
deliciosa mañana. a las nueve y media, sin prácticamente nadie en la calle, excepto alguna que otra pareja de turistas. aislado por el preludio nº3 de bach, que desgrana john lewis en mis oídos, el día entero se desliza alrededor, como el aire, en cámara lenta. lentísima. tres niños que juegan al balón en la plaza. un afgano que brinca con la gracia de una bailarina del bolshoi, mientras alza al cielo de la mañana su largo hocico y sus peludas orejas revolotean. el agua de las mangueras formando ríos, estuarios, islas brillantes sobre el empedrado. las sillas metálicas de las terrazas apiladas en una curiosa superposición de parábolas. estiro el placer cuanto puedo, hasta convertirlo en un hilo cada vez más delgado y frágil. vuelvo a casa antes de que otro día, bárbaro y estéril, irrumpa de entre las ruinas del primero.
"(...)/Ahora tú eres joven como un pájaro muerto en la nieve de marzo,/ahora llega hasta ti y canta su canción francesa./Sois livianos: dormís mi primavera hasta que acabe/ (...)"

2 Comments:
Si hubieras podido estar en mi cabeza mientras leía y me imaginaba que un afgano brincaba como una bailarina (un viejo afgano con barba, turbante y chilaba...). Al llegar a cuando alzaba su largo hocico (su gran nariz) mi perplejidad alcanzaba niveles preocupantes por la descripción de una escena tan delirante y racista a la vez. Hasta que han aparecido las orejas peludas poniendo las cosas en su canino lugar. Luego me ha dado tal ataque de risa que todavía se me saltan las lágrimas... Nunca podré borrar de mi mente la imagen de un viejo afgano narizudo brincando como una bailarina del bolshoi.
jajajaja. dudé en dejar la cosa en un estado de vaporosa ambigüedad pero, al final, decidí que las orejas peludas (mi primera opción había sido: un afgano peludo, pero incrementaba notablemente el carácter racista de la descripción) bastaban para deshacer el entuerto. claro que, bien mirado, hay muchos afganos de luengas barbas que ignoran el uso -siquiera la existencia- de las consabidas pinzas de depilar. por lo que se podría pensar que la capilaridad extrema de las orejas del afgano era interna, no externa, contribuyendo así a acentuar la vívida imagen de un afgano con barba, turbante y chilaba, y orejas pilosas brincando como una bailarina rusa. me alegro de haberte hecho pasar tan buen rato.
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