febrero 10, 2006

bajo la larga sombra de la nube


mañana de nube -no varias, recreando graciosas formas, receptáculo de nuestra imaginación bucólica. una sola nube cubriendo el cielo sin fisuras. nube de color cemento. ligero riesgo de lluvia. a pesar de su hermetismo, el ambiente está seco como la lija. y, sin embargo, mi ropa recién tendida constituye un reclamo. la perfecta excusa que necesita el dios de las tormentas para desatar su furia -cuando menos, su meadita- sobre nuestras cabezas. después de tantos días sin agua, lodo contaminado será lo que caiga del cielo. encerrado en casa, no habrá de importarme si toda vez me acuerdo a tiempo de quitar la ropa del tendero.

frío. hasta las ocho de la tarde no pondré la calefacción por obvias razones de presupuesto. es lo que ocurre cuando uno pretende llevar vida de "artista". que se le quedan los dedos rígidos mientras se sienta, con batita de lana a cuadros del abuelo (oh, inolvidable profesor tripp) a escribir, rogando que las ideas y el culo no se le hielen en el transcurso del parto creador. gracias al cielo, existen las infusiones (compensación humilde pero generosa, sostén del guerrero).

las 16:00 y sigue sin llover. ¿falsa alarma?