el placer de circular, por calles y plazas atestadas de gente, deslizándome a toda velocidad -hurtando el cuerpo a todo roce- entre los huecos -escasos- que deja la masa compacta; evitando, en todo momento, el quedar atrapado tras un grupo de cincuentones pesados, torpes y despistados. o de adolescentes epilépticos, da lo mismo. la vida como un videojuego: cálculo de probabilidades, espacios, distancia, velocidad; agilidad del cuerpo y de la mente, perfectamente sincronizados, ajenos a todo lo que no sea la consecución de un único fin: sortear los escollos, no detenerse en ningún momento, seguir avanzando, de frente, de lado, hasta encontrar la salida del laberinto móvil. metáfora de la máquina triunfante. como escribió byron: "entre ellos, sin formar parte de ellos".

2 Comments:
Me has puesto el corazón a cien, evitando los obstáculos e intentando llegar a la meta. Muy bueno el texto ;)
Ese es un ejercicio que llevo practicando desde niño y nunca me ha dejado de fascinar.
Nunca había oido a nadie que le gustara y, menos, que describiera sus placeres tan exhaustivamente.
Me identifico totalmente con Ud, seor Jorge.
Ojalá todos los deportes brindaran tanto placer: estaría cachas y en forma...
Publicar un comentario
<< Home