extraños en el paraíso

Nombre: jorgeoliver

diciembre 28, 2007

dejo constancia: el día 11 de octubre nació el pequeño pau. apenas seis días después, su prima, teresa, la redondita, hermana del ya muy crecido max. aunque llevo meses sin escribir una línea en este blog, quería consignar los hechos. ¡no me vayan a venir, dentro de treinta años, con reproches, por haberlos dejado fuera de tan insignes págines internáuticas! previsor que es uno.

agosto 09, 2007

quienes solían leer estas páginas habrán comprobado el estado de abandono en que se encuentran. malas hierbas brotando impunemente entre las baldosas del suelo, enredaderas silvestres trepando por columnas y paredes, por entre cuyas grietas gime el viento. la puerta de entrada, desvencijada, golpea rítmica y desasosegadamente contra el marco carcomido de madera. cansado por el carácter (casi) obligatorio de la cita (casi) cotidiana, agobiado por la futilidad del esfuerzo y tentado por el gesto de dejar caer los brazos, pensé no volver por aquí. todo tiene un plazo, pensaba. tampoco es que este blog tuviera intención alguna de llegar a ninguna parte. su movimiento atendía, de forma más exacta, al de las placas de hielo en el mar. en suma, seguía su deriva. durante varias semanas, me he mantenido fiel a mi desinterés. pero, qué difícil es decir -y, sobre todo, mantener- que de de esta agua no habré de volver a beber. ha bastado con que un diputado holandés, el señor wilders, haya solicitado, en un gesto, de carácter abiertamente suicida, el destierro del corán al índex de los libros indeseables, tras compararlo -muy acertadamente- con esa joya del despropósito incendiario que es el mein kampf, para que sintiera unos irrefrenables deseos de saciar mi sed.
y aquí, vaso en mano, repaso las distintas noticias que se han publicado en la red respecto de la osada propuesta del diputado wilders. destaca en todas ellas un rasgo común, la necesidad de hacer hincapié en el carácter populista del partido para la libertad, en el que milita el señor wilders, y su vinculación ideológica con pim fortuyn, asesinado, por cierto -pero eso no lo remarcan-, en 2002 por andar diciendo verdades como puños -hay que reconocer que holanda se ha vuelto, de un tiempo a esta parte, un lugar peligroso para la libertad de expresión. para dejar claras las cosas ante todos aquellos propensos a confundirlas, esos mismos medios deberían precisar que no es lo mismo un populista holandés que uno venezolano. es la diferencia que media entre un tipo harto de los excesos de la buena conciencia y de los desvaríos kamikaze de lo políticamente correcto y un bufón de corte. el mismo abismo que separa, por otra parte, a un socialdemócrata escandinavo de uno español, por poner un ejemplo.
de modo que aplaudo la iniciativa del diputado wilders -aunque creo que no estaría de más que los dichosos medios hiciesen memoria y le reconociesen el mérito de abrir brecha a una mujer excepcional, la ex diputada holandesa de origen somalí, ayaan hirsi ali- y expreso, de paso, mis condolencias a los servicios de seguridad holandeses cuyo trabajo de protección se va a ver multiplicado al infinito como siga cundiendo el ejemplo.
para los que sigan abrigando dudas, quizás habría que recordarles que el corán merecería arder en el infierno de los libros aunque sólo fuera, al margen de sus contenidos, por la presunción, sostenida por sus partidarios, de que se trata de un texto incorrupto y divino, supuestamente revelado por el ángel grabriel a su, cualquier cosa menos humilde, siervo mahoma. religión de cabreros.

junio 26, 2007

todavía atrapado por el espíritu de la primavera, y alentado por el ritual de las hogueras de san juan, voy culminando la tremenda tarea de vaciar armarios y biblioteca, acometida, hace casi un mes, con la tímida esperanza de lograr hacer sitio. ya que mi consumismo feroz e indomeñable no tiene visos de remitir, por lo menos a corto plazo, y que no me atrevo a aprovechar la ausencia del vecino para abrir un boquete en la pared, tapiar la puerta de entrada a su casa y hacerme con su piso, me temo que no me queda más remedio que hacerle espacio (a mi demonio consumista, no al vecino). lo complicado del asunto obedece a que siempre he tendido a establecer extrañas relaciones con los objetos. por ejemplo, con esos maravillosos muebles sacados del contenedor, a los que algún desaprensivo arrojó cuando todavía estaban de buen ver, que me susurran al pasar: "llévame contigo". las maletas antiguas, los baúles de viaje, los cabeceros de latón que atestan mi desván. luego están los trajes del abuelo que mi sastre me arreglaba; y los que localizo en las tiendas de segunda mano. trajes ingleses de hace treinta, cuarenta años, de lana esponjosa e impecablemente cortados. y qué decir de mis fascinación por los abrigos y los zapatos (mi familia, siempre presta a practicar la lengua de las víboras, me endilgó dos motes: imelda, por mi desmedida afición al calzado; y madelmán, por esa manía mía de coleccionar complementos).
a pesar de mis pasiones desmedidas y de la tristeza que me causa el tener que deshacerme de aquello que tanta felicidad me procura, consigo llenar una bolsa con zapatos que ya no me pondré y algunos jerseys y chaquetas a los que el uso va asimilando más a una dura vida a la intemperie que a los armarios de un pijotero con vestidor.
de mi colección de cámaras antiguas, de la que ya he vendido una buena parte, sólo conservo aquéllas cuya belleza me siga proporcionando un intenso deleite. de la de vídeos -plagada de excelentes títulos de cine clásico y de autor- se ha hecho cargo la biblioteca de la cabrera.
en cuanto a la mía, he ido sometiendo sus títulos, uno a uno, al riguroso examen de la relectura. consciente de hay muchos que no volveré a abrir y cuyo lugar en los anaqueles obedece únicamente a la exigencia cultural de atesorarlos, cual fetiches de papel y de manifestar la diversidad de intereses y el criterio eclético de su propietario. liberado de tan futiles ataduras, no dudo en arrojar a las llamas simbólicas les mandarins, de la beauvoir, por execrable justificación de la mentira. o tiempo de silencio, de martín santos, por plasta, entre otros muchos ejemplos. en mi entrada, y a la espera de que algún librero se interese por ellos o que yo decida liberarlos por calles y plazas, se van amontonando las obras de musil, kadaré, onetti, amén de libros de filosofía e historia que han dejado de interesarme. como decía el personaje de pepe carvalho, en una vieja película, cuando su novia le reprochaba que arrojara al fuego un ejemplar del quijote: "ya lo he leído". pues eso.

hace dos semanas que no enciendo el televisor. el mismo tiempo que llevo con la mirada perdida en la pared, viendo películas gracias a un proyector multimedia que, conectado al dvd y al equipo de música, me ha permitido soportar la huelga de las salas de cine y disfrutar de mi colección de películas como nunca hasta ahora. claro que corro un serio riesgo de acabar renunciando a salir de casa y volverme defintivamente autista. máxime cuando puedes comprar las películas por internet. consigo así -en usa- una copia de shortbus, película que, siguiendo mis tendencias compulsivas y mi entusiasmo, habré visto unas doce veces desde su estreno. espero que linuxian bull, quien tan poco aprecia mi querencia por l'important c'est d'aimer, valore positivamente mi ecleticismo.

el sábado pasado tuve el último "bolo". un viaje curioso: más de seis horas y media para cubrir una distancia de menos de trescientos kilómetros. el hecho de tener que pasar por el aeropuerto a recoger al equipo de barcelona y de quedarnos atrapados en un atasco de viernes tarde con nómina fresca en el bolsillo, amén del exceso de prudencia de que hacen gala los conductores de minibuses, convirtió un simple desplazamiento en una peripecia. no me quejo. la luz de la tarde bañaba los trigales y las tierras llanas, adornadas, aquí y allá, con edificios de granjas abandonadas, torres de agua y el esqueleto oxidado de vallas publicitarias ofrecido al viento. el conjunto tenía un aire de road movie por el medio oeste. para incrementar la sensación de extrañeza, el aire frío -helado, incluso- del aire acondicionado, en el interior del vehículo, te procuraba la sensación de estar atravesando un paisaje invernal, decorado con anacrónicos campos de trigo maduro y un sol lánguido. nadie entendió que hacía yo, cámara en ristre, disparando hacia la nada. después de todo, sólo era un paisaje.

junio 05, 2007

¿y ahora qué? ¿no ha llegado el momento de sacarlos de sus madrigueras y aplastarlos definitivamente? claro que ya oigo las voces que claman y se lamentan de que no se les hicieron suficientes concesiones a los pobres chicarrones. qué le vamos a hacer, estamos rodeados de ciegos y de imbéciles. aciago día.

junio 01, 2007

¿quién dijo que el cambio climático era necesariamente malo? no sé si será por culpa del mismo pero, en madrid por lo menos, estamos disfrutando de una primavera inédita. tiempo fresco, días nublados o alumbrados por un sol tímido. si en esto va a consistir la transformación del clima, yo firmo. reconfortado por la sombra de los árboles y por la brisa que baja de la montaña, me reconcilio con la ciudad y olvido, siquiera momentáneamente, su naturaleza mesetaria y polvorienta. no sé cuánto durará nuestro idilio pero, hoy por hoy, ella y yo nos dejamos llevar al albur de los paseos sin rumbo y las corrientes de aire. ya hace tiempo que, visto el catetismo nacional-folclórico que se ha ido imponiendo en todas y cada una de las capitales de provincia, ésta era una de las pocas habitables -por no decir la única-; de ésas en las que nada importa de dónde vienes, en qué lengua hablas y a qué te dedicas. sólo le faltaba un clima como el de este año (invierno suave, incluso cálido, y primavera lluviosa y fresquita) para rozar el cielo. eso sí, habrá que ver qué nos depara el verano (aunque, en previsión de mayores males, este año me he dado prisa en instalar un ventilador que cuelga, elegante y discreto, del techo de mi cuarto).

mayo 24, 2007

si lo de sevilla llevó su tiempo, recuperarme del viaje a león me está costando algo más. y no tendría por qué ser así. el viaje en avión fue bueno, a pesar de la estrechez del aparato -casi podía rozar, con mi altura de 1'72 pelado, el techo de la cabina- y de las turbulencias, de las que, enfrascado como iba en la lectura del libro de hirsi ali, ni me enteré. y, al bajar del aparato, en uno de esos aeropuestos minúsculos, caseros, que conservan la belleza romántica de los viajes de antaño, y en los que recorres a pie la distancia entre la escalerilla y el edificio principal, la sensación inigualable del aire húmedo, impregnado de lluvia y olor a hierba. todo ello contra un fondo de nubes, blancas y negras, de entre cuyo tejido brotaba una luz difusa, vespertina, con un intenso toque dramático. estuvimos esperando largo tiempo que algún taxi asomara el morro por aquellos andurriales, pero el placer del instante compensaba, con mucho, todos los inconvenientes. y luego el hotel, claro: un antiguo monasterio-hospital del siglo xvi, con habitaciones más grandes que algunos apartamentos. le grand luxe. el caso es que ya venía algo quemadito tras la sesión de sevilla. las cenas eternas, con todo el equipo del programa entregado a conversaciones insufribles, se hacen difícilmente llevaderas, aunque siempre puedas levantarte discretamente de tu asiento y desaparecer. cosa que acabé haciendo, para quedarme de agradable charleta con a. hasta las tantas de la madrugada. Lo malo fue tener que darse el madrugón, al día siguiente. tras el desayuno opíparo, el programa y una hora escasa de descanso en el hotel, nos subimos al autobús, sin haber tenido tiempo siquiera de dar una vuelta por la ciudad. como los señores futbolistas. el partidito y a casa. las pocas horas de sueño y la perspectiva de un largo viaje por carretera empezaron a hacer mella en mi ánimo. sólo me faltó que, a la hora de la comida, instalados en un restaurante de benavente, a los miembros del equipo del programa les diera por hablar, una vez más, de política y sociedad. digo hablar y es mucho decir porque, en realidad, sólo se limitan a corear consignas y titulares de esa hoja parroquial que pretende pasar por diario independiente de la mañana. lo peor no es que sean gente de fe -ciega-, ni su profunda ignorancia -algo muy propio de los periodistas patrios- o que no sepan distinguir una mera opinión de un hecho, sino la pertinaz falta de respeto que manifiestan, dando así muestras de su talante, en clara sintonía con la cadena para la que trabajan. no ya hacia cualquier punto de vista que diverja, sino ante la mera presencia de extraños -y yo lo soy para ellos- cuyos planteamientos o creencias no tienen por qué coincidir con las suyas. bien es cierto que esto no es algo privativo del grupo al que me refiero, sino una característica de esta bendita nación. al final, la tuvimos, claro. no me he pasado un año en la hemeroteca, leyendo los periódicos del período 1931-36 para acabar escuchando sandeces acerca de la sobrevalorada segunda república española. como tampoco soporto las diatribas antiyankis que tiene a gala, por sistema, la izquierda patria -rasgo que comparte con la extrema derecha (y no es el único)- o las jeremiadas del nacionalismo y su argumentación de parvulario. yo, como siempre, haciendo amigos.
ni qué decir tiene: el resto del camino, lo hicimos en silencio.

mayo 17, 2007

han pasado varios días y no termino de recuperarme de la excursión laboral a sevilla. imagino que, como no piensan seguir con el programa, nos dan un oreo a modo de premio de consolación. por mí, podrían ahorrárselo; porque tenernos dos días enteros en medios de transporte y restaurantes -eso sí, de gran lux-, sometidos a comidas pantagruélicas, sobremesas interminables y al cacareo inane de los prebostes locales de la cadena y sus lumbreras políticas, no es lo que yo entiendo como un agradable fin de semana fuera de casa. menos mal que siempre consigo sacarle punta a todo y me acabo riendo con mis compinches. además, el tiempo, fresquito, supuso un alivio (aunque no lo disfrutáramos apenas porque casi no vimos la luz del sol). de hecho -ingenuo de mí-, tenía pensado alquilarme una bicicleta e ir a dar vueltas por la sede de la expo, un lugar fascinante (el resto de la ciudad tiene un paseo y poco más) y uno de los mejores ejemplos de la decandencia de parques industriales, tecnológicos y ferias de muestras. en suma, un viaje completo a los campos arqueológicos del futuro. no pudo ser. el próximo sábado toca león. confío en hallar el modo de escaquearme y dar una vuelta por la ciudad. pero mucho me temo que el precio por viajar y alojarte gratis en el hostal de san marcos sea precisamente ése: el de aguantar como un buen chico las soplapolleces de periodistas-encantados-de-conocerse (valga la redundancia) y su capacidad de llenarse el buche durante horas (y yo, feliz de morder la mano que me da de comer).