vuelvo a ver, por enésima vez (en realidad, ¿cuántas veces han sido? ¿veinticinco, veintisiete?), l'important c'est d'aimer (lo importante es amar), de andrej zulawski. es la mayor ración de sordidez que soy capaz de asimilar de una sentada (y eso, después de haberla visto más de veinte veces). pero la sordidez es el contrapunto necesario a la belleza. basta con fijarse en romy schneider, arrasada, hundida y bella hasta el dolor en esta película, para entender de qué estoy hablando. o en el personaje enloquecido que interpreta klaus kinsky. o en jacques dutronc haciendo de marido, en una de las escenas que nunca he conseguido arrancarme de la memoria, como una cicatriz en medio del pecho, cuando le dice: "je peux tout faire pour toi... sauf vivre." sé que es una película que ha acabado teniendo mala prensa (sobre todo entre los hermanos menores de aquellos que no conseguimos recuperar el aliento después de verla por primera vez.), por excesiva, por atroz, despiadada, cruel... en suma, por romántica (en el sentido primigenio del término, claro). hablando de primeras veces, la mía tuvo lugar, un día de verano, en la sala del círculo de bellas artes. fui con mi padre y salimos ambos del cine devastados. mudos. divididos entre el deseo de romper a llorar sin consuelo o salir a buscar, de consuno, al cabrón que nos había dejado en semejante estado. no hicimos ni una cosa ni la otra pero yo volví a los dos días, a hurtadillas, como un adicto. al cabo del mes, la había visto seis veces. cuando, con los años, la repusieron -esta vez, en la filmoteca-, allí estaba yo, poseído por la fiebre, haciendo cola entre tipos sesudos con trenca y barba poblada y otros ejemplares de la variada fauna cinéfila, con la que me daba pavor acabar siendo confundido (entre otras cosas porque tenían pinta de disfrutar, del mismo modo, con un bodrio infumable, la doble vida de verónica, de otro polaco afrancesado, kiewslowski, y de no dudar en comparar a romy schneider con la pretenciosa de juliette binoche). volví a salir del cine hecho trizas pero convencido de la necesidad de conseguir aquella película, de llevármela a vivir conmigo. removí cielo y tierra y acabé dando con una distribuidora canadiense que me la envió, de allende el océano, a un precio exorbitante pero infinitamente menor, sin embargo, a la suma de todas las entradas de cine que me habría tocado pagar por tantas veces como la he visto (el amor no es ajeno al interés). además, la ventaja indudable del cine en casa es que puedes pulsar el botón de pausa cuantas veces necesites recuperar el aliento (o congelar un primer plano de la schneider, por ejemplo). y eso es algo que siempre se agradece.
extraños en el paraíso
marzo 29, 2007
tengo amigos versados en ciencias diversas (de las de verdad, ojo), para los que es motivo de mofa y befa el catastrofismo de que hacen gala los medios de comunicación, algunos políticos y numerosos ciudadanos -trastornados tanto por unos como por otros-, respecto del calentamiento global y la que nos espera. a su juicio, el planeta atraviesa ciclos recurrentes. unos más amplios, a miles de años vista, y otros más cortos. tocaron glaciaciones en los siglos XVII y XVIII (causantes, en gran medida, y aunque casi nadie lo sepa, de la revolución francesa. la ausencia de pan no se debió a la maldad intrínseca de unos nobles corruptos que nada hacían por mejorar la vida del pueblo, sino a unas cosechas arruinadas por el clima podrido y a cierta falta de previsión. evidentemente, a nadie se le escapa que la situación se agravara por la inoperancia de la sociedad estamental) y, ahora, es el turno de las sequías pertinaces. de ahí que, a su entender, poco tenga que ver la mano del hombre en todo el asunto (aunque sí que puede que haya contribuido a acelerar ligeramente el proceso). la idea me seduce porque choca frontalmente con el espíritu de culpa-pecado-expiación en que se refocila, con regularidad, nuestra intelligentsia, empeñada en esa idea, de raigambre calvinista y jansenista, de que el hombre es malo por naturaleza y de que todo lo que toca, lo jode sin remisión. no es que sienta yo una gran admiración por la especie a la que pertenezco (aunque reconozco que, para ser el animalillo con el peor punto de partida, a la hora del nacimiento, no lo ha hecho nada mal por lo que a la supervivencia en medio hostil se refiere), pero, por lo mismo, encuentro muy soberbia la obsesión por atribuirle al humano todo cuanto funciona mal. además, nos guste o no, un día se han de apagar las luces sobre el escenario del mundo, igual que se apagarán -y mucho antes- para cada uno de nosotros. y, aunque cueste aceptarlo, más vale que nos vayamos haciendo a la idea. aunque sólo sea para disfrutar de lo que queda.
marzo 27, 2007


no tenía pensado extenderme sobre el tema pero como, al parecer, la foto escogida en la entrada anterior se presta a cierta confusión, vuelvo a la carga, con nuevas imágenes (aun a riesgo de otorgarle un aire pornográfico al conjunto). dos de ellas corresponden a mujeres de amplias curvas -y edad madura- y la tercera, a una embarazada (y. la verdad, me siguen pareciendo infinitamente más bellas y apetecibles que cubiertas de vello). a mí, la supuesta moda actual a la que alude mi corresponsal anónima me deja frío. pero la práctica del depilado es tan antigua como la civilización. igual que la atracción por la juventud. empeñados como estamos en una constante caza de brujas, carcomidos por la sospecha, parecemos ya incapaces de disfrutar de la mera contemplación de un cuerpo (aniñado o curvilíneo, joven o maduro), sin proyectar sobre ésta alguna oscura intención.
en cualquier caso, me seguirá gustando la fruta pelada. y no sólo por el aspecto visual del asunto (¿o acaso es placentero sentir que uno va a morir asfixiado por un puñado de pelos?).
marzo 26, 2007
entablo una -amable- controversia con n., vía correo electrónico, acerca de los sexos femeninos rasurados (un tema apropiado para la primavera recién estrenada y con vistas al verano). ella dice odiar, al respecto, "el rollo niña que parece ya impuesto". al margen de fantasías masculinas recurrentes (y femeninas, porque no es privativo de los hombres el buscar niñas donde no las hay), y de que me parece más sano bucear en el universo de la representación que salir a buscar nínfulas de carne y hueso por los parques o a la salida del colegio, no me parece que la depilación de los órganos genitales tenga por qué estar necesariamente ligada a una regresión de carácter más o menos patológico. yo, por un lado, tiendo a verlo más como disposición: al juego, al vicio, al aprecio por el propio cuerpo expuesto y por el deseo ajeno... por otro -ligado al anterior, claro-, como neta separación entre sexualidad y naturaleza (del mismo modo que ya no follamos por necesidades estrictamente reproductivas, sino por afición). la misma distancia que media entre el jardín y el bosque. entre un manzano y un abeto. a gusto de cada cual (y sin infantes de por medio).
la vulva desnuda es una fruta jugosa que se ofrece.
la vulva desnuda es una fruta jugosa que se ofrece.
marzo 23, 2007
una de las indudables ventajas que va a tener, a medio plazo, el nuevo episodio de la eterna guerra de banderas que vive este país (a quién se le ocurre: renunciar a una para poder ondear doscientas) es que ya se empiezan a elevar voces contra la presencia, en cualquier manifestación de gente de izquierdas que se precie, de la dichosa banderita tricolor, tan preconstitucional como aquellas que ostentan el águila de san juan. a ver si así, de una vez por todas, dejamos de jugar con los dobles raseros y los motivos florales y nos atenemos al espíritu y a la letra de la ley. que ya va siendo hora.
marzo 19, 2007
como en casa de k. y pasamos la tarde enfrascados en una de nuestras animadas charletas.
-algún día -me dice con tono augural-, descubrirán que hombres y mujeres pertenecemos a especies distintas. complementarias, sí, pero distintas.
tentadora perspectiva, pienso. de ser así, ¿a santo de qué seguir preocupándose -o sintiéndose culpable- respecto de lo que sólo es expresión de la propia naturaleza? que cada uno -hombre o mujer- se ocupe de desarrollar lo que el cromosoma de marras dictamine y aquí paz y después gloria. en ese caso, todos los malentendidos y los desencuentros responderían, no a la mala fe de unos y otras, ni a meras diferencias de interpretación ligadas al reparto de roles, tal como lo han ido fijado los sistemas culturales, a lo largo de los siglos, sino a lo que, en la facultad, llamábamos pomposamente: la inconmensurabilidad de los discursos. en la misma frecuencia de onda trabajan, desde hace tiempo, los fanáticos del biologicismo, las feministas de la diferencia, las adoradoras de pacha mama y del gran útero y los hacedores de chistes. pero, de ser así, ¿qué será de la literatura y el cine, por ejemplo? ¿y de la parrilla televisiva de sobremesa? ¿de toda la industria basada en la explotación del sufrimiento que causa la falta de comprensión mutua?
-algún día -me dice con tono augural-, descubrirán que hombres y mujeres pertenecemos a especies distintas. complementarias, sí, pero distintas.
tentadora perspectiva, pienso. de ser así, ¿a santo de qué seguir preocupándose -o sintiéndose culpable- respecto de lo que sólo es expresión de la propia naturaleza? que cada uno -hombre o mujer- se ocupe de desarrollar lo que el cromosoma de marras dictamine y aquí paz y después gloria. en ese caso, todos los malentendidos y los desencuentros responderían, no a la mala fe de unos y otras, ni a meras diferencias de interpretación ligadas al reparto de roles, tal como lo han ido fijado los sistemas culturales, a lo largo de los siglos, sino a lo que, en la facultad, llamábamos pomposamente: la inconmensurabilidad de los discursos. en la misma frecuencia de onda trabajan, desde hace tiempo, los fanáticos del biologicismo, las feministas de la diferencia, las adoradoras de pacha mama y del gran útero y los hacedores de chistes. pero, de ser así, ¿qué será de la literatura y el cine, por ejemplo? ¿y de la parrilla televisiva de sobremesa? ¿de toda la industria basada en la explotación del sufrimiento que causa la falta de comprensión mutua?
me temo que, de ser cierto lo que vaticina k., alguna portentosa mano negra hará callar a aquellos científicos que osen romper el silencio (bah, qué sabrán ésos). lo esencial no es encontrar una solución al problema -y menos todavía, aduciendo que hombres y mujeres somos dos especies distintas, aunque con posibilidad (y eso sí que es una rareza) de reproducirse entre ellas- sino velar para que nada impida que prosiga el espectáculo.
a la salida del cine en que acabamos de ver la vida de los otros, m. pregunta si una medida semejante -se refiere a la apertura al público de los archivos de la policía secreta, la temible stasi- no resultaría de necesaria aplicación en este país de amnésicos profundos. en su opinión, sería una forma de llegar, de una vez por todas, a la verdad de lo ocurrido (y perdonen por el pleonasmo) y permitiría limpiar el nombre y la memoria de todos aquellos que fueron víctimas de la represión, tanto del franquismo como de la revolución. le pregunto, a mi vez, si no le parece curioso que ningún gobierno -ninguno, insisto- haya hecho el menor gesto en ese sentido, más allá de una operación de mera cosmética, destinada a contentar a los amantes de los gestos vacíos. que un gobierno de derechas se resista a proponer semejante medida tiene su lógica (estúpida y criminal, aunque lógica), pero que la izquierda en el poder se haya limitado, ante semejante envite, a acuñar un simple oxímoron (memoria histórica), con más ánimo de provocar al contrario que de alcanzar la verdad de los hechos, es como para inquietarse.
la razón es tan sencilla como que, de abrirse los archivos y poner al alcance del público información tan sensible, nos íbamos a encontrar con muchas sorpresas y ninguna agradable. como la de enterarnos de que más de uno de esos heroicos resistentes antifranquistas y comecuras que pueblan nuestro horizonte mediático y familiar, y que tanto presumen de su condición de víctimas de la dictadura, figure en las listas de confidentes de la policía vestida de gris. la supervivencia de cualquier régimen totalitario (y yo añadiría: de cualquier proyecto político fundado en el nacionalismo) se asegura mediante la cooperación, voluntaria o forzosa, de una parte considerable de la población, sin exclusión de clase social ni ámbito laboral alguno. aventurar que hubo confidentes e infiltrados en la universidad, en el mundo de la empresa o entre los obreros de la fábrica o del campo, es una perogrullada. pero, falta confirmarlo y, para ello, nada mejor que dar luz verde a la apertura de los dichosos archivos. la operación no resultaría inocua -por el contrario, asaz dolorosa-, pero contribuiría notablemente a despejar el pasado -o parte de él- de tanto fantasma de los que anda sobradamente poblado.
sinceramente, no creo que llegue yo a ver ese día. éste es, más que nunca, un país de cobardes fanfarrones y pendencieros, alérgicos a toda realidad y a toda verdad que se funda en aquélla (para comprobarlo, basta con echarles un vistazo a los periódicos). convencidos estamos de que mejor seguir jugando entre mentiras que nos permitan salvar la cara y nuestros bellos ideales (llaménse religión católica, tercera república, lucha antifranquista, cuba castrista; lo que caiga, qué más da) que enfrentarnos a los hechos y superarlos. ya lo dijo aquél: "la vida es sueño" y ahí seguimos, soñando y poco más. son cosas de la maldita reserva espiritual (cristiana o izquierdosa y utópica, que tanto monta). nada, pero lo que se dice nada, parece haber cambiado desde el barroco.
p.s. sólo los que teníamos menos de quince años a la muerte del dictador estamos libres de toda sospecha. los demás , mientras no se demuestre lo contrario -y con la lógica excepción de los que se pudrían en las cárceles desde hacía un montón de años (y aun entre éstos habría que separar el trigo de la paja)-, son todos sospechosos.
la razón es tan sencilla como que, de abrirse los archivos y poner al alcance del público información tan sensible, nos íbamos a encontrar con muchas sorpresas y ninguna agradable. como la de enterarnos de que más de uno de esos heroicos resistentes antifranquistas y comecuras que pueblan nuestro horizonte mediático y familiar, y que tanto presumen de su condición de víctimas de la dictadura, figure en las listas de confidentes de la policía vestida de gris. la supervivencia de cualquier régimen totalitario (y yo añadiría: de cualquier proyecto político fundado en el nacionalismo) se asegura mediante la cooperación, voluntaria o forzosa, de una parte considerable de la población, sin exclusión de clase social ni ámbito laboral alguno. aventurar que hubo confidentes e infiltrados en la universidad, en el mundo de la empresa o entre los obreros de la fábrica o del campo, es una perogrullada. pero, falta confirmarlo y, para ello, nada mejor que dar luz verde a la apertura de los dichosos archivos. la operación no resultaría inocua -por el contrario, asaz dolorosa-, pero contribuiría notablemente a despejar el pasado -o parte de él- de tanto fantasma de los que anda sobradamente poblado.
sinceramente, no creo que llegue yo a ver ese día. éste es, más que nunca, un país de cobardes fanfarrones y pendencieros, alérgicos a toda realidad y a toda verdad que se funda en aquélla (para comprobarlo, basta con echarles un vistazo a los periódicos). convencidos estamos de que mejor seguir jugando entre mentiras que nos permitan salvar la cara y nuestros bellos ideales (llaménse religión católica, tercera república, lucha antifranquista, cuba castrista; lo que caiga, qué más da) que enfrentarnos a los hechos y superarlos. ya lo dijo aquél: "la vida es sueño" y ahí seguimos, soñando y poco más. son cosas de la maldita reserva espiritual (cristiana o izquierdosa y utópica, que tanto monta). nada, pero lo que se dice nada, parece haber cambiado desde el barroco.
p.s. sólo los que teníamos menos de quince años a la muerte del dictador estamos libres de toda sospecha. los demás , mientras no se demuestre lo contrario -y con la lógica excepción de los que se pudrían en las cárceles desde hacía un montón de años (y aun entre éstos habría que separar el trigo de la paja)-, son todos sospechosos.
más de un mes sin escribir una miserable línea en este blog. surgen las dudas acerca del sentido de sentarse ante el ordenador, una mañana tras otra, para verter mis mínimas certezas y mis muchas confusiones. el asco profundo que me inspiran los políticos últimamente (el adverbio acompaña, en realidad, al adjetivo porque asco, lo que se dice asco, me lo han inspirado casi siempre) -con las consiguientes ganas de convertir estas páginas en el vehículo de toda la furia y el desdén de que soy capaz- y la sensación de horror vacui que me ha dejado el exceso de trabajo de las últimas semanas han ido justificando mi silencio. las obras del edificio de al lado tampoco aportarn el mínimo sosiego necesario: el bronco batir de las mazas me arranca del sueño, cada mañana temprano, seguido del sonido de avalancha que hacen los escombros al caer por la "trompa"y del chirrido de las sierras mecánicas, que se prolongan durante el resto del día. un entorno idílico para la escritura. el convencimiento, una vez más, de que debería de haber salido por piernas de esta casa hace meses, sino años. pero, aquí sigo.
entretanto, la primavera se nos ha presentado de golpe -aunque falten las golondrinas para certificar, de forma oficial, su llegada- y los rigores de la astenia y los primeros avisos de la alergia se mezclan con el baile de las feromonas revolucionadas y con el fantasma del verano tórrido que nos espera.
pero, basta de quejas. todavía no hace calor -hoy, incluso, sopla un aire frío y los meteorólogos anuncian una caída de las temperaturas (lo que confirma el dolor de la cicatriz que recorre, sexi, mi ingle derecha)- y es una delicia pasear por las calles o por el parque. además, un tercer sobrino ha anunciado su intención de materializarse en breve. cuanto más se concreta mi papel de tío, más se aleja el riesgo de acabar siendo padre.
ruge la tormenta
en mi patio. en el alféizar,
sol de marzo.
marzo 16, 2007
querida sobrina,
ya sé que tu primer cumpleaños tuvo lugar hace casi treinta días y que, si bien es cierto que había muchas probabilidades de que llegara tarde a felicitarte en este blog -como le había ocurrido a tu primo-, un mes entero de tardanza es mucho tiempo. podría aducir que el exceso de trabajo ha tenido la culpa -puedes comprobar que no he escrito nada desde hace varias semanas-, pero es una excusa débil y poco digna (¡exceso de trabajo! por dios, qué bajo hemos caído...); así que, mejor, se lo cargamos al debe de mi memoria y te invito a pasteles y helado cuando superes la edad del pollo .









