extraños en el paraíso
enero 27, 2007
curiosidades: la alcaldesa de una localidad madrileña, empeñado en dar muestras de su talante y de su acendrada progresía, aprovecha el sexagésimo segundo aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio de auschwitz para lanzar una llamada acerca de la insoportable situación que atraviesa el pueblo palestino. confundir un conflicto -con toda la tragedia, individual y colectiva, que acarrea la guerra- con un genocidio -o intento, planificado e industrial -en el caso de la alemania nazi, de aniquilar toda una raza- es muy propio de gente bienintencionada, relativista y demagoga. o sea, de progres. lo decía, no hace tanto, pilar rahola, poco susceptible, por otra parte, de simpatías derechistas:
"y es que, en el fondo del fondo, late la convicción antisemita -perfectamente arraigada en la progresía mundial, en una izquierda que navega sin otro rumbo que el de sus fobias atávicas- de que el judío no puede ser víctima porque es poderoso".
enero 26, 2007
hoy me habría quedado el día entero en la cama. la noche ha transcurrido en una cansina duermevela, animada por el rasgueo minimalista de las cuerdas del tendedero y jalonada por el rítmico -y enervante- golpeteo de una puerta mal cerrada, que emplea el hueco del patio como caja de resonancia (una constante en mi vida hogareña, el ruido de esa puerta cada vez que sopla viento. todavía no he conseguido, al cabo de muchos meses, saber de qué puerta se trata. todas las que dan al patio parecen estar bien cerradas y los vecinos me aseguran que los portazos no proceden del interior de sus casas. misterio).
en la cama, mientras decido si me levanto o si dejo correr las horas, aprovecho el periodo de indecisión para leer la correspondencia entre v.s. naipaul y su señor padre. no hay mejor lugar para entregarse a la lectura de cartas ajenas que el propio lecho (las biografías, las dejo para el cuarto de baño). éstas con las que ahora me entretengo son estupendas. muestran, sin pudor, cuán ruines, fatuos y miserables pueden ser los grandes escritores y confirman la vieja máxima según la cual la virtud no constituye, necesariamente, la base sobre la que reposa el estilo.
[destaco un consejo del padre: "aprende a elegir tus emociones". esa -deseable- perspectiva de la emoción como opción frente a la idea, tan cómoda y recurrente, de la emoción como fatalidad o destino.]
hace demasiado frío por las mañanas en esta casa mal aislada. escribo -como hace un año, por estas fechas- con bata de cuadros sobre jersey de lana y pijama de franela; con las manos, heladas, envueltas en mitones, de entre los que sobresalen mis dedos ateridos y aquejados de cierta rigidez. ni la economía -como hace un año- ni la ecología aconsejan encender la calefacción hasta la tarde. además -a qué negarlo-, me gusta esta sensación de relativa incomodidad. cosas de mi naturaleza masoquista o de cierta querencia estoica -y vanidosa: es sabido que el calor de las calefacciones reblandece el cuerpo y el cerebro (¡coño, qué frío!). a cambio, eso sí, me pienso regalar una larga ducha caliente (aunque sólo pensar en el trayecto entre el baño y mi cuarto, que suelo cubrir desnudo, me produce escalofríos). en el edificio de enfrente, cuyas obras en el tejado -se supone que ilegales- se hallan detenidas desde hace más de un mes, el viento zarandea sin contemplaciones los plásticos y silba entre las pilas abandonadas de ladrillos. todavía cabe la esperanza de que nieve.
epílogo: si sigue haciende este frío, me salto mis principios y enciendo la calefacción. ya venderé mi cuerpo, en primavera, para pagar la factura correspondiente.
enero 22, 2007

s., que me conoce bien (a mí y a mis no tan secretas aficiones), me hace llegar esta imagen de una joven de hermosos pezones anillados. no sé si alguien convendrá conmigo en que del contraste entre la delicadeza y calidez de un pezón y la geometría fría y dura de un arete nace un espasmo estético (y erótico) digno de una obra de arte.
fuera, el sol ha venido a quebrar la unidad de cielo hermético y lluvia que daba tono a la mañana de invierno. aunque se agradece la limpidez del cielo, tras semanas de primavera intempestiva y contaminada.
el placer de circular, por calles y plazas atestadas de gente, deslizándome a toda velocidad -hurtando el cuerpo a todo roce- entre los huecos -escasos- que deja la masa compacta; evitando, en todo momento, el quedar atrapado tras un grupo de cincuentones pesados, torpes y despistados. o de adolescentes epilépticos, da lo mismo. la vida como un videojuego: cálculo de probabilidades, espacios, distancia, velocidad; agilidad del cuerpo y de la mente, perfectamente sincronizados, ajenos a todo lo que no sea la consecución de un único fin: sortear los escollos, no detenerse en ningún momento, seguir avanzando, de frente, de lado, hasta encontrar la salida del laberinto móvil. metáfora de la máquina triunfante. como escribió byron: "entre ellos, sin formar parte de ellos".
enero 17, 2007
amanezco antes de hora, presa de un ataque de ansiedad. la cabeza hecha un lío y el estómago revuelto. todavía no ha empezado la danza de martillos y cascotes en la casa de al lado. trato de dormitar sin conseguirlo. desearía disponer de un interruptor que me permitiera la opción de apagarme durante horas. o, incluso, días. mi corazón late desbocado.
*
la mañana se percibe heladora y triste a través de los cristales. de las cuerdas de tender, cuelgan, sobre el patio de un blanco fúnebre, toda una colección de prendas de lencería con las que he disfrazado a varias hornadas de amantes y que, desde hace meses, sesteaban en la oscuridad de una caja encerrada en un armario. puntillas, encajes, tangas de fantasía, medias diociochescas, de rejilla y transparentes, sujetadores repujados y ligueros, negligés y picardías (parece la guardarropía, secreta, de un diputado tory) se mecen, frágiles, vulnerables, ateridas, como figuras de papel bajo la lluvia. uno entiende, en días así, por qué a los mortales les da por aferrarse a las cosas -imperecederas, según se dice- del espíritu. por mi parte, sigo prefierendo la certidumbre de la carne, su carácter tangible. la suavidad de la piel que se estremece. el olor. las curvas, las turgencias, las redondeces. los fluidos. un universo cálido, mullido, quedo, sin horizontes. ¿qué hago de pie, contemplando, a través de la ventana empañada, los restos del naufragio? el lecho es, sin duda, la mayor creación del hombre.
*
me estalla la cabeza.
enero 15, 2007
el año nuevo no ha podido presentarse peor: me han duplicado la tarjeta de crédito, me han sacado dinero unos tipos a los que me gustaría ver colgando de un poste (y a los que, encima, tengo que estar agradecido por no haberme sajado el cuello), suben las tarifas de la luz y del gas -y no sé si también las del agua y el teléfono, pero seguro que no tardan-, me han cerrado la única sucursal bancaria que me gustaba frecuentar (a mí que no les tengo la menor simpatía a los bancos) -la única que seguía siendo amplia, de techos altos, con mostradores antiguos de madera desprovistos de vidrios antibalas, y las columnas de hierro colado, sumido todo ello en una tibia penumbra y, lo que constituye un detalle de vital importancia, casi siempre vacía (detesto tener que hacer cola en los bancos). de hecho, no me importaba tener que caminar unas cuantas manzanas desde mi casa -tengo otras sucursales más cerca, pero no tienen la menor gracia-, para realizar las penosas actividades para las que uno precisa desplazarse hasta una entidad bancaria. la nueva sucursal está mucho más cerca de casa pero es de una vulgaridad ramplona, con sus muebles de serie de conglomerado forrado de madera clara, bañados por la espantosa luz de los halógenos, unos cuantos grabados abstractos insufribles, comprados en un todo a cien del arte y profusión de colorines en el logo y en los anuncios.
para colmo de males -porque dios, cuando aprieta, se encarniza-, mi restaurante japonés favorito va a dejar de ofrecer sushi en su carta. ¿la razón? la cruzada por la salud lanzada por la ministra del ramo que obliga a los restaurantes a congelar el pescado -o a comprarlo congelado- para evitar las infecciones a cargo del dichoso anisakis. no es que no me parezca bien que metan en vereda a mucho propietario de tasca que prepara boquerones en vinagre sin las menores garantías, o a mucho cocinero-artista que se empeña, sin encomendarse a dios ni al diablo, en convencernos de las bondades del pescado mi-cuit, pero sigo sin entender por qué han de pagar siempre justos por pecadores. ¿tanto les cuesta realizar inspecciones que pongan a prueba los conocimientos de los cocineros y las condiciones en que llevan a cabo su tarea? claro que siempre resulta más fácil y barato sacar leyes y más leyes y tomar la parte por el todo.
para colmo de males -porque dios, cuando aprieta, se encarniza-, mi restaurante japonés favorito va a dejar de ofrecer sushi en su carta. ¿la razón? la cruzada por la salud lanzada por la ministra del ramo que obliga a los restaurantes a congelar el pescado -o a comprarlo congelado- para evitar las infecciones a cargo del dichoso anisakis. no es que no me parezca bien que metan en vereda a mucho propietario de tasca que prepara boquerones en vinagre sin las menores garantías, o a mucho cocinero-artista que se empeña, sin encomendarse a dios ni al diablo, en convencernos de las bondades del pescado mi-cuit, pero sigo sin entender por qué han de pagar siempre justos por pecadores. ¿tanto les cuesta realizar inspecciones que pongan a prueba los conocimientos de los cocineros y las condiciones en que llevan a cabo su tarea? claro que siempre resulta más fácil y barato sacar leyes y más leyes y tomar la parte por el todo.
ante el cariz que toman los acontecimientos, la mayoría de los restaurantes japoneses ha optado por el sacrilegio. el obstinado dueño y cocinero del que a mí me gusta frecuentar -un local pequeño, casero, llevado por él y su mujer-, ha escogido renunciar a seguir haciendo aquello que mejor sabe hacer ("le choix est de tous les instants. c'est à dire que nos libres décisions d'hier n'engagent pas celles de demain"). cabe la posibilidad de que, como cliente fiel, se le ocurra ofrecerme, de extranjis, sus delicias de pescado crudo y arroz. que así sea.
enero 11, 2007
resulta, cuando menos, sorprendente que la celeridad con la que la ministra de sanidad arremetiera contra la campaña publicitaria de burger king y las aviesas intenciones de esta marca de comida a granel, no se haya visto secundada por una enérgica reacción de su compañera de fatigas, la responsable del ministerio de medio ambiente, contra la osadía de otra empresa, ikea, en uno de cuyos anuncios aparece una jovencita dándose un baño e invocando su derecho inalienable a permanecer en él hasta que se le arruguen las manos y la piel entera. yo, de ser el director de ikea, protestaría.

querido sobrino: he llegado tarde a tu primer cumpleaños. tal vez lo mío no tenga perdón, pero lamento decirte que siempre será así -o casi siempre-, porque no se me suelen quedar las fechas señaladas. o se me quedan sólo a medias y en el tiempo que las completo, ya han pasado de largo. el tiempo es así de voluble y caprichoso. quiero que lo sepas para no sentirte decepcionado en un futuro no tan lejano. haré algún que otro esfuerzo por enmendarme pero no esperes milagros. quienes me conocen bien saben que sólo cambio al ritmo de mis estaciones. la ventaja es que tampoco yo te exigiré a ti que te acuerdes de mi cumpleaños ni que retengas todas las tonterías que te diga. y, aún menos, que trabajes duro para pagar nuestras pensiones. creo que es un acuerdo provechoso para ambos. me bastará con que se te quede grabado que el chantaje emocional es un asco, en cualquiera de sus manifestaciones.
sé feliz y no permitas que nadie te lo impida.
felicidades.
enero 10, 2007
enero 09, 2007
"hoy me entero que el guerrero, que el abuelo víctor del presidente zapatero tenía, de nombre masónico, el de rousseau. no hay salvación." (del blog de arcadi espada).
rousseau, la pesadilla de la ilustración. el mentecato que trató de convencernos a todos de que el hombre era bueno por naturaleza, mientras iba delegando en los hospicios la tarea de educar y alimentar a sus hijos (cinco con thèrèse levasseur, pero tuvo más, fuera del matrimonio, que corrieron la misma suerte).
es relevante su influencia en la ideología rectora de buena parte de los sistemas genocidas del siglo xx y en los boys scouts.
cualquiera que se tome en serio la observación y el análisis de la realidad es consciente de que el hombre es un animal carnicero que sólo al precio de un esfuerzo ingente logra contener su instinto depredador. y, desde luego, como individuo, nunca como especie, raza o grupo. pero siempre tiene que aparecer un gilipuertas idealista para decirnos que no es necesario poner balizas ni cerrar portones, sino al contrario, abrirlos de par en par para que brote, pura e incontenible, la bondad subyacente. y lo que suele brotar y correr, entonces, suele ser la sangre. pero no aprenden.
si todavía el abuelo víctor hubiera escogido los nombres de montesquieu o de tocqueville... pero no, tuvo que ser rousseau. y el nieto dice seguir su estela. que san voltaire se apiade de nosotros.
enero 06, 2007
a estas alturas, una sola pregunta es determinante: ¿es esto una guerra? porque sólo en caso de la que respuesta sea afirmativa, cabe dedicar tanto tiempo y tantos esfuerzos a hablar de la paz. pero la paz, como cualquiera con dos dedos de frente sabe o intuye, es el resultado de la aniquilación, por todos los medios, del adversario -o. cuando menos, de su capacidad ofensiva y de su voluntad de defenderse. von clausewitz: "no queremos comenzar con una definición altisonante y grave de la guerra, sino limitarnos a su esencia, el duelo. la guerra no es más que un duelo en una escala más amplia. si quisiéramos concebir como una unidad los innumerables duelos residuales que la integran, podríamos representárnosla como dos luchadores, cada uno de los cuales trata de imponer al otro su voluntad por medio de la fuerza física; su propósito siguiente es abatir al adversario e incapacitarlo para que no pueda proseguir con su resistencia.
la guerra constituye, por tanto, un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad" (esta última frase resume, en su prístina exposición, la postura de la banda).
la guerra constituye, por tanto, un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad" (esta última frase resume, en su prístina exposición, la postura de la banda).
sólo entendida de esta forma, pudo haber paz en europa, después de casi un siglo de carnicerías varias (la de 1871 entre prusia y la francia de napoleón III, seguida por la primera y la segunda guerras mundiales. guerras cuyo germen hay que ir a buscar en la guerra de los treinta años, prolongada por las campañas de napoleón). por eso, seguramente, estados unidos perderá la guerra en irak, por no haber tenido claro, antes de embarcarse en semejante aventura, que la contienda no cesa -la paz no llega- cuando el oponente depone las armas, sino cuando no le quedan ganas de seguir empuñándolas. o manos con las que empeñarse en la tarea. en ese sentido, no cabe hablar de paz mientras siga el duelo, sino de los medios en liza -todos- para ganar la partida, para ganar la guerra. ello exige la ocupación militar del territorio, el exterminio del enemigo armado, la detención y juicio de los adalides y simpatizantes de la causa derrotada (la biblia recomienda incluso, creo recordar, sembrar de sal los campos de labranza). sobre las ruinas humeantes de las ciudades, y una vez demostrada la sentencia de maquiavelo que recomienda a aquellos que sintieran la tentación de derrocar un gobierno de sopesar cuidadosamente los medios con que cuentan para lograrlo pues, en caso de fracasar, sus acciones sólo habrán logrado acarrear desgracia y dolor a sus contemporáneos, el vencedor podrá hablar de paz y manifestar su magnanimidad (no antes, como demuestra la suerte corrida por julio césar, asesinado a manos de aquellos de sus enemigos para con los que fue clemente). alguien dijo -creo que clémenceau- que la guerra era un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de los militares. el caso es que, cuando queda en manos de los políticos, es como para echarse a temblar de miedo (la mayor parte de los fracasos militares no son tanto debidos a la incompetencia de los profesionales de la guerra como a la natural indecisión de los políticos).
pero pongamos que no es una guerra (a pesar de la imagen de "conflicto sostenido y lucha contra la opresión totalitaria del estado español" (sic), que proyecta, insistentemente, la escoria etarra, heredera del carlismo fratricida y obsesionada por redimir la cobarde actuación de sus mayores durante la guerra civil. por lo que alguien debería de tomarse la molestia de estudiar, de forma sistemática, el pernicioso papel jugado por complejos y acomplejados en el devenir de la raza humana). admitamos que sólo es un asunto de orden público. la incertidumbre y el desasosiego que causa, desde hace 40 años, una organización de corte mafioso/facineroso que vive del chantaje, económico y moral, ejercido sobre una población de 40 millones de individuos (salimos a año de chantaje por millón de ciudadanos). aquí también, y a todas luces, sobra la palabra paz, y no digamos ya esa cosa blanda, de esencia jesuítica y torticera, que llaman "diálogo" (de ahí la repugnancia natural que suscitan todos esos clérigos -e incluyo aquí a buen número de presuntos intelectuales- que claman, a la vista de los muertos y de los destrozos, con diáfana obscenidad, porque no se deje de dialogar -la pregunta subsiguiente es: ¿con quién?-, mientras reprochan a la oposición su falta de flexibilidad frente a los torturadores, asesinos y chantajistas y su falta de apoyo a los esfuerzos -baldíos- del ingenuo presidente).
en este caso, no hay nada que discutir tampoco y toda la energía debe de ser volcada en los medios para derrotar al delincuente. la lucha contra la mafia es larga y dura, porque el símil de aquélla es la metástasis del cuerpo social (recuérdese hasta qué punto la mafia, la camorra o la 'ndrangheta -nacida, por cierto, en españa en el siglo xv- han infectado los distintos estamentos de la sociedad italiana). en este caso, la victoria no sólo es policial, sino moral, estética y con aspectos benéficos para la salud (¿alguien ha oído hablar de que el estado italiano negocie con los capos de la cosa nostra?).
pero pongamos que no es una guerra (a pesar de la imagen de "conflicto sostenido y lucha contra la opresión totalitaria del estado español" (sic), que proyecta, insistentemente, la escoria etarra, heredera del carlismo fratricida y obsesionada por redimir la cobarde actuación de sus mayores durante la guerra civil. por lo que alguien debería de tomarse la molestia de estudiar, de forma sistemática, el pernicioso papel jugado por complejos y acomplejados en el devenir de la raza humana). admitamos que sólo es un asunto de orden público. la incertidumbre y el desasosiego que causa, desde hace 40 años, una organización de corte mafioso/facineroso que vive del chantaje, económico y moral, ejercido sobre una población de 40 millones de individuos (salimos a año de chantaje por millón de ciudadanos). aquí también, y a todas luces, sobra la palabra paz, y no digamos ya esa cosa blanda, de esencia jesuítica y torticera, que llaman "diálogo" (de ahí la repugnancia natural que suscitan todos esos clérigos -e incluyo aquí a buen número de presuntos intelectuales- que claman, a la vista de los muertos y de los destrozos, con diáfana obscenidad, porque no se deje de dialogar -la pregunta subsiguiente es: ¿con quién?-, mientras reprochan a la oposición su falta de flexibilidad frente a los torturadores, asesinos y chantajistas y su falta de apoyo a los esfuerzos -baldíos- del ingenuo presidente).
en este caso, no hay nada que discutir tampoco y toda la energía debe de ser volcada en los medios para derrotar al delincuente. la lucha contra la mafia es larga y dura, porque el símil de aquélla es la metástasis del cuerpo social (recuérdese hasta qué punto la mafia, la camorra o la 'ndrangheta -nacida, por cierto, en españa en el siglo xv- han infectado los distintos estamentos de la sociedad italiana). en este caso, la victoria no sólo es policial, sino moral, estética y con aspectos benéficos para la salud (¿alguien ha oído hablar de que el estado italiano negocie con los capos de la cosa nostra?).
¿estamos, pues, ante alguna clase de guerra o ante un fenómeno persistente de delincuencia organizada? ni lo uno, ni lo otro, sino todo, y lo contrario, al mismo tiempo, según las lustrosas fórmulas mágicas de los políticos.
de lo que se deduce esto: a pesar de las declaraciones altisonantes -y huecas- de políticastros y plumíferos, somos una democracia derrotada. y, lo que es peor, rendida sin haber librado la batalla definitiva. no hay más que leer -o escuchar- los últimos partes de guerra. cabría esperar -vana ilusión- que los políticos nos trataran como a adultos, en algún momento, y nos dijeran la verdad: que vamos a rendirnos, por la sencilla razón de que nunca hemos creído en aquello en lo que decíamos creer. rendirse, deponer las armas, obligados, por el adversario, a acatar su voluntad... pasar página. después de todo, al ciudadano de bien, que cree que todas las causas son justas y todas las opiniones valen lo mismo, le horroriza la violencia, la efusión de sangre. todavía más en periodo de rebajas.
yo mismo me había prometido no meterme más en política pero en días fríos y brumosos, como el de hoy, las arcadas se hacen perentorias e imposibles de disimular.
sigue sin llover.
enero 05, 2007
noche de reyes. de pequeño, me encantaba. no recuerdo si lograba, azuzado por los nervios y la emoción, dormir algo o si, por el contrario, me pasaba la noche en vela. pero, en cuanto veía un rayo de sol atravesar la madera de las persianas, saltaba de la cama y, raudo y veloz, recorría en dos zancadas el pasillo hasta el dormitorio de mis padres en cuya cama aterrizaba en plancha. allí, junto a la ventana que daba a la terraza, me esperaban los regalos. hasta el día en que me topé con una bandeja de carbón. de nada valieron las explicaciones de mis padres (el carbón era de azúcar) ni el pálido argumento de que se trataba de una broma (tenía cuatro años). me pasé el día llorando, desconsolado por la decepción. saqué dos conclusiones: que los famosos reyes magos eran gente de por sí arbitraria en sus formas de juzgar y proceder; y que ser bueno no sale a cuenta. como puedo ser muy vengativo -pero justo en mi venganza-, años más tarde me tomé la revancha al desvelar a mis hermanos pequeños que los reyes magos eran un invento así como el lugar exacto -un armario- en el que estaban escondidos los regalos. de ese modo les brindé la oportunidad de poder comprobar, antes de tiempo, el alcance real de sus expectativas. como los padres suelen ser injustos por la naturaleza misma de su función, a la par que amnésicos, fui castigado: mi querida madre cuenta que devolvió el libro de el capitán fracasse, que me había comprado. allá ella.
de resultas, seguramente, de toda aquella dura prueba, durante unos años me convertí al credo republicano. hasta que llegué a la conclusión de que la mayoría de las repúblicas son un timo (como lo es el principio mismo de la soberanía nacional y de la supuesta expresión de la voluntad del pueblo) y sus presidentes, una especie de monarcas acomplejados. como ese gordo advenedizo de santa claus. yo estaba, además, harto de tener que disimular lo bien que me caía isabel II de inglaterra, con esa actitud tan suya, estirada y distante que me encanta, y lo cretina que me resultaba la cursi y lacrimógena de lady di -de quien casi todo el mundo ha tenido el buen gusto de olvidarse (alguien debería pedirle cuentas a la abuelita novelista de la finada por todas las tonterías acerca del amor romántico que le inculcó de pequeña). tampoco es que vaya a creer de nuevo en los reyes magos, ni mucho menos. después de todo, el aprendizaje de la decepción debería ser asignatura obligatoria en el colegio. en cuanto se despisten sus padres, les cuento a mis sobrinos la verdad del cuento. con el tiempo, terminaré siendo un ancianito encantador.




