extraños en el paraíso

agosto 09, 2007

quienes solían leer estas páginas habrán comprobado el estado de abandono en que se encuentran. malas hierbas brotando impunemente entre las baldosas del suelo, enredaderas silvestres trepando por columnas y paredes, por entre cuyas grietas gime el viento. la puerta de entrada, desvencijada, golpea rítmica y desasosegadamente contra el marco carcomido de madera. cansado por el carácter (casi) obligatorio de la cita (casi) cotidiana, agobiado por la futilidad del esfuerzo y tentado por el gesto de dejar caer los brazos, pensé no volver por aquí. todo tiene un plazo, pensaba. tampoco es que este blog tuviera intención alguna de llegar a ninguna parte. su movimiento atendía, de forma más exacta, al de las placas de hielo en el mar. en suma, seguía su deriva. durante varias semanas, me he mantenido fiel a mi desinterés. pero, qué difícil es decir -y, sobre todo, mantener- que de de esta agua no habré de volver a beber. ha bastado con que un diputado holandés, el señor wilders, haya solicitado, en un gesto, de carácter abiertamente suicida, el destierro del corán al índex de los libros indeseables, tras compararlo -muy acertadamente- con esa joya del despropósito incendiario que es el mein kampf, para que sintiera unos irrefrenables deseos de saciar mi sed.
y aquí, vaso en mano, repaso las distintas noticias que se han publicado en la red respecto de la osada propuesta del diputado wilders. destaca en todas ellas un rasgo común, la necesidad de hacer hincapié en el carácter populista del partido para la libertad, en el que milita el señor wilders, y su vinculación ideológica con pim fortuyn, asesinado, por cierto -pero eso no lo remarcan-, en 2002 por andar diciendo verdades como puños -hay que reconocer que holanda se ha vuelto, de un tiempo a esta parte, un lugar peligroso para la libertad de expresión. para dejar claras las cosas ante todos aquellos propensos a confundirlas, esos mismos medios deberían precisar que no es lo mismo un populista holandés que uno venezolano. es la diferencia que media entre un tipo harto de los excesos de la buena conciencia y de los desvaríos kamikaze de lo políticamente correcto y un bufón de corte. el mismo abismo que separa, por otra parte, a un socialdemócrata escandinavo de uno español, por poner un ejemplo.
de modo que aplaudo la iniciativa del diputado wilders -aunque creo que no estaría de más que los dichosos medios hiciesen memoria y le reconociesen el mérito de abrir brecha a una mujer excepcional, la ex diputada holandesa de origen somalí, ayaan hirsi ali- y expreso, de paso, mis condolencias a los servicios de seguridad holandeses cuyo trabajo de protección se va a ver multiplicado al infinito como siga cundiendo el ejemplo.
para los que sigan abrigando dudas, quizás habría que recordarles que el corán merecería arder en el infierno de los libros aunque sólo fuera, al margen de sus contenidos, por la presunción, sostenida por sus partidarios, de que se trata de un texto incorrupto y divino, supuestamente revelado por el ángel grabriel a su, cualquier cosa menos humilde, siervo mahoma. religión de cabreros.