extraños en el paraíso

mayo 24, 2007

si lo de sevilla llevó su tiempo, recuperarme del viaje a león me está costando algo más. y no tendría por qué ser así. el viaje en avión fue bueno, a pesar de la estrechez del aparato -casi podía rozar, con mi altura de 1'72 pelado, el techo de la cabina- y de las turbulencias, de las que, enfrascado como iba en la lectura del libro de hirsi ali, ni me enteré. y, al bajar del aparato, en uno de esos aeropuestos minúsculos, caseros, que conservan la belleza romántica de los viajes de antaño, y en los que recorres a pie la distancia entre la escalerilla y el edificio principal, la sensación inigualable del aire húmedo, impregnado de lluvia y olor a hierba. todo ello contra un fondo de nubes, blancas y negras, de entre cuyo tejido brotaba una luz difusa, vespertina, con un intenso toque dramático. estuvimos esperando largo tiempo que algún taxi asomara el morro por aquellos andurriales, pero el placer del instante compensaba, con mucho, todos los inconvenientes. y luego el hotel, claro: un antiguo monasterio-hospital del siglo xvi, con habitaciones más grandes que algunos apartamentos. le grand luxe. el caso es que ya venía algo quemadito tras la sesión de sevilla. las cenas eternas, con todo el equipo del programa entregado a conversaciones insufribles, se hacen difícilmente llevaderas, aunque siempre puedas levantarte discretamente de tu asiento y desaparecer. cosa que acabé haciendo, para quedarme de agradable charleta con a. hasta las tantas de la madrugada. Lo malo fue tener que darse el madrugón, al día siguiente. tras el desayuno opíparo, el programa y una hora escasa de descanso en el hotel, nos subimos al autobús, sin haber tenido tiempo siquiera de dar una vuelta por la ciudad. como los señores futbolistas. el partidito y a casa. las pocas horas de sueño y la perspectiva de un largo viaje por carretera empezaron a hacer mella en mi ánimo. sólo me faltó que, a la hora de la comida, instalados en un restaurante de benavente, a los miembros del equipo del programa les diera por hablar, una vez más, de política y sociedad. digo hablar y es mucho decir porque, en realidad, sólo se limitan a corear consignas y titulares de esa hoja parroquial que pretende pasar por diario independiente de la mañana. lo peor no es que sean gente de fe -ciega-, ni su profunda ignorancia -algo muy propio de los periodistas patrios- o que no sepan distinguir una mera opinión de un hecho, sino la pertinaz falta de respeto que manifiestan, dando así muestras de su talante, en clara sintonía con la cadena para la que trabajan. no ya hacia cualquier punto de vista que diverja, sino ante la mera presencia de extraños -y yo lo soy para ellos- cuyos planteamientos o creencias no tienen por qué coincidir con las suyas. bien es cierto que esto no es algo privativo del grupo al que me refiero, sino una característica de esta bendita nación. al final, la tuvimos, claro. no me he pasado un año en la hemeroteca, leyendo los periódicos del período 1931-36 para acabar escuchando sandeces acerca de la sobrevalorada segunda república española. como tampoco soporto las diatribas antiyankis que tiene a gala, por sistema, la izquierda patria -rasgo que comparte con la extrema derecha (y no es el único)- o las jeremiadas del nacionalismo y su argumentación de parvulario. yo, como siempre, haciendo amigos.
ni qué decir tiene: el resto del camino, lo hicimos en silencio.

mayo 17, 2007

han pasado varios días y no termino de recuperarme de la excursión laboral a sevilla. imagino que, como no piensan seguir con el programa, nos dan un oreo a modo de premio de consolación. por mí, podrían ahorrárselo; porque tenernos dos días enteros en medios de transporte y restaurantes -eso sí, de gran lux-, sometidos a comidas pantagruélicas, sobremesas interminables y al cacareo inane de los prebostes locales de la cadena y sus lumbreras políticas, no es lo que yo entiendo como un agradable fin de semana fuera de casa. menos mal que siempre consigo sacarle punta a todo y me acabo riendo con mis compinches. además, el tiempo, fresquito, supuso un alivio (aunque no lo disfrutáramos apenas porque casi no vimos la luz del sol). de hecho -ingenuo de mí-, tenía pensado alquilarme una bicicleta e ir a dar vueltas por la sede de la expo, un lugar fascinante (el resto de la ciudad tiene un paseo y poco más) y uno de los mejores ejemplos de la decandencia de parques industriales, tecnológicos y ferias de muestras. en suma, un viaje completo a los campos arqueológicos del futuro. no pudo ser. el próximo sábado toca león. confío en hallar el modo de escaquearme y dar una vuelta por la ciudad. pero mucho me temo que el precio por viajar y alojarte gratis en el hostal de san marcos sea precisamente ése: el de aguantar como un buen chico las soplapolleces de periodistas-encantados-de-conocerse (valga la redundancia) y su capacidad de llenarse el buche durante horas (y yo, feliz de morder la mano que me da de comer).

mayo 11, 2007

me encandila esa gente que nunca se da por vencida y se obstina en darse de bruces, una y otra vez, contra la terca realidad. uno ya no sabe si lo hacen por ingenuidad -o estupidez, lo que, en muchos casos, viene a ser lo mismo- o convencidos de que, a base de cabezonería, lograrán volar con la sola ayuda de sus brazos. me ha venido esta idea a la mente al leer que el papa benedicto xvi, un tipo al que todo dios reconoce un profundo saber filosófico y teológico (aun cuando no podamos quitarnos de la memoria su sonrisa de cazador astuto tras alcanzar el trono de san pedro), no se le ha ocurrido nada mejor que instar a los jóvenes "a disciplinarse en la castidad y la fidelidad", durante su viaje por brasil. ¡brasil! un país en el que las infracciones al sexto mandamiento constituyen el deporte nacional, muy por delante del fútbol. imagino que la fe mueve montañas pero no se me ocurriría poner la mano en el fuego por la mayoría de los miles de católicos que asistieron al encuentro con el papa en sao paulo (no digo ya por los que no estuvieron). por lo menos, no más allá del primer momento de exaltación religiosa. y con el agravante, además, del pecado que, para muchos, sigue siendo el mejor afrodisíaco.

mayo 08, 2007

por casualidad, mientras traduzco un infumable texto que pretende explicar y regular las relaciones del autóctono con el inmigrante (el "otro", en la terminología pedantorra del humanitarismo de raigambre francesa) doy con la pierre de voûte que explica toda la estupidez del occidente moderno; la bajada de pantalones que implica el ideario multiculturalista:
„ “etnocéntrico” = juzgo el comportamiento del otro en función de mis propios criterios .
„ “isomorfo” = soy capaz de explicar el comportamiento del otro del mismo modo en que lo explican él y el resto de los miembros de su grupo cultural.
evidentemente, los dos términos se ven confrontados. si opto por juzgar el comportamiento ajeno en función de mis propios criterios, puedo ser acusado de ser descaradamente etnocéntrico (lo que, en la simplista jerga gochista equivale a facha). la cuestión, sin embargo, es que no estamos hablando de criterios personales, harto discutibles, sino de comportamientos culturales. en resumen, si juzgo y condeno a alguien por rebanarle el clítoris a una niña, por convertir a las mujeres en un bulto de grasa cubierto por harapos, o por reducir a individuos, o pueblos enteros, a la esclavitud, en realidad estoy saltándome a la torera el principio más sagrado del respeto a la alteridad (ya puedo ver el brillo del cuchillo multicultural: ¿acaso no hemos transformado, en occidente, a las mujeres en mercancía? sí. y a los hombres y a los niños. pero también podemos enfrentarnos a ello, declararnos insumisos, renunciar a la tele o irnos a vivir a una cabaña, aislada en mitad de la nada, y ningún poder nos lo impedirá).
pero, si etnocéntrico es el insulto que me espera si oso cuestionar el comportamiento del otro -en mi propia casa-, la recompensa celestial es el adjetivo isomorfo que podré lucir, cual medallita del niño jesús, si me atengo a las normas que fija el manual de los jóvenes castores y me dedico a explicar el comportamiento ajeno de la misma forma en que lo explicaría el otro o, mejor aún, el grupo cultural al que pertenece (en la mayoría de las culturas, no se aprecia distinción entre ambos). el problema es múltiple: en primer lugar, porque yo parto de un juicio personal, que sólo se torna cultural, en el sentido extenso del término, no en el genealógico, en lo que atañe al derecho. en otras palabras: mi opinión puede que no sea mejor que otras pero las normas que emanan de mi cultura y que determinan que nadie puede, conforme a derecho, someter a otro, amputarle un miembro o acabar con su vida con el beneplácito de la ley, sí son intrínsecamente superiores (aunque haya individuos que obren como si no fuera así) a aquellas otras que encuentran perfectamente natural -y legal- la sumisión y el aniquilamiento de un grupo. en última instancia, porque son el resultado de un pacto y no de una maldita revelación divina.

en segundo lugar, porque el isomorfismo -como los griegos, inventores del concepto, sabían- sólo puede darse entre iguales. y la igualdad, mal que le pese a muchos, no es algo que venga dado porque sí. para ser iguales, debemos aceptar la misma carga de derechos y deberes y partir de coordenadas similares -no étnicas, ni de clase, sino de principios. este punto invalida, por tanto, cualquier intento de establecer cualquier clase de alianza de civilizaciones cuando un lado de la mesa lo ocupan representantes no de una civilzación sino de la barbarie teocrática. concederles estatuto de seres civilizados sólo puede ser signo de estupidez o de ceguera (a pesar de los argumentos de tanto blanquito bien cebado, ignorante y cargado de mala conciencia, para el que occidente es el origen de todo mal y todo lo que nos ocurra nos lo tendremos bien merecido).
en última instancia, además, me niego a explicarme el comportamiento de los hijos de alá -o los de mao- en los términos que a ellos mejor les conviene. después de eso, ya sólo sería cosa de tenderles yo mismo el cuchillo para que me rebanen el cuello al ritmo de una jaculatoria.


Por la presente, con cuarenta y un años recién cumplidos y en plena posesión de mis facultades mentales, declaro la guerra, por todos los medios a mi alcance y mientras las fuerzas me sostengan, a sociólogos, publicistas, escritores de manuales de autoayuda y de catálogos de arte, a críticos, trabajadores sociales, ideólogos, políticos demagogos y relativistas culturales, periodistas analfabetos y a todos aquellos que, mediante el empleo de neoparlas, se empeñen en transmutar la realidad en una abstracción bastarda, pedante, indigerible y harto ofensiva para esos otros a los que les toca padecerla. la mierda es mierda, señores, por mucho que manzoni (piero) la enlatara y se siga vendiendo a precio de oro.

qué cosa tan fascinante es la democracia: gana sarkozy en francia y el pueblo (según la demagógica y cautiva definición de la izquierda) se lanza a la calle a protestar contra la decisión de una mayoría del electorado (una posibilidad a la que las supuestas advertencias de la candidata socialista -en realidad, una clara invitación a la violencia-, concedieron la legitimidad política necesaria para transformarse en acto). en caso contrario, de haber sido la derecha la que hubiera salido a expresar su descontento ante la victoria de madame royal, los titulares de los periódicos socialdemócratas no habrían dudado en hablar, entre grandes exclamaciones, de una marea fascista de resentidos. curioso. tal es el poder de la semántica. un arte que la izquierda siempre ha considerado suyo y por el que figuras como hugo chávez, fidel castro, lenin o mao no son burdos golpistas sino revolucionarios. no así banzer, pinochet o franco. en nuestro imaginario colectivo, seguimos distinguiendo entre la revolución de octubre del 34 y el golpe de estado militar del 36 cuando ambos constituyen sendos actos de rebelión armada contra gobiernos legítimamente constituidos. incluso, en un análisis pormenorizado de la legitimidad de cada uno de ellos, saldría perdiendo el del frente popular, emanado de las urnas en febrero de 1936, por cuanto sus miembros se dedicaron a adoptar toda clase de medidas arbitrarias destinadas, no a gobernar, que es para lo que habían sido mandatados, sino a preparar la revolución. pero a las izquierdas nunca les ha gustado el desmenuce de sus intenciones y maniobras. ellas prefieren operar con el espíritu. santo, se presupone. por eso no se les cae nunca de la boca el sustantivo "facha", con el que estigmatizar a cualquiera que ose dudar del alcance de sus buenas obras y de sus mejores propósitos. el problema es que, como en el cuento de pedrito y el lobo, a fuerza de usarlo han acabado por desgastarlo y más de uno nos vamos dando cuenta de que al propio pedrito se le están alargando extrañamente las orejas mientras se le cubren de pelo.

mayo 07, 2007

biografía (inconclusa)

mayo 05, 2007

¿qué están haciendo?

un canal de la compañía disney emite, supuestamente por error, una película pornográfica en horario infantil. el redactor de la noticia aclara: "pornografía dura". que la presunta metedura de pata se produjera durante la emisión de una serie de dibujos titulada "manny manitas", "que narra las aventuras de un albañil y sus herramientas parlantes" (sic), no deja de resultar irónico y podría incluso explicar el motivo del error (¿un albañil? ¿herramientas parlantes? el argumento de infinidad de películas porno no difiere mucho de semejante planteamiento). claro que, en la película en cuestión, parece que los protagonistas se dedicaban a algo más que a hacer manitas. queda ese tierno contraste, según la versión del abonado, entre la naturalidad del sorprendido telespectador de cinco años ("¿qué están haciendo?"), frente a unas imágenes que la mayoría de los infantes no acertarían a interpretar, y la reacción montaraz y de franca estupidez invertebrada, de su señor padre ("eran dos personas haciendo lo suyo. estaban al máximo y era repugnante..."). lo suyo y lo de cada cual, imagino. ¿repugnante por estar al máximo? se infiere que el declarante debió de concebir a su hijo al ralentí.
no quiero pecar de prejuicioso pero me temo que nadie se hubiera hecho eco de la noticia si en vez de vacaciones de verano con el pepino en la mano los autores del desaguisado hubiesen interrumpido la emisión matinal de dibujos con la matanza de texas, o el documental de cacería con cho. más que nada porque a ningún inocente se le ocurriría preguntar, mientras el tipo de la sierra descuartiza a una de sus víctimas: ¿qué están haciendo?

mayo 04, 2007

va quedando, cada vez, más y más claro: nuestro presidente es el candidato soñado por niños y ancianos. seguro que él se sentiría feliz si llegara a atisbar tan esencial verdad y nos regalaría alguna de esas perlas literarias a las que trata, poco a poco, de acostumbrarnos. estoy convencido de que su gran frustración reside en no haber logrado ser escritor profesional de cuentos infantiles y poeta social a sus horas. cuenta a su favor, además, con un amplio sector de la población, aquejado de serio infantilismo, que tiene miedo del coco y exige ser protegido de todo mal (llámese tabaco, alcohol, bush, cambio climático, globalización, vida -en la acepción extensa del término-, o uno mismo). a falta de talento para escribirlos él, nuestro presidente ha optado por protagonizar sus cuentos soñados y reservarse el privilegio de levantar acta de la moraleja. cual supuesto héroe -atolondrado- de fábula, comete un error tras otro con alegre desparpajo y acusa a sus detractores de no estar a la altura de las circunstancias. que es como decir que no quieres hacer parte de su cuento. y, cuando el lobo deja entrever sus garras para mostrarle, bien a las claras, que es carnívoro y que, por lo mismo, no habrá forma de domesticarlo con nubes de algodón dulce, sólo se le ocurre pensar que el pobre bicho se equivoca y exige, perentorio, que corran todos -sobre todo aquellos que se mostraron, en todo momento, escépticos respecto de las perspectivas de redención del animal- en su ayuda, prietas las filas e impasible el ademán. ¿para hacer qué, a todo esto?
creo, sinceramente, que, además de un riguroso examen de idiomas, los candidatos a primer ministro deberían someter sus lecturas al escrutinio de los electores. así nos llevaríamos menos sorpresas.