junio 22, 2006

"vivir en lo inquietante, en lo que no puede quedarse quieto (también en lo que no puede dejar quieto aquello que hay, lo que necesita cambio constante), es un agobio, pero el único modo de llegar con mayor hondura a lo que los humanos somos, a nuestro fondo. un fondo difícil de soportar y para cuyo alivio inventamos quimeras salvadoras de terribles consecuencias como el nacionalismo y las demás religiones. porque ese fondo no es otra cosa que la nada", escribe hoy félix de azúa en su blog.

vivir en lo inquietante, en la espiral del humo. vivir en la nada, en su umbral. o cerca de ella. escapar, una y otra vez, de las definiciones. reinventarse sin descanso, enloquecidamente, si es necesario.

vivir en suspenso, entre dos comas. huir del abrazo de la sombra para correr hacia ninguna parte.

el exilio permanente como único refugio.

la terre est bleue comme une orange.

claro que, lo que para unos es poesía (en un sentido vital, extenso), para otros sólo es mera coartada.