extraños en el paraíso

febrero 26, 2006

y tras la nieve, el sol. claro está. la rueda imparable. o casi. cuando menos, mucho más grata que el estado de sequía permanente. la sequedad del alma. la que asola a los políticos, por ejemplo. ni ganas de ocuparme de ellos. de la política, tampoco. el mismo erial por el que andan sueltas esas caballerías famélicas, matándose por unas briznas. nada mejor, para quitarse el olor a estiércol y sangre que dejan estos tratos, que el tacto delicado de la piel, el sabor de los jugos que libera el cuerpo. bañarse en la materia para escapar al hediondo, al mefítico aroma de los espíritus que por nosotros velan; esas ideas de tres al cuarto, puestas en verso por politiquillos de todo pelaje, por barbudos y sotanas, por sus escuderos y sicarios. retocemos, pues, zagala, allí mismo donde nos atrapare la dicha. sobre el tálamo o en la zanja. cualquier cosa, con tal de ahuyentar el ruido.
releer l'été o les noces à tipasa. para aliviar la úlcera que dejan los telediarios y la prosa bochornosa de los informes secretos pagados con dinero público.
pereza. con este día de sol, ¿qué hago encerrado en casa, entregado a estériles disquisiciones acerca de lo divino y lo humano?
en pijama, me rasco la cabeza.

febrero 24, 2006

ayer, nevó. como el maná del edén. o el polen que revolotea en primavera. el tejido del cielo, desflecado, se desprendía del forro a pedacitos. de pequeño, nevaba mucho en madrid. aún recuerdo el muñeco de nieve que, con ayuda de mi madre, hice en la terraza de un noveno piso. con lo que nevó ayer no había ni para el concepto. nostalgia. también me obligaron a llevar pantalones cortos, casi hasta que empecé a peinar bigote. "así es como se hacen los hombres fuertes", me decían. a mí, la idea me daba igual. era el frío lo que contaba. bastó con que decidieran guardar en el armario el pantalón de cuero con peto tirolés, que mi padre trajo de un viaje a alemania, para que todo me resultara más llevadero. incluso los pantalones grises por encima de la rodilla. al final, todo resulta de una relatividad pasmosa. dicho esto sin el menor cinismo.
en este país, escribir ya no es tanto llorar ni morir como dejarse crecer el pelo en el cerebro. larga lengua para adular y lamer aquello que, en su momento, corresponda. amplias tragaderas para aceptar la línea marcada, mientras la zanahoria, con premio, cuelga.
literatura ensimismada, hueca. fantasías de oropel. baratijas. historias sin chicha, adobadas en costumbrismo rancio y manteca de nostalgia. ah, el campo; ah, la vida sencilla; ah, las gentes rudas pero nobles (y es el pero, el que da la medida exacta del desafuero en que vegeta el natural no pensar del autóctono). el país profundo y denso, lastrado por su enquistamiento secular, pasado por el liviano tamiz de heidi, en versión dibujos animados. la no tan secreta añoranza de la casa de la pradera. fantasmas. edulcorados. ni cien puerto urracos nos harían cambiar de opinión. tal es la fragancia que exhalan las esencias patrias.
hoy, como ayer y siempre: reserva espiritual de occidente. no hay más que ver a nuestros políticos, a nuestros escritores, a nuestros cineastas. claros reflejos del palurdo interior. políticos de pueblo: politicastros. entre maestrillos y boy-scouts. visión estrecha, estadistas del estiércol. del nacional catolicismo al nacional progresismo y vuelta por la misma senda. modernidad de pacotilla (almodóvar: semen y establo, que se dice con tanto acierto). barroco eterno. bajo la fachada, la nada. doscientos años fuera de la historia (sin que se atisbe la puerta de entrada). eso sí, prietas las filas. inasequibles al desaliento.
imaginación tutelada, fantasías (en ellas va incluida la historia sexual de la raza) de caniches.
¿cuándo comprenderán, todos estos ardientes defensores del folclore, que su sueño y su labor son los mismos que abrigaron los coros y danzas de la sección femenina? resucitar de entre los muertos. pero el sueño del nacional-casticismo, ya en el centro, ya en la periferia, resulta inmarcesible. como las esencias.
dentro de un tiempo, habrá que rescatar el pantalón tirolés para vestir/disfrazar con él al pequeño max. no tanto para sacarlo de paseo, vestido de esa guisa, como para hacerle la consabida foto. antídoto ideal para los ataques de soberbia del futuro. le bastará con recordarse, a sí mismo, disfrazado de infame tirolés para comprender que no somos -él tampoco- nadie.

febrero 16, 2006


a modo de mise au point del san valentin's day (a toro pasado, como quien dice): "las rupturas más trágicas son las de aquellas parejas que contrajeron matrimonio de jóvenes y que han disfrutado de siete años de felicidad, tras lo cual estallan los fuegos almacenados de la pasión y la independencia... y, sin ni siquiera saber por qué, dado que uno y otro siguen amándose, emprenden su común destrucción."
"cuando se termina un amor, la vanidad del que es abandonado es la que recibe el más duro de los golpes. por lo tanto, es razonable asumir que, cuando se inicia un amor, la principal fuente de satisfacción también es la vanidad." (c. connolly)
alergia a todo proceso -sentimental- que tenga visos de acabar mal (o sea, casi todos). por acabar mal entiendo: que, después del auge, venga su irremediable caída bajo la insidiosa forma del tedio y la costumbre. del mutuo alejamiento. del desconocimiento progresivo. y donde decía: te amo, sólo quede sitio para un ¿te amé?
oh, sí, la armonía y la paz interiores vendidos como crecepelo. el perfecto antídoto contra el malestar interno, la disfunción emocional, el deseo, siempre renovado, de salir corriendo y huir de cualquiera cuyo abrazo nos recuerde el tacto áspero de una soga o la fría descarga del alambre de espino.
sin llegar a tanto (pues los demás sólo son, en parte, responsables de nuestras percepciones): necesidad de colocarse a la distancia que permita ser abrazado y, luego, despegarse del abrazo. como un perro al que le quitan la traílla y corre, moviendo las orejas y con la lengua fuera. esa distancia que es la del placer sin -excesivos- angustia ni dolor. recarga necesaria de las baterías que alimentan el amor por los demás y por uno mismo. equidistancia clásica, lejos de los fuegos fatuos, engañosos, del romanticismo y sus secuaces.
única forma de mantener el amor vivo. siempre. aunque no del mismo modo (superemos el estado de adolescencia perenne: nada es de forma inmutable ni por toda la eternidad. mal les pese a los creyentes de lo que sea).
podemos librarnos de muchas cosas, pero no de nosotros mismos -aunque sea posible llegar a ciertos pactos entre ese uno (que siempre son varios) y sus correspondientes demonios interiores para no perder del todo el control de la maldita nave. la paz con uno mismo, sólo es el archivo pormenorizado y puesto al día de cada uno de nuestros temores, de nuestros demonios. el amor consiste, entonces, en la entrega de ese archivo y de su servicio de mantenimiento. pero, si olvidamos esto y, cegados por el entusiasmo que la pasión genera, nos creemos capaces de pasar por alto tanto esfuerzo, sacrificando la lucidez a la embriaguez de nuestra recién estrenada condición de amante, nos abocamos de nuevo, irremediablemente, a la mecánica del auge y la caída.
advertencia inútil: a la gran mayoría, enganchada a los vapores que destilan la música pop y el cine, parecen encantarles -a pesar de sus quejas- las atracciones de feria: subir y bajar sin frena por la montaña rusa. del gozo al pozo y vuelta a empezar. y ¡ay! del que no quiera subir y prefiera comerse un helado, sentado tranquilamente en un banco.
nuestra cultura del amor nace de la idea -perversa- del ser único que todo lo contenía hasta que fue partido en dos por un acto justiciero -capricho, se sobrentiende- de los dioses: "el andrógino, en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto a forma y nombre, que participaba de uno y de otro, de lo masculino y de lo femenino, pero que ahora no es sino una forma de la ignominia. (...) la forma de cada persona era redonda en su totalidad, con la espalda y los costados en forma de círculo. tenía cuatro manos, mismo número de pies que de manos y dos rostros perfectamente iguales sobre un cuello circular. y sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, una sola cabeza, y además cuatro orejas, dos órganos sexuales, y todo lo demás (...). eran también extraordinarios en fuerza y vigor y tenían un inmenso orgullo, hasta el punto de que conspiraron contra los dioses (...). entonces zeus y los demás dioses deliberaban sobre qué debían hacer con ellos y no encontraban solución. porque no podían matarlos ni exterminar su linaje, fulminándolos con el rayo como a los gigantes, pues entonces se les habrían esfumado también los honores y sacrificios que recibían de parte de los hombres, ni podían permitirles tampoco seguir siendo insolentes. tras pensarlo detenidamente dijo, al fin, zeus: (...) los cortaré en dos mitades a cada uno y de esta forma serán a la vez más débiles y más útiles para nosotros por ser más numerosos. (...)." (platón, el banquete)
y, desde entonces, desde ese acto arbitrario de supuesta justicia divina, andamos todos, según el agorero y bilioso platón, a la búsqueda y captura de esa otra mitad que habrá de complementarnos y aliviar nuestro escozor.
pero yo, andrógino, sigo sintiéndome completo.
recordatorio: dos medias naranjas, puestas la una contra la otra, se pudren.
para volar, ¿qué mejor que la dulzura y el vértigo de la carne?
regalo del cuerpo y del placer (sin regateos, sin condiciones): generosidad suprema. alegría feroz. acto de dioses.
la libertad, para los chinos, es un ideograma que significa: conocerse a uno mismo. mejor, sin duda, que esta abstracción que, en occidente, sólo ha servido para aspirar, siempre desde más arriba, el humo de los cuerpos quemados en su nombre.
por eso se equivocan los que piensan que todo lo dicho anteriormente corresponde a un anhelo de libertad sin cortapisas. a un deseo irrefrenable, adolescente, piterpanesco, de hacer lo que le plazca a mi real gana. mi libertad no es sino conocimiento de mí mismo, puesto a disposición del objeto de mi amor para que no se engañe acerca de con quién anda partiendo peras. sin trampa ni cartón. bálsamo para la angustia. alivio para la sequía.

febrero 15, 2006


mañanita de grisalla. luce el cielo su disfunción hepática. la que antecede a nuestra disfunción pulmonar. de madrid -coronado por una seta letal, aunque no nuclear (el que no se consuela es porque no quiere)- al cielo sucio, de vertedero municipal no vigilado. y todavía protestan porque se decida restringir -con treinta años de retraso- el acceso de vehículos contaminantes al centro.
el gato ha vuelto por sus fueros. indiferente a la sequía -a su escudilla nunca le falta el agua- sestea en el tejado y deja que la primavera adelantada le pase la mano por el lomo. dichoso gato. como el dichoso max y la dichosa lúa (dichosos todos ellos). necesidades básicas, satisfacciones completas, regularmente renovadas. ´¿qué más se puede pedir? "lo más profundo es la piel". y yo, ¿qué hago, encerrado entre cuatro paredes, y sentado frente a una pantalla? contradicciones del alma.

febrero 14, 2006

lúa

14 de febrero. día radiante. nace lúa. la pequeña lúa. bienvenida, tú también, a este mundo de locos.
se nos multiplican los enanos.

febrero 13, 2006


tarde primaveral. hacía calor en el retiro, entre corredores sudorosos, parejas retozonas y madres lectoras de banco de madera rodeadas, acosadas, ignoradas por sus tiernos retoños. dentro de nada podré venirme a ligar, debidamente armado, con el pequeño max bajo el brazo. visten mucho los hombres con bebé adosado. esa sensación de seguridad y de confianza en el futuro que dan los padres de nuevo cuño. esa fe ciega en el producto de su ser, su semillita. pasearse con el bebé resulta, sin duda, más eficaz que pasear a un perro, que, a su vez, resulta más eficaz que pasearse a uno mismo sin traílla ni bozal. malo del que vaya suelto -no el perro, sino el hombre. como el animal salvaje. de ojos inyectados en sangre. sus fauces retráctiles esconden mortíferos colmillos y un insaciable apetito de carne fresca. o eso, o es que tienden a cruzar de acera. en suma: pervertidos.
una mujer sola: una anomalía de la naturaleza. una no querida. abandonada, resentida. solterona. rarita. irrecuperable.
no avanzan mucho las mentalidades, no. aporta solaz al espíritu el comprobar cuán rancias las esencias son. y con cuanto brío y tenacidad se mantienen a pesar de los embravecidos cambios de orientación del viento.
no importan el viento ni su color. importan los pilares, bien asentados en la entraña mesetaria que nutre nuestro cerebro de reptil.
importa, sobre todo, nuestro soberano rechazo -digno y fiero- a los placeres y a sus días.
mañana, día 14: día festivo del capitalismo sentimental. como en el caso de los pilares, lo que cuenta es -siempre, desde siempre- la solidez de nuestras inversiones. no el derroche alegre y desconsiderado -en definitiva: obsceno- sino el castizo y parco sentido mercantil.
pero, eso sí: envuelto en papel de regalo, ¡todo mal trago sabe mejor!
tampoco me va el papel de agorero bilioso. que cada cual se las componga como buenamente pueda. no hay más vida que ésta, lo nieguen agamenón o su porquero (o dios y su profeta).


se fue, por fin, la nube del sahara que instaló su tienda de polvo sobre nuestras delicadas cabezas. día radiante. que no consigue ocultar la profunda vergüenza de ser europeo. hoy -como ayer-, sólo hubiera deseado ser danés. y sentir lo que se siente cuando tus compañeros de travesía te dejan solo en un bote y se largan con viento fresco. inigualable europa. como un gordo adiposo, aquejado de gota, que ya sólo se preocupa de a qué hora le servirán el vermú y la cena.
"(...) a raíz del escándalo de las viñetas blasfemas, una buena parte de la europa que disfruta de esa cultura de libertad ha mostrado una prudencia o desgano en la defensa de lo mejor que tiene, que parecería que el poder de intimidación del extremismo islámico comienza también a tener efectos estupefacientes en el corazón mismo de la cuna de la democracia." (vargas llosa)
¿prudencia o velado sarcasmo? los efectos estupefacientes de la estupidez (islámica) llevan haciéndose sentir mucho tiempo. baste con recordar a todos los que, siquiera en nuestro entorno inmediato, hallaron justificación a los atentados del 11-S. o a la degollina de occidentales. pero es sabida la fascinación que siente el gafotas empollón por el matón de patio. de ahí el rol patético de buena parte de nuestros intelectuales europeos. no sólo ahora. desde siempre (adolf, stalin, pol pot, fidel castro...). sello inconfundible.
a vueltas con los hechos: ese presidente impresentable de que se ha dotado irán berrea frente a su extasiada grey que en europa nos atrevemos a reírnos de mahoma pero no del holocausto. como si fueran magnitudes comparables el reino de la fantasía (dios, alá y sus profetas) y la historia. el viejo axioma -que ya nadie cita, y menos las izquierdas- sigue siendo cierto: "la religión, opio del pueblo". y, como el opio, a consumir en la intimidad del domicilio privado.
"pourquoi n'y a-t-il jamais eu de manifestation dans le monde arabo-musulman contre les attentats sanglants de new york, de madrid, de monbassa, de bali et d'ailleurs ?", se pregunta, de forma casi retórica, alain finkielkraut. manifestaciones hubo, pero para festejar el "hecho". y nosotros, siempre con la guardia baja.
es el drama de los bien comidos. que cuanto ven acercarse al carnicero tienden el cuello en humilde gesto de petición de gracia. lo normal es que se los corten, claro.
conmigo, que no cuenten.
noche cerrada ya. y el odio trepa por la pared como una hiedra parasitaria, alimentándose de rumores y supuestas ofensas. la idiotez no conoce fronteras. metástasis del infierno.

febrero 11, 2006


lo obsceno en i.c.: la representación del dolor como dolor. el dolor domésticado, dócil. el dolor publicitado. el dolor publicitario. nada que ver con el dolor obsceno que nos muestra lars von trier. un dolor insoportable. ¿quién no hubiera deseado gritar o abandonar la sala viendo rompiendo las olas o bailando en la oscuridad?¿quién lo soporta de un tirón, delante de su dvd casero? yo, no, desde luego. en las películas de i.c. llorar es un suave alivio. insisto: prefiero hacerlo con los anuncios de turrón. me siento tonto, pero no estafado.

dejemos a i.c. en paz con sus moñadas.

flota el polvo del desierto sobre la ciudad. madrid: puerta de áfrica. aire denso, rancio y seco. cielo raso y gris sobre nuestras cabezas. parece cada vez más claro que hay quien está sacando tajada del asunto de las caricaturas. nada mejor que lanzar a las mesnadas embrutecidas a defender un símbolo para no tener que dar cuenta de los problemas reales. ¿a quién le importa no tener trabajo ni casa, vivir bajo la pesada bota de un clérigo o de un sátrapa o pasarse la vida esperando una oportunidad para largarse -aunque sea con un cinturón de explosivos- al paraíso, si puede darse el gustazo de salir a la calle a quemar embajadas y a gritar como un hincha enloquecido que no tuviera otro equipo que dios y su profeta?
la revelación de houellebeck en lo alto del monte sinaí: todas las religiones son estúpidas, sobre todo las tres famosas del libro de marras. pero, cuando menos, la judía dispone de la grandeza literaria de la biblia y la cristiana, su belleza iconográfica, plasmada en la arquitectura, la escultura y la pintura. pero, el islam... ¿qué ofrece el islam? hombres barbudos porque dios lo quiere, mujeres gordas vestidas de harapos. mujeres-saco. religión de cabreros. fe del pedregal.
"también aquí maltratamos a las mujeres". excusa, letanía del nostálgico del poder del macho bendecido por dios y su profeta.

fascinante, eso sí, la actuación de los periódicos de este país. tampoco cabía esperar mucho más de ellos. periodismo de pueblo, el suyo. de no mayor vuelo que el de la hoja parroquial (a la altura de los políticos, claro, por aquello del qué dirán). la democracia, ya se sabe, un mito. como el coraje.
a la cobardía y al cinismo de quien no quiere problemas, llamamos ahora respeto. pasen y vean. un circo... casandra, casandra, un respeto...

país del simulacro permanente. país de palo.

sale el sol un segundo, rasgando el velo del desierto. incendio controlado. se pasea un gato blanquinegro sobre las tejas rojas de la casa de enfrente. paso elegante y seguro. dios, seguro, le importa un bledo. sólo cree en su olfato.

de regalo, esas flores para aliviar tanta sequedad del aire. y del espíritu.

febrero 10, 2006

bajo la larga sombra de la nube


mañana de nube -no varias, recreando graciosas formas, receptáculo de nuestra imaginación bucólica. una sola nube cubriendo el cielo sin fisuras. nube de color cemento. ligero riesgo de lluvia. a pesar de su hermetismo, el ambiente está seco como la lija. y, sin embargo, mi ropa recién tendida constituye un reclamo. la perfecta excusa que necesita el dios de las tormentas para desatar su furia -cuando menos, su meadita- sobre nuestras cabezas. después de tantos días sin agua, lodo contaminado será lo que caiga del cielo. encerrado en casa, no habrá de importarme si toda vez me acuerdo a tiempo de quitar la ropa del tendero.

frío. hasta las ocho de la tarde no pondré la calefacción por obvias razones de presupuesto. es lo que ocurre cuando uno pretende llevar vida de "artista". que se le quedan los dedos rígidos mientras se sienta, con batita de lana a cuadros del abuelo (oh, inolvidable profesor tripp) a escribir, rogando que las ideas y el culo no se le hielen en el transcurso del parto creador. gracias al cielo, existen las infusiones (compensación humilde pero generosa, sostén del guerrero).

las 16:00 y sigue sin llover. ¿falsa alarma?

febrero 07, 2006

ladró la madrugada


noche de perros. cuánto habré girado sobre mí mismo, por dentro y por fuera, durante esas horas en las que me rehuyó el sueño. mente embotada, anestesia del cuerpo.
características constitucionales del ser moderno: la extrañeza. el desarraigo. el exilio en tierra de nadie. la angustia (el angst de que habla connolly).
opciones: la esperanza y su contrario, la desesperación. la primera, alimento del sueño-pesadilla comunitarista, del regreso a la pureza primigenia, de la ambivalente figura del genio. acabó enlodada y desenmascarada en los campos de batalla y en los de exterminio. gentes como adolf, joseph o pol, entre otros muchos, ya se empeñaron en mostranos cuánto da de sí y a qué conduce la espera. los fanáticos hijos de alá nos recuerdan, día a día, que ninguna lección es suficiente lección.
la desesperación, ya sabemos a dónde nos lleva. a empujones. contra el viento.
¿qué nos queda pues, sino, como ya predijo nietzsche, recorrer con el dedo las costuras rotas en el desgastado traje de la totalidad?
¿y qué otra cosa es escribir sino recorrer , una y otra vez, la oquedad, la grieta?
dulce melancolía, bálsamo frente a esperantistas y desesperancistas. "(...) hemos de librarnos de las últimas ilusiones
románticas, incluida la ilusión de que el amor es la respuesta. El amor no es la respuesta, sino la pregunta (...)".
(r. scruton)
no olvidarlo nunca: "lo más profundo es la piel". y seguir haciendo oídos sordos a las sirenas de la profundidad (paranoia moderna del signo y su significado).
+
a modo de desagravio -parcial-: cosas que nunca te dije. excelente película. la única sincera, a mi parecer, que haya rodado i.c. (aunque, en su descargo diré que no vi la primera) y ello, a pesar de cierto regodeo manierista. después, una vez volatilizada la sinceridad, sólo quedó eso: el manierismo.
a otros perros con ese hueso.

febrero 06, 2006

si arde tu casa, escupe contra el viento


max, carita de rana.

"Hoy, la industrialización del mundo, el Estado totalitario y el egotismo materialista han puesto fin a la amistad; la primera mediante la aceleración del tempo de la comunicación humana hasta el extremo de que ya nadie es indispensable; el segundo, cargando de tales exigencias al individuo que la camaradería solamente es practicable entre colegas y entre obreros mientras dure el tiempo en que es necesaria su mutua cooperación; el tercero y último, realzando todo aquello que sea fundamentalmente egoísta y mezquino en el hombre, de tal manera que seremos desabridos con nuestros amigos y estaremos resentidos por su intimidad a causa de algo que ha empezado a pudrirse en nuestro interior. Hemos desarrollado la simpatía a expensas de la lealtad."
esto escribía cyril connolly en 1944. ¿qué ha cambiado desde entonces? por lo pronto, ya no queda ni simpatía.

lealtad hacia uno mismo como paso ineludible para acceder a ser leales para con los demás. sin eso, toda supuesta lealtad no es sino moneda de cambio, actitud mercenaria.

sin ganas de dejarme arrastrar por la disertación. mejor, dejarse llevar por el aire de un lunes apacible, en el que el frío camina de la mano de un sol radiante, a esta hora en que la luz es un regalo. divinos días en los que aquietar el verbo y entregarse a la contemplación sin sombra de melancolía.

quemar sedes de embajadas porque alguien, en algún lugar, osó dibujar los rasgos de un hombre que nadie, de los suyos, quiere identificar: acto, recurrente, de adolescentes enfurruñados.
después de todo, ¿cómo puede blasfemar quien no comparte la fe? catalogado como infiel, haga lo que haga, mi existencia entera resultará blasfema a los ojos del todopoderoso. y ante eso, sólo caben el exterminio o la indiferencia. pero, ¿a quién le importa la contradicción cuando bailan las llamas entre ciegos abrazos y los hombres se retrotraen al amanecer de la especie?
yo también bailo esta tarde bajo la luz que se desliza por tejas y fachadas, seducido por el brillo de las partículas suspendidas.

mientras, en un combate a brazo partido, el pequeño max lucha ya -y apenas tiene un mes- contra la tenaza del estreñimiento. la vida no da un respiro.

febrero 05, 2006


tan fácil de explicar el éxito de i.c. la ñoñez, filmada, a todos alcanza. nos reíamos de los anuncios de turrones: vuelve a casa por navidad. ¿qué tienen, de mejor, las películas de i.c.? la misma baba sensiblera. peor aún: el anuncio en cuestión resultaba mucho más honesto e infinitamente menos pretencioso. el éxito de i.c. es sólo el reflejo de nuestro desconcierto sentimental. mentalidades de vídeoclip, pensamiento publicitario. ¿en qué piensan las nubes? y todo el mundo lo encuentra un real hallazgo. pero sólo es bobería, retórica de niña crecida que quiere seguir pareciendo niña. corazones rosas, margaritas blancas sobre fondo azul eléctrico y verde manzana. sensibilidad falseada. sentimentalismo plastificado de esos adultos malgré soi. sociedad de los eternos adolescentes que le preguntan a la hierba y al cielo, y a todo lo que se les ponga por delante, la primera tontería que se les ocurre. y se derriten de gusto creyendo que tienen alma de poeta.

complicidad casposa del resto del elenco. complicidad estúpida del espectador que, en su inconmensurable ingenuidad, cree haber recuperado el contacto perdido con el eterno femenino y con su niño interior. el círculo completado gracias al poder chamánico de las imágenes. estafa a la altura de los estafados. lloros en la oscuridad de la sala. hipidos y narices que se suenan. la vida secreta de las palabras. traducción: la nada acerca de la nada con profunda -si algo hay en todo ello de profundo- mala fe: "Un lugar aislado en medio del mar: una plataforma petrolífera, donde sólo trabajan hombres, en la que ha ocurrido un accidente. Una mujer solitaria y misteriosa que intenta olvidar su pasado es llevada a la plataforma para que cuide de un hombre que se ha quedado ciego temporalmente. Entre ellos va creciendo una extraña intimidad, un vínculo lleno de secretos, verdades, mentiras, humor y dolor, del que ninguno de los dos va a salir indemne y que cambiará sus vidas para siempre. Una película sobre el peso del pasado. Sobre el silencio repentino que se produce antes de las tormentas. Sobre veinticinco millones de olas, un cocinero español y una oca. Y sobre todas las cosas, sobre el poder del amor incluso en las más terribles circunstancias." ¿caben, acaso, más lugares comunes en tan poco espacio? con no muchos más elementos, lars von trier nos legó rompiendo las olas. la infinita distancia entre el que sabe de qué habla y la que trata de hacer como si. dolor y lágrimas, amor, silencio, esperanza, oscuridad. blablablá. categorías sustantivadas que nada significan: la perfecta coartada tras la que tratar de esconder la inanidad.

la mala fe: utilizar la insoportable experiencia de las mujeres de sarajevo para justificar la exhibicionista necesidad de mostrarnos cuán sensible es i.c. de haber comprendido, de verdad, en qué consistió la tragedia de esas mujeres, quizás i.c. no hubiera vuelto a hacer cine. o hubiera hecho una comedia. cf. preston sturges: los viajes de sullivan.

día de sol espléndido, lejos de la impostura sentimental y el regodeo en lo evidente.

el éxito de i.c. sólo es la medida de nuestro fracaso. seria advertencia: tanto azúcar puede causar diabetes.

febrero 03, 2006

creciente rojo sobre fondo de papel


día espléndido. la primavera, al acecho. brotes tiernos en las ramas que un más que previsible golpe de frío transformará en muñones. auge y caída. carpe diem. el mediodía se desliza, atravesado por una legión de cuerpos jóvenes. ronroneo de la savia.

y, mientras esto ocurre, los hijos de alá, soliviantados por la infinita ofensa que constituyen unos dibujos realizados por mano de hombre. si tan grande es alá, ¿qué le importa lo que dibuje un simple mortal? pero ahí los tenemos, a los cachorros del odio, amparándose en la coartada perfecta: si se siguen publicando los dibujos, multiplicaremos la blasfemia, exponiéndonos a la ejemplar venganza, no de alá -ni de su profeta siquiera- sino de sus intérpretes sicarios, su brazo armado independiente, dispuesto a cercenar toda herejía con la entrega de la que sólo puede hacer gala esa estulticia que llamamos fanatismo. si dejamos de publicarlos, la libertad de expresión será sólo un epígrafe en los libros de historia y la historia del progreso de la condición humana, un chiste. ante el vulgar chantaje, sólo cabe una cosa: multiplicar al infinito el objeto de la supuesta ofensa, constituyéndonos todos en cómplices de la misma. fuenteovejuna, señor... ¿sobre quién irán a tirar la primera piedra? pero, ¿acaso no somos todos ya hijos del infierno por el mero hecho de no ser hijos del islam?

papel patético el de France Soir. nadar y tratar de guardar la ropa. despedir al director por haber hecho lo que el diario pretende seguir haciendo. la tiranía del respeto, no al individuo, sino a sus creencias. confusión del credo con el ser, o, en su defecto, el existir.
confusión del europeo que sigue sin saber quién es ni qué ha de defender, llegado el caso. ¿tolerancia? mientras no aprendamos a respetarnos a nosotros mismos, ¿quién habrá de hacerlo por nosotros? pobres infelices creyéndose amparados por la historia y el mito (de nuestros propios logros). los bárbaros llaman a la puerta, ciudadanos de roma. y sólo disponemos de ramitas de olivo de plástico, fabricadas en taiwan. de torpes dibujitos de palomas de la paz en forma de cartel pegado en la pared. y de una inextinguible fascinación por la barbarie. fantasías moriscas. pasiones turcas.

¿puede una mujer en sus cabales querer para sí la bendición del islam?

día de primavera que no lo es. sorpresa de febrero en vísperas del carnaval. y, a la noche, un creciente rojo sobre fondo de papel.

febrero 02, 2006

para reír


para reír. a los turistas supervivientes de una catástrofe natural -o no natural-, se les recibe, a su regreso a sus lugares de origen, como "héroes"; no por lo que hicieron -caso de que lo hicieran- por ayudar a otros compañeros en la desgracia, aún a riesgo de sus propias vidas, sino por el simple -y banal- hecho de haber sobrevivido. igual ocurre con hombres y mujeres que purgan penas de prisión en países lejanos. todo mutterland que se precie de serlo los acogerá, de vuelta a casa, en calidad de hijos pródigos. ovejas negras redimidas por el abrazo maternal de su pueblo. de lo que ha de inferirse que sobrevivir a los accidentes es lo propio de un héroe moderno. idiotas, entonces, todos aquellos héroes antiguos. idiotas los hombres que murieron en las playas del día d. los de okinawa. los muertos a manos de los tiranos. idiotas las mujeres, a lo largo y ancho del planeta, que contrarrestan con su esfuerzo cotidiano la masticación, tenaz, de la adversidad. idiotas todos ellos. el héroe moderno lleva pantalones de coronel tapioca, maletas a juego, sobrevive al paso del ciclón, es repatriado, llora ante las cámaras que lo esperan en el aeropuerto, y pone el epílogo con un libro que ilustra su experiencia del límite. rito de paso de una cultura estéril e idiotizada, necesitada de rebajarlo todo con el objetivo ruin de disimular, de forma histérica, su pobre condición, su apagado brillo. héroes de pacotilla. tras el bronce, el estaño. caídas las estatuas, nos quedan estas figuritas de plastilina con bermudas floreados y camisa hawaiana. mejor hubiera sido borrar la entrada correspondiente del diccionario: ...hernia, herpe... o dar por zanjado el cupo. los dioses muertos. olvidados. era propicia a las cucarachas.

para llorar.
un día le hablaré al pequeño max de los héroes muertos.