"il faut voyager loin avant de rentrer chez soi" (descartes)
parece como si fuera despertando de un largo sueño. la sensación, surgida de no sé exactamente dónde, de euforia y deshielo, la que se siente en el camino de regreso a casa. los olores familiares, por ejemplo. la aceleración del pulso. el bullir de la sangre. y todo ello sin dejar de correr, sin dejar de perseguir ese movimiento incesante del que ya he hablado. precisamente por eso, de hecho. como si sólo el movimiento y la agitación pudieran mostrarnos el lugar exacto, la entrada al recinto. mejor dicho: cuando el movimiento y la agitación son el lugar exacto, el mismo recinto. el hogar sobre las olas.
entrecierro los ojos. aspiro el aire como un animal salvaje. bajo el pelaje oscuro, se contrae el músculo. la lengua va destilando sabor a sangre sobre fondo de tambores.

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