ser que un día pueda sufrir quemaduras.
lo curioso es que no han sido pensamientos lascivos lo que me ha provocado la mirada de la mujer con la que me crucé de camino a casa, sino, más bien, una sensación de calidez (quizá todos dependamos, en mayor o en menor medida, de la amabilidad de los extraños) y la certeza, confirmada, de que, éste, es uno de los lugares más aburridos del planeta.
lo curioso es que no han sido pensamientos lascivos lo que me ha provocado la mirada de la mujer con la que me crucé de camino a casa, sino, más bien, una sensación de calidez (quizá todos dependamos, en mayor o en menor medida, de la amabilidad de los extraños) y la certeza, confirmada, de que, éste, es uno de los lugares más aburridos del planeta.
p.d.: gracias al cielo, nos han sido dados el móvil y el emepetrés.
noviembre 24, 2006
historia de un fraude: “Every religion is making claims about the way the world is,” he said. “These are claims about the divine origin of certain books, about the virgin birth of certain people, about the survival of the human personality after death. These claims purport to be about reality.”

pensé que no lo haría, colgar un retrato en esta página -bastante narcisista resulta ya la exhbición permanente de lo escrito en lugar público. pero no he podido resistir la tentación a la vista de esta foto, que no es muy buena, cierto, pero en la que me siento -y no sé exactamente por qué- reflejado.
me la hice yo mismo apuntando al espejo y andaba más pendiente de la cámara que del modelo.
noviembre 23, 2006

salgo a la calle. gruesos nubarrones cubren el cielo pero, aún a riesgo de equivocarme, opto por dejarme el paraguas en casa. mala suerte si me toca mojarme pero no me apetece cargar con nada.
a través de los cascos, suena el réquiem de w.a.m. (¿qué otra cosa podía ser con un día como éste?). el dies irae, a todo trapo, me alcanza, como un rayo, a la altura de red de san luis. el sanctus, pasada la glorieta de bilbao (me he entretenido un rato a la altura de la plaza de san ildefonso, al paso de la lacrimosa). sobre mi cabeza desnuda, el cielo se alborota. a lo largo de la última semana, las nubes han sido de una insólita belleza. algodonosos cúmulos y estratocúmulos negros y blancos, teñidos de rosa y naranja a determinadas horas del día, maniobrando como pesados navíos de guerra en el fragor de una batalla. como el tigre y el dragón, enzarzados. ¿fueron así los noviembres -apenas los recuerdo- de los últimos años o es, éste, un tanto especial? camino a paso firme, luego me demoro, caen cuatro gotas, sin consecuencias. una mujer llama a gritos a una adolescente que se aleja. sólo veo sus muecas y su brazo tendido. el tráfico discurre penosamente a lo largo del estrecho canal que han dejado las obras en la calle fuencarral. imagino el estrépito de los cláxones. dos ancianos cruzan con el semáforo en rojo, confiando, secretamente, en que el destino, bajo la forma de una furgoneta de reparto, los libre, sin más, de las penas de la edad y los achaques. un perro lanudo y pequeño marca su territorio junto a la rueda de una moto. dos niñas creciditas, vestidas de colegio -con esas faldas diminutas que alimentan, de modo indeleble, las fantasías masculinas más pecaminosas-, caminan de la mano, indiferentes a todo, haciendo gala de ese descuido elegante des enfants terribles. entretanto, en el cielo, los dioses siguen librando su guerra cruel por el amor de algún que otro mortal despistado.
noviembre 17, 2006
retorna m., fascinada, de su visita a cracovia; cautivada por la cortesía de la gente (con la notable, pero previsible, excepción de la funcionaria de la oficina de turismo), la variedad de sopas, la calidad de los conciertos y ópera a los que asistió, por dos duros, en salas llenas -entre semana incluso- de autóctonos de toda edad y condición. y, sobre todo -e insiste en ello-, sobrecogida por lo pulcros que lucen sus zapatos.
podrá parecer una tontería, pero no lo es en absoluto pues el aspecto de los mismos constituye, sin duda, uno de los baremos ineludibles a la hora de medir y comparar grados de civilización -junto con el número de teatros, el de retretes públicos, limpios y en condiciones y los niveles de contaminación acústica. sin un medidor de decibelios a mano, ni una urgencia que atender, un simple vistazo al pie de nuestros conciudadanos -en la cola del banco, junto a la barra del bar o sentados en el metro- debería bastar para saber a qué atenernos.
noviembre 16, 2006
escribe el admirado féliz de azúa: "no sé yo cuáles son las condiciones para que se den tipos originales, capaces, además, de llevar a cabo empresas prodigiosas. lo que desde luego sé es que no se producen en españa. sin duda, el lugar donde mejor crecen es la gran bretaña. quizás la lluvia sea un elemento imprescindible para ese raro cultivo. nuestra particular aspereza los mata de raíz."
lo que yo digo: a falta de lluvia, buenas son las duchas.
reflexión del día después: el estilo -en la escritura, en el arte- no es, en modo alguno y contra lo que comúnmente se acepta, la marca, o divisa, a la que recurre un autor para distinguirse del resto ("ah, ese estilo tan reconocible de fulanito..."), sino el tejido sutil que recubre el cuerpo del texto, otorgándole flexibilidad y consistencia y permitiendo que trasluzca, a través de él y sin merma, su sentido. algo así como el traje del emperador; con la salvedad de que, quién lo teje, no pretende haber vestido al césar, sino que luzca tal y como es, tal y como está. o sea, desnudo.
noviembre 14, 2006
tanta tinta vertida al respecto cuando, en realidad, con bien pocas palabras puede resumirse, tanto en extensión como en profundidad, el alcance y contenido del pensamiento único: "hay que decir que, gracias a él, el pueblo vive muy bien". el mérito es de una señora, de mediana edad, vecina del pueblo de seseña. lo afirma ante las cámaras de televisión, a la hora de la comida, refiriéndose a un tal f.h.c., alias "el pocero". el motivo, las más de trece mil viviendas que la empresa del susodicho (donde se lee promotor urbanístico, debería figurar pirata) está construyendo en una localidad toledana. el pueblo vive muy bien... no fue por otra razón por la que otro pueblo, el alemán, cerró filas tras el führer y su régimen criminal (sí, la resurrección de los mitos, con sus anillos y sus nibelungos resultaba entretenida, como las paradas y las fiestas populares, pero lo esencial era que se vivía bien. muy bien incluso, a costa de los demás). siempre resulta cómodo no tener que preguntarse de dónde procede la riqueza, sobre todo cuando llega a nuestras manos sin remite.
no nos engañemos, especuladores, criminales, somos todos.
noviembre 13, 2006
propuesta profiláctica: por encima de cinco grados, soy de la opinión de que la navidad no debería celebrarse.
noviembre 10, 2006
vuelvo al tema de la ducha, aun a riesgo de aburrir a los lectores, porque creo que no se valora, como merece, su función de reactivo, de catalizador en los procesos de creación. a mí, las mejores ideas se me suelen ocurrir bajo la densa cortina de agua (como una lluvia desprovista de todo sentimiento melancólico), que escupe la alcachofa sujeta a la pared (detesto el uso de la ducha de teléfono, que te ocupa las manos y concentra el agua caliente en un único punto), y me recorre el cuerpo, de arriba a abajo, siguiendo el orden dictado por las hermosas leyes de la física. desde un poema a un diálogo. desde el argumento detallado de una posible novela -ducha larga- a un tema para la próxima entrada de este blog -ducha corta. ideas que llegan a mí como otros tantos fogonazos. dictadas -rociadas- desde lo más alto. yo, como el empédocles de hölderlin, nada más tengo que hacer sino abrirme a ellas mientras me lavo el pelo, enjabono mis áxilas o me depilo el molesto, y tan poco fotogénico, vello púbico. y no grito "¡eureka!", porque me tocaría pagar derechos de autor o ser acusado de plagio, pero me pongo contento, consciente de que el día cobra un nuevo sentido y de que no ha llegado el día en que decida dibujarle una roseta a mi cerebro.
[como no creo ser el único, encuentro que una restricción en el uso diario y generoso de la ducha -esa metáfora, a voluntad, de la lluvia cicatera-, no haría sino provocar una grave sequía creativa. comprendo que a la ministra le dé igual, porque a un político no se le paga por pensar y, aún menos, por crear, pero eso es algo que, en un país tan mermado, debería considerarse punible].
noviembre 03, 2006
han logrado la machada de abrir brecha en la muralla de la, hasta ahora, inexpugnable fortaleza del cacique. ninguneados por los medios, acosados por los camisas pardas del nacional-socialismo autóctono, sin otro apoyo que el de sus militantes, sin el aval ni los recursos ni los favores bancarios de los que gozan los amos de la cochiquera. mediante una campaña basada en el boca a boca y eso, sólo, en el área de barcelona. lograr 3 escaños con un 48% de abstención y al cabo de unos pocos meses de vida activa, es, les guste o no a los miembros de la "honorata societá", una hazaña. aquélla, tras el primer estupor, ya ha reaccionado: ladran los coyotes, se carcajean las hienas. entre los que los acusan de estar infiltrados por la extrema derecha (será por eso que un miembro relevante del psc se ha pasado a sus filas con armas y bagajes) y los buenistas que se preguntan, con ese cinismo cateto del que cree ser perro viejo, cuánto tiempo lograrán mantener la cabeza fuera de las revueltas aguas de la corruptela y el clientelismo políticos, anda el juego del descrédito. como si importara algo que un partido que se pretende abierto a todos, sin exclusión de lengua, identidad o clase social, y cuyo único objetivo declarado es el de servir a los ciudadanos y no sólo servirse de ellos, contenga a miembros de la extrema derecha o a filocomunistas irredentos (que, en todo caso, serían esquizoides o arrepentidos, pues no creo que ni unos ni otros fueran a durar mucho en un partido de tan claras convicciones democráticas). para un partido, y sus militantes, que se define como laico, racionalista en política y contrario al chorreo emocional (de ahí su línea no nacionalista), el credo político, como el religioso, deberían pertenecer al ámbito de lo privado. ésa es su novedad. que gente muy dispar, pero animada por la misma voluntad, pueda trabajar de consuno, sin previa profesión de fe.
en cuanto al riesgo de que los chicos se nos corrompan, por el momento queda en eso, en mero riesgo. a estas alturas del proceso, sólo un conservador de la peor ralea puede seguir apoyando la idea de que más vale corrupción conocida que aquélla por conocer (esa forma de manchar el traje ajeno antes de su estreno, para luego decir que todos tenemos grasa en los dedos). en el fondo, como buenos idealistas reprimidos, les da miedo ilusionarse, no vaya a ser que acaben, los pobrecitos, decepcionados.
y el caso es que no se trata de ilusionarse (esa maldita necesidad de creer en algo), sino de mantener los ojos abiertos y desenmascarar a los vendedores de crecepelo (los infames) y sus turbios manejos. un trabajo metódico y desapasionado. que en eso consiste ser ciudadano.
así lo han entendido los miles de votantes que, asqueados con el modelo de reparto tradicional del pastel han decidido sentar a un comensal más a la mesa. aunque sólo sea para que corra un poco de aire fresco que alivie la peste a tocino rancio. el jueguecito de las izquierdas y las derechas, su política sensiblera, cargada de (des)memorias históricas varias e idealismos del todo a cien (tras los que se esconden los intereses reales de los actores de esta farsa), está más que gastado, como refleja una tasa de abstención en claro aumento. un jueguecito que sólo renta ya a los profesionales del ramo y a sus pregoneros. tal vez la hora haya llegado de baldear el patio.
llueve. y se aleja, regato abajo, el fantasma de la sequía, heraldo siniestro del más rancio costumbrismo mesetario, de las moscas que abrevan en el lagrimal de los niños exhaustos, del olor a pies y a sudor, del polvo como un sudario alergénico. se aquieta el espíritu, agitado, estos últimos días, por las amenazas de la ministra narbona, ama dómina de la conciencia nacional-ecologista. llueve. tentado me siento de salir desnudo a bailar sobre los charcos, como en esos rituales primitivos en los que el gasto por agua corre por cuenta de dios padre o de la madre naturaleza.
del sueño edénico me despierta, de golpe, la pesadilla del titular: "tendría que llover durante 70 seguidos para...". siento, en el cogote, el hórrido aliento del fantasma...
noviembre 01, 2006
la ministra narbona ha lanzado al aire la propuesta de castigar a todo aquel que muestre mayor esmero en la limpieza de lo que es debido. imagino que su argumento se basa en pormenorizados estudios dermatológicos, de esos que recomiendan proteger la piel de la agresión del agua y el jabón. con 60 litros por persona y día, el español, en sus diferentes vertientes nacional-históricas, tiene más que suficiente para satisfacer sus necesidades de aseo y consumo. por encima de esa cantidad, aflora el hedonismo, que conduce fatalmente al vicio y a la relajación de costumbres.
lo que no está claro, caso de que prospere la iniciativa, es si se tendrán en cuenta ciertos aspectos atenuantes, como el hecho de que el propio domicilio haga las veces de oficina, por ejemplo; que el usuario viva en un lugar caluroso y polvoriento, sufra problemas de piel que exijan duchas recurrentes, véase baños prolongados; padezca alguna neurosis, de esas que te empujan a lavarte doscientas veces las manos al día, o, simplemente, pase tanto frío en invierno (es lo que suele ocurrir en las casas viejas con problemas de aislamiento) que una ducha de agua caliente constituya, para su propietario o inquilino, el único modo de no terminar, al cabo del día, contraído como una pastilla de starlux, o como una momia alpina.
ante semejante panorama, corren riesgo, las compañías de agua, de que se les saturen los servicios de atención al cliente (¿lanzarán al mercado, las compañías de seguros, algún tipo de poliza para hacer frente a las demandas por exceso en el consumo?)
el coro de los verdes, siempre listo a la hora de escarmentar al rebaño, ya ha dado la bienvenida a las medidas redentoras de la ministra, y entona a capella la zarzuela del otoño: "en gambia, se bastan y sobran con 40 litros al día". me asombra gratamente la capacidad de ahorro del ciudadano medio gambiano, pero, sinceramente, estoy lejos de envidiar su suerte. y, desde luego, en nada deseo que mi vida se asemeje a la suya. tampoco será cosa de recordarles a los verdes autóctonos que, si es cosa de comparar y equiparar, sus homólogos africanos suelen llevar muy mala vida en sus respectivos países.
lo irritante de todo esto es que el mayor despilfarro de agua que se produce en este país corresponde a los cultivos de regadío, a la obsolescencia de las tuberías que pierden hasta un 70% del agua que trasladan (seguida, en orden de importancia, por la furia urbanizadora que amenaza con solar hasta los ríos). pero cambiarlas es tarea que exige inversiones millonarias y la voluntad, política, de acometer la racionalización de los cultivos. y hasta el momento, nadie se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato.
será porque, después de todo, resulta mucho más fácil amenazar a los ciudadanos con el castigo. y pasar la gorra, claro, entre la grey debidamente culpabilizada.
uno es partidario de todas las medidas de ahorro (en mi caso, hasta he renunciado a los baños con velas en mi magnífica bañera -instrumento irresistible de seducción-, pero lo de cortar el agua mientras me ducho, por ahí no paso. como mucho, me comprometo a enjabonarme a doble velocidad y a evitar los malos pensamientos) que los distintos organismos del agua se empeñan en recordarnos. entre otras cosas, porque me resulta insoportable la actitud de nuevos ricos que, de treinta años a esta parte, exhiben mis conciudadanos. pero, entre el despilfarro y el como se pase un litro me las paga, hay un largo trecho. y es que es lo que tienen los boys (& girls) scouts. que son maja gente de entrada pero, como se te ocurra llevarles la contraria, les sale, cual siniestro reverso, el otro lado del talante, el del batallón disciplinario.






