extraños en el paraíso

agosto 27, 2006

agosto 25, 2006

apenas devuelto por la ola veraniega a su hogar de cemento y ruidos, el amigo j. se da prisa en reanudar el contacto y me envía esta perla: http://blogs.elboomeran.com/azua/2006/08/. soy habitual lector de esa página pero hoy olvidé dar una vuelta por el jardín del señor azúa. su entrada de hoy casa muy bien con mis comentarios y preguntas acerca de la deriva totalitaria de ciertos elementos de las clases medias semi ilustradas por la senda de la revolución armada. lo cierto es que aquéllos todavía arriesgan algo -la vida o la libertad cuando menos- a cambio, eso sí, de los cuantiosos beneficios de la iluminación y de un lugar en el santoral de la progresía triunfante. en cambio, los sujetos descritos por azúa, esas clases altas seducidas por el Otro (el Pueblo, el Proletario, la Revolución, el Terror...) juegan sobre seguro, al abrigo de su sanctasantorums. son guevaristas en parís o nueva york. brindan por eta en barcelona. o pontifican a favor del integrismo islámico en las aulas de la universidad complutense que el estado pone a su disposición. no es algo nuevo: louis philippe d'orléans -philippe égalité-, el hombre más rico de francia (lo que le permitió comprar los favores de numerosos revolucionarios), sucumbió a la tentación de hacerse pasar por bueno votando a favor de que le cortaran la cabeza a su primo, luis xvi. debió disfrutar (le grand frisson) del aspecto trágico de su gesto: su voto fue decisivo para inclinar la balanza del lado de los regicidas. pero sus colegas de nuestros días sí han aprendido algo de la historia. y es que todo el dinero del mundo no te pone necesariamente a salvo del huracán. a la postre, al tontorrón de louis philippe ni los ingentes recursos ni el gran destino al que se pretendía llamado en las filas de la revolución, le sirvieron de mucho. llegado su turno, esa misma revolución que tanto había amado se lo tragó sin el menor miramiento. y es que, a fin de cuentas, lo propio de una revolución es que todo el mundo desconfíe de todo el mundo. de ahí el trabajo de depuración, característico de todas ellas, que acaba con el triunfo del peor de todos los aprendices de brujo y la consiguiente transformación del proceso revolucionario en una tiranía pura y dura.
lo curioso es que, antaño, los ricos, para ocultar sus vergüenzas a los ojos del público y de dios, destinaban parte de sus beneficios a la construcción de catedrales, de hospicios, de casas de caridad. hoy en día, se limitan a brindar por el triunfo de las alimañas con champán francés, sabedores de que sus fortunas andan a buen recaudo en paraísos fiscales y cajas fuertes suizas, y de que la buena conciencia les sale gratis. menuda escoria.

agosto 16, 2006

cuatro fotos en un periódico, unas imágenes de televisión y ya respiran, aliviados, los desamparados hijos de la revolución. alguien debería -si no está hecho ya- elaborar un estudio acerca del infantilismo que emana de las masas revolucionarias y de tanto periodista y escritorcillo necesitados de causas nobles y de figuras paternas (patética, belén gopegui, en su defensa del tirano). tanta gente necesitada de un padre, qué hartura, a ser posible barbado y con aire de patriarca. siempre se puede recurrir a freud, claro, o a lacan pero sería hora de actualizar datos.
cuba, el mito: la sanidad, la educación. la realidad: la mayor proporción del mundo de putas y putos con estudios. sin ánimo de resultar cínico, es una indudable mejora respecto de los tiempos de batista.
la soberbia de un hombre: o yo o el caos y el que no esté conmigo está contra mí. creo que era mussolini quien desgranaba sin cesar ambas frases. pero resultan universales en su aplicación.
el pensamiento mágico: castro o el hombre que traía la lluvia y hacía crecer la caña. gramma: la hoja parroquial. en conjunto, el absurdo caribeño. que también fue ruso, rumano, camboyano... ¡papá, ven y sálvanoooos!
¿de dónde nacerá toda esa fascinación por la violencia y el terror entre los tipos con gafitas? esos intelectualillos de provincias, de clase media venida a menos, maestros, abogaduchos, curillas, con algunas lecturas y tanto ardor revolucionario. los polpot, los guzmán, los castro, los robespierre, los savonarola, los nasralà, los jomeini y tan larguísimo etcétera. obsesionados con la pureza y decididos a pasarnos a todos por la hoguera para lograr la salvación de nuestras supuestamente desdichadas almas. caiga quien caiga. sospecho que obedece al mismo mecanismo que empuja, en el patio del recreo, al empollón en brazos del matón, su futuro brazo armado. el deseo de la fuerza bruta. el anhelo del fuego, la poesía barata del postromanticismo. eso sí, con la edad se disimula el asunto con grandes discursos, por lo general terriblemente tediosos. lo peor de esta gente no es que sean vanidosos y traten por todos los medios de dar salida a su ambición de individuos de medio pelo, por lo general a costa de los demás, sino lo plúmbeos que resultan. no recuerdo ahora a qué cículo del infierno condena dante a los vanidosos y a los soberbios, pero espero que allí se pudran. por siempre jamás.

agosto 15, 2006



para los anglófilos impenitentes, que el paisaje escarpado recuerde la costa de dover, es algo más que un mero valor añadido.


botón de muestra: por la ventana cerrada -hace frío y sopla un viento de tierra adentro, pugnaz y malencarado- veo circular el trenecito de juguete del feve, contra el fondo de lomas verdes por las que pacen caballos y vacas, como en una pintura china. delicia del verano bajo techado -las nubes-, lejos de la implacable canícula del sur. fuera del alcance de ese sol montaraz y bárbaro que reduce a polvo y escombros, a huesos blanqueados, a cerebro desecado, todo cuanto su larga mano alcanza. aquí el sol es tímido, pudoroso. se asoma un rato, por aquello de dar la bienvenida, y vuelve a sus asuntos, permitiendo que, lejos de su agobiante tutela, la piel contienda a solas con el agua. claro que, a veces, sopla el viento y cae la lluvia y hay que salir por piernas -o no, depende-, pero es un escaso peaje a cambio de tanto alivio.

va a hacer casi un mes que colgué el consabido "cerrado por vacaciones" de la puerta de este blog. durante los últimos diez días he ido posponiendo, por pereza y dejadez, el momento de sentarme y reabrir el chiringuito. una variante del síndrome postvacacional, supongo, aunque a mí no me esperen, por estos lares, obligaciones, negocios o actividades remuneradas. de ésas que te proporcionan el dinero para comer mientras te quitan el apetito. pero añoraba ya la disciplina y el placer diarios que suponía sentarse y estrujarse las meninges. o el espacio para vomitar mis decepciones, mis cabreos, la mala bilis, en suma, que nos depara el vivir en sociedad con nuestros semejantes. para dejar constancia, también, de los placeres menudos, de los vicios, más o menos confesables, del gusto por ensamblar frases y crear sentido a medida que las negras letras se despliegan por la pantalla.
de hecho, aunque no lograra dar el paso de lo contingente a lo necesario, no he dejado, ni un sólo día, mientras vegetaba sobre la arena o me mecía en la hamaca del jardín, de redactar, en mi cabeza, algunas líneas destinadas a este hogar virtual. más que un hogar, en realidad, un vestidor. esa pieza indispensable en una correcta distribución del interior de una casa que las necesidades modernas, el desconocimiento, el abandono y la tacañería de los constructores, empeñados en enseñarnos a (sobre)vivir en un armario con ventanas, han abocado a su desaparición.
en definitiva, que me alegro de estar de vuelta.