extraños en el paraíso

enero 29, 2006


llevado por el entusiasmo de quien retoma una tarea largamente postergada, he pulsado la tecla que no correspondía tras escribir el título y como tal se ha publicado. azar bendito. el título en sí todo lo contiene. ¿qué más necesitaría para estar completo su sentido? tarde quizá signifique nunca. depuración. parquedad. evitar que las palabras se cubran de moho como el mármol de las viejas estatuas.

"los enamorados suelen conversar. la conversación es un género absolutamente inútil, puesto que lo que comunicamos suele ser demasiado insustancial o demasiado susatancial, y la mejor manera de expresar ambas cosas sería el silencio".

hace frío en las habitaciones por las que transito. a pesar de cuanto he acumulado en ellas, no he conseguido habitarlas ni un momento. quizás sí: en todos y cada uno de aquellos instantes de placer compartido, en los que el espacio se fundió con la carne y el gemido. vacío lleno. quedan ellos -los instantes- cuando ellas ya se han ido. flotando, congelados como instantáneas que se apagarán conmigo. quizás no: quizás permanezcan, más allá de mi tiempo. hologramas de la dicha y el éxtasis. rúbricas de la anulación del ser. embriaguez definitiva.

torpe lírica de domingo por la tarde. el pequeño max se expande. da vueltas sobre sí mismo. aprende a hacer suyo el hueco que le corresponde. a medida que yo me difumino, él empuja a los fantasmas con sus garritas de niño-lobo.

tarde quizá signifique nunca

enero 17, 2006

cada paso nos aleja más y más de la meta

17 de enero. madrugada. por doce minutos, he llegado tarde a mi cita con el día 16. trataré, por tanto, que haya dos entradas hoy. una de madrugada, ésta, y una segunda mañana por la mañana. pobre ilusión de cumplir con el tiempo y sus exigencias. a salto de mata, claro.

otra vez la mente en blanco.
a pesar de mis buenos propósitos.

¿no debería estar planchando?
si fuera sólo planchar...
tengo, a veces, la impresión de que el hecho de haberme impuesto a mí mismo tareas tan variadas, en número e intensidad, sólo tiene por objetivo distraer y engañar a la muerte. "espérate a que acabe..." parezco estar diciéndole a la parca. vuelva tras entrega. telar de penélope. el/la pretendiente, impaciente. la tarea, infinita.

se me cierran los ojos.

enero 15, 2006


15 de enero. retomo la tarea tras dos días de mutismo. silencio resultaría demasiado solemne. y falso. de hecho, no he callado. por hablar, hablo, incluso, en sueños. "el aburrimiento de los domingos por la tarde" -escribe connolly en su extraordinario libro la sepultura sin sosiego- "que llevó a de quincey a probar el láudano, también dio vida al surrealismo: son horas propicias para fabricar bombas". inmunidad británica, distancia irónica -sano y estoico desapego-, frente a los excesos verbales a los que tan proclives resultan sus vecinos del otro lado del canal.
del aburrimiento como origen del artefacto.
"todos los males del hombre" -escribe Pascal (y transcribo de memoria, séanme perdonados los posibles errores)- "proceden de no ser éste capaz de permanecer sentado en una silla sin hacer nada".
mi domingo ha sido tranquilo y agradable. sin drama ni bostezos.

futilidad de la piedra y del sueño.

quienes valoran el sueño -lo onírico- frente a lo real, son los mismos que otorgan primacía a la fantasía sobre la imaginación.
pero, ¿acaso no todos lo hacemos en algún momento?
cae la noche. la ciudad se desdibuja en malva y negro. y acaba bañada en burdeos.

el pequeño max se agita, mueve sus manitas arrugadas, abre la boca y se queda callado.

enero 12, 2006

estamos construyendo una leyenda


12 de enero. insuperable imagen, apta para el despiece. "estamos construyendo una leyenda". la vanidad, la pretenciosidad, la idiotez unidas en un mismo objetivo: revelar la inanidad del proyecto y de su objeto. lógica implacable del simulacro. ¿se construyen las leyendas? sin duda. pero ¿podemos imaginar al autor, anónimo, del mío cid lanzando al viento semejante declaración de intenciones? ¿sutil? -inexorable- transferencia del objeto -supuestamente legendario- al promotor -que no lo es, no puede serlo, pero lo pretende. objeto y promotor revueltos. transparencia del tiempo verbal. ése estamos construyendo. work in progress de lo fútil. delirio prepotente de los elegidos (estamos: hard rock hotel. instancia (delet)éterea). las leyendas: emanaciones del deseo popular. resultado de una superposición de fuentes, de relatos, síntesis, depuración. decantación por el tiempo. la lorelei, el mío cid, el rey sebastián de portugal, gerónimo... tantos otros. la leyenda: un premio al ser que encarnó un valor, una aspiración, un temor. a ellos, un lugar perdurable en la memoria. ¿hard rock café? ser anónimo, como sus promotores. deidad de palo de múltiple ubicación. idolillo de oro falso. sin otro mérito que servir de altar a una legión de idólatras idiotas, dispuestos a pagar el doble por un café servido en un marco de opereta barata. más perverso -a pesar de su pretensión de transparencia- que los tiranos que se han autoproclamado leyendas, por turiferario interpuesto. leyendas pobres, sin el menor arraigo. ésta no es pobre: es que no vale nada. menos, incluso, que nada.

estamos construyendo una leyenda. la posmodernidad triunfante. el simulacro sobre el vacío. el emperador está desnudo.
como el pequeño max, sin duda. pero él no pretende aparentar que está vestido.

época de titanes.

por ayer: excesivo ajetreo. idas y venidas. el hospital, la calle. subieron las temperaturas. salió el sol. hinqué mis dientes de lobo en los muslos del pequeño max. lo acurruqué contra mi pecho. frotó su nariz de rana contra mi piel de lana (chiste chino). cena en petit comité. cansancio del autista progresivo ante la socialización en exceso.
salió el sol.

enero 10, 2006

noche de autos


10 de enero. si cierro los ojos, siento el bullir del cerebro. como el interior de una olla exprés sin válvula. sucesión vertiginosa de imágenes inconexas. sensación de ver encenderse el sistema interno de alumbrado a medida que la idea avanza a lo largo del circuito. como en los paneles de seguimiento del metro, a medida que el tren discurre por la línea y atraviesa las distintas estaciones. "ne me demandez pas ce que j'aime ou ce que je crois, n'allez pas au fond de mon âme" (Sainte-Beuve dixit). privilegio de aquellos que todavía disponían de una alma. cuando menos, de una alma no abaratada por la retórica de los mercachifles espirituales y otros vendedores de crecepelo. nosotros, devenidos transparentes bajo el bombardeo constante del fotón informativo, del efecto decapante de la autopublicidad continua, de la necesidad constante de ser nosotros mismos a cualquier precio, sin poder realmente serlo. señuelo y trampa. objetivo inalcanzable que admite sucedáneos. transfigurados en inmateriales, disueltos en el índice de precios al consumo. no me quejo. no lloriqueo sobre los restos de lo que fue o pudo haber sido. el exceso de ser, su flatulencia, provocó en los alemanes de la primera mitad del siglo XX una digestión tan pesada y lenta que sólo pudo disolverse en sangre y humo. ordalía excremencial. la insoportable levedad consecuente sólo nos deja fuera de juego, a merced de los caprichos del viento. destino delicado de las hojas en otoño. interrogación menuda. suave melancolía.
por el horizonte, asoman el hocico los nostálgicos del chucrut y la salchicha. viven entre nosotros.
no sé lo que me digo. ni me importa.
hoy ha nacido mi sobrino.
qué más da si tiene alma. con su cuerpecillo de pez me conformo.

enero 09, 2006

día tras día



8 de enero. qué raro se hace escribir día tras día un diario abierto que nadie lee. tras el domingo transcurrido sin pena ni gloria, viene un lunes de plomo y barro. cabeza en blanco. ¿merece la pena reseñar algo? ¿les maux d'amour? ¿Los amores perdidos, dilapidados? ¿el desencanto y la agonía causada por los constantes malentendidos? no. ¿la felicidad? ¿les jours comblés? para qué... de las cosas buenas como de la belleza, sólo se puede decir que son. apenas si ofrecen matiz al que agarrar la escritura y desde el que impulsarse hacia delante. de ahí que los relatos felices nos resulten ñoños, cursis, desprovistos de la tensión que nutre la memoria y la imaginación. fíjemonos en un cuadro de tiziano, cualquiera en el que aparezca una hermosa mujer desnuda -diosa o mortal. los amores de marte y venus, por ejemplo. bajo la superficie de juego y entrega, de plenitud, se adivina el dolor, la morbidez de la carne -incluso inmortal-, la caída, los celos, la violencia, el desgarro. suprimido el desasosiego, ¿qué nos queda? una capa insustancial y vacía. una pobre pretensión bienintencionada. una cancioncilla de iglesia, tontorrona y simple, que no sencilla. apolo, por sí solo, no basta. sin su reverso oscuro -dionysos-, su brillo se apaga, como el estaño manoseado. como una baratija para turistas. como una estampita kitsch de san judas tadeo.
pero ¿acaso no sacrificaríamos, a veces, todo el arte -del pasado, del presente y del futuro, por un grand bonheur accompli, una felicidad sin tacha, libre de todo desasosiego y dolor? a veces... sólo a veces. después de todo, la felicidad sostenida conduce al individuo inexorablemente al tedio, que desemboca en su opuesto, la infelicidad y la inquietud. ecuación irresoluble. en su dimensión colectiva, ¿quién pretende ignorar todavía que la felicidad soñada, el amanecer radiante compartido, terminan encarnándose en el siniestro gulag?
lunes de barro y plomo.
el zumbido del ordenador no me recuerda, en nada, la música de las esferas.

enero 07, 2006

día de perros


7 de enero. día de perros. hasta el contestador me ladra cuando descuelgo el teléfono. monotonía de la escritura. debería de haber desayunado antes de sentarme a escribir mi página del día. el leve ronroneo del tráfico a través de la ventana cerrada. la serpiente muerde el corazón de la manzana. deseo, una vez más renovado, de dejarlo todo y salir corriendo en busca de mi arcadia feliz. un lugar en el campo, recogido, con chimenea encendida en la que arden el brezo y la madera. una ventana junto a mi escritorio que da a un jardín inglés. esto es lo que pasa por hojear revistas de decoración en casas rústicas antes de meterse en la cama. ¿nostalgia sincera o inducida? "deduzco que, aunque sea erróneo vivir y trabajar en las grandes ciudades, vivir alejado de ellas y sin trabajar es, si cabe, aún peor". quizá toda nuestra nostalgia del paraíso campestre no sea sino un fantasma. una proyección recurrente de nuestra naturaleza depredadora y asesina. de nuestra conciencia culpable. la naturaleza, en estado puro, no es sino una madre indiferente, a la que le da igual si te va bien como si te va mal. ¿por qué añorarla? en realidad, no es a ella a quien echamos de menos, sino su remedo domesticado, su imagen congelada y factible: el jardín. el sueño de todo urbanita: poder jugar a jardinero de fin de semana (la mayoría no serían capaces ni de transplantar un esqueje de geranio). los mitos románticos del retorno a la naturaleza y del buen salvaje, que tanto daño han hecho, sólo son manifestaciones patológicas de espíritus anhelantes y deformes. desgraciadamente, la civilización lleva dos siglos viéndose contaminada por aquéllas. de ahí esa arquitectura pretenciosa y vulgar, ajena a la escala que nos corresponde.
nubes de perro.

enero 06, 2006


6 de enero. por fin la lluvia (aunque negra y contaminante). el clima parece haberse vuelto republicano. casi cinco años ya sin leer un periódico (excepto excepciones que sólo sirven para corroborar la tendencia), escuchar la radio o ver la tele. no es algo de lo que sentirse orgulloso, pero tampoco culpable. no es por ideología, es por estómago. la única forma sensata de salvar el corazón, el hígado y las tripas del desasosiego y la agonía de los tejidos. de frenar la metástasis del alma. a pesar de la distancia creada, el virus de la información te alcanza igual. pero no del mismo modo. supervivencia de la víscera aquietada, no sometida al mórbido vaivén de la emoción inducida.
pájaros en la lluvia.
mienten los que afirman que la mejor literatura se escribe, hoy en día, en los periódicos. mentira interesada, supongo. mentira, al fin y al cabo.

enero 05, 2006


5 de enero. nubes dispersas. cielo sucio. el sol, radiante. en un gesto de indubitable optimismo, retiro la colada del tendedero.

la vida es una constante respuesta a una pregunta no planteada.

deberían estar prohibidas todas aquellas frases, sentencias, aforismos, etc. que empiecen por la expresión: la vida es... por ejemplo: la vida es sueño... sospecho que en la tendencia a tratar de definir QUÉ es la vida se esconde el germen del mesianismo autoritario (oh, hijos del sin par narciso...) que no dudará en llevarnos al matadero con tal de demostrar lo acertado de sus intuiciones acerca de dicha cuestión.

de paso, que prohiban cualquier definición de paraíso o de pureza -más aún si se pretende originaria. otras tantas coartadas para la carnicería.

hoy me he levantado prohibicionista.

¿qué es una fotografía? nada más que una ajustada combinación de luces y sombras.

se va el sol. no lloverá.

enero 04, 2006



Bendito sea el cuerpo de Correos. Esta tarde el cartero ha llamado a mi puerta, cargado con dos cámaras que había comprado -hace casi un mes- en los Estados Unidos. No las compré in situ, sino en subasta (que es algo así como el limbo del comprador. Más ahora que al Papa le ha dado por liquidar tan venerable y poético lugar). Pasaban los días y no llegaban. Me fui haciendo a la idea -en los tiempos que corren, la fe suele ser lo primero que se pierde, digan lo que digan- de que tal vez nunca lo hicieran. Tantas cosas se pierden... Pero, aquí están. Dos hermosas Argus C-3, modelo de los años 50; un auténtico placer para la vista, el oído y el tacto. Pura mecánica, libre de silicio, de componentes integrados, de placas base. Nostalgia de la sencillez y de la deducción. De la relación, sin duda fantasiosa e irreal, de la causa y el efecto. De la necesidad del conocimiento y la experiencia (calcular la velocidad de obturación, la apertura del diafragma idóneos antes de sacar la foto). Nostalgia de una belleza funcional que las cámaras antiguas sólo comparten ya con las armas de fuego antiguas, con los coches de época y los trajes bien cortados. La vieja querella, siempre actualizada, de antiguos y modernos. ¿Entraña, todo ello, un mal disimulado dédain por lo digital? No lo creo así. Pero a dios lo que es de dios.

Lo lamento, hoy me entrego al "antigüismo", sin ambages ni rubor alguno.

4 de enero. primer día de la nueva era: me levanto con la cabeza pesada y los párpados hinchados. la capa de cemento gaseoso que cubre la ciudad es ocho horas más espesa que cuando me fui ayer a la cama. de la lluvia, ni el recuerdo. ¿estará ya a punto la mutación que nos permita sobrevivir sin agua? lo malo es que he perdido el gusto por los futuros apocalípticos. y si llega la hora del contable, que me sorprenda en estado de gozo epicúreo (tengo entendido que puntúa doble con vistas al día del Juicio).

propósito para hoy: "le seul honnête homme est celui qui ne se pique de rien" (el único hombre honrado es aquél al que nada consigue ofender). la rochefoucauld dixit. más fácil de formular que de atender, como casi cualquier precepto.

bajo el sol de enero. mi colada, agradecida