noviembre 10, 2006


vuelvo al tema de la ducha, aun a riesgo de aburrir a los lectores, porque creo que no se valora, como merece, su función de reactivo, de catalizador en los procesos de creación. a mí, las mejores ideas se me suelen ocurrir bajo la densa cortina de agua (como una lluvia desprovista de todo sentimiento melancólico), que escupe la alcachofa sujeta a la pared (detesto el uso de la ducha de teléfono, que te ocupa las manos y concentra el agua caliente en un único punto), y me recorre el cuerpo, de arriba a abajo, siguiendo el orden dictado por las hermosas leyes de la física. desde un poema a un diálogo. desde el argumento detallado de una posible novela -ducha larga- a un tema para la próxima entrada de este blog -ducha corta. ideas que llegan a mí como otros tantos fogonazos. dictadas -rociadas- desde lo más alto. yo, como el empédocles de hölderlin, nada más tengo que hacer sino abrirme a ellas mientras me lavo el pelo, enjabono mis áxilas o me depilo el molesto, y tan poco fotogénico, vello púbico. y no grito "¡eureka!", porque me tocaría pagar derechos de autor o ser acusado de plagio, pero me pongo contento, consciente de que el día cobra un nuevo sentido y de que no ha llegado el día en que decida dibujarle una roseta a mi cerebro.
[como no creo ser el único, encuentro que una restricción en el uso diario y generoso de la ducha -esa metáfora, a voluntad, de la lluvia cicatera-, no haría sino provocar una grave sequía creativa. comprendo que a la ministra le dé igual, porque a un político no se le paga por pensar y, aún menos, por crear, pero eso es algo que, en un país tan mermado, debería considerarse punible].

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Para aportar mi granito de arena, o más bien, mi gota de agua, te cedo unos 30 litros diarios de mi racionamiento para que sigas disfrutando de la mejor inspiración. Sean diálogos, poemas, mensajes largos o cortos, no dejes de escribir...

9:39 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home