noviembre 03, 2006

han logrado la machada de abrir brecha en la muralla de la, hasta ahora, inexpugnable fortaleza del cacique. ninguneados por los medios, acosados por los camisas pardas del nacional-socialismo autóctono, sin otro apoyo que el de sus militantes, sin el aval ni los recursos ni los favores bancarios de los que gozan los amos de la cochiquera. mediante una campaña basada en el boca a boca y eso, sólo, en el área de barcelona. lograr 3 escaños con un 48% de abstención y al cabo de unos pocos meses de vida activa, es, les guste o no a los miembros de la "honorata societá", una hazaña. aquélla, tras el primer estupor, ya ha reaccionado: ladran los coyotes, se carcajean las hienas. entre los que los acusan de estar infiltrados por la extrema derecha (será por eso que un miembro relevante del psc se ha pasado a sus filas con armas y bagajes) y los buenistas que se preguntan, con ese cinismo cateto del que cree ser perro viejo, cuánto tiempo lograrán mantener la cabeza fuera de las revueltas aguas de la corruptela y el clientelismo políticos, anda el juego del descrédito. como si importara algo que un partido que se pretende abierto a todos, sin exclusión de lengua, identidad o clase social, y cuyo único objetivo declarado es el de servir a los ciudadanos y no sólo servirse de ellos, contenga a miembros de la extrema derecha o a filocomunistas irredentos (que, en todo caso, serían esquizoides o arrepentidos, pues no creo que ni unos ni otros fueran a durar mucho en un partido de tan claras convicciones democráticas). para un partido, y sus militantes, que se define como laico, racionalista en política y contrario al chorreo emocional (de ahí su línea no nacionalista), el credo político, como el religioso, deberían pertenecer al ámbito de lo privado. ésa es su novedad. que gente muy dispar, pero animada por la misma voluntad, pueda trabajar de consuno, sin previa profesión de fe.
en cuanto al riesgo de que los chicos se nos corrompan, por el momento queda en eso, en mero riesgo. a estas alturas del proceso, sólo un conservador de la peor ralea puede seguir apoyando la idea de que más vale corrupción conocida que aquélla por conocer (esa forma de manchar el traje ajeno antes de su estreno, para luego decir que todos tenemos grasa en los dedos). en el fondo, como buenos idealistas reprimidos, les da miedo ilusionarse, no vaya a ser que acaben, los pobrecitos, decepcionados.
y el caso es que no se trata de ilusionarse (esa maldita necesidad de creer en algo), sino de mantener los ojos abiertos y desenmascarar a los vendedores de crecepelo (los infames) y sus turbios manejos. un trabajo metódico y desapasionado. que en eso consiste ser ciudadano.
así lo han entendido los miles de votantes que, asqueados con el modelo de reparto tradicional del pastel han decidido sentar a un comensal más a la mesa. aunque sólo sea para que corra un poco de aire fresco que alivie la peste a tocino rancio. el jueguecito de las izquierdas y las derechas, su política sensiblera, cargada de (des)memorias históricas varias e idealismos del todo a cien (tras los que se esconden los intereses reales de los actores de esta farsa), está más que gastado, como refleja una tasa de abstención en claro aumento. un jueguecito que sólo renta ya a los profesionales del ramo y a sus pregoneros. tal vez la hora haya llegado de baldear el patio.

1 Comments:

Blogger kamahoahoa said...

no te olvides que frente a los desestabilizadores que no votan simpre nos quedará la educación para la ciudadanía.
no ataques las ilusiones que chamuscas mis máscaras.
yo

2:41 a. m.  

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