mayo 11, 2007

me encandila esa gente que nunca se da por vencida y se obstina en darse de bruces, una y otra vez, contra la terca realidad. uno ya no sabe si lo hacen por ingenuidad -o estupidez, lo que, en muchos casos, viene a ser lo mismo- o convencidos de que, a base de cabezonería, lograrán volar con la sola ayuda de sus brazos. me ha venido esta idea a la mente al leer que el papa benedicto xvi, un tipo al que todo dios reconoce un profundo saber filosófico y teológico (aun cuando no podamos quitarnos de la memoria su sonrisa de cazador astuto tras alcanzar el trono de san pedro), no se le ha ocurrido nada mejor que instar a los jóvenes "a disciplinarse en la castidad y la fidelidad", durante su viaje por brasil. ¡brasil! un país en el que las infracciones al sexto mandamiento constituyen el deporte nacional, muy por delante del fútbol. imagino que la fe mueve montañas pero no se me ocurriría poner la mano en el fuego por la mayoría de los miles de católicos que asistieron al encuentro con el papa en sao paulo (no digo ya por los que no estuvieron). por lo menos, no más allá del primer momento de exaltación religiosa. y con el agravante, además, del pecado que, para muchos, sigue siendo el mejor afrodisíaco.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Pero alma de dios, no te obstines tú también, que se te va a poner malo el hígado. No prefieres imaginarte el cachondeíto que les habrá entrado en el cuerpo a todos esos mulatos en celo y esas hembras de culos ardientes, escuchando las tonterías de ese señor reprimido y con cara de nazi? Eso sí que tiene que poner, estar dándole allí mismo, de pie, mirando la cara del amigo Benedicto y corriéndose a su salud. (Una buena obra, eso también le gusta a la iglesia católica). Kiss.

11:54 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

En una huida hacia delante, por puro rigor, no le queda otra, vino a decir que la castidad debía practicarse fuera y dentro del matrimonio. Es el peligro de las filosofías globalizadoras, los sistemas morales absolutos sólo admiten un único camino: la razón aplastante de los presupuestos iniciales, idéntica a la razón final, lleva a ridículas conclusiones. Pienso que la religión es buena para los monjes, que no tienen que bregar con más sistema que las normas del convento. Pero ahí fuera, amigo mofeta, hay muchas normas y muchas razones. Y culos, y tetas, que tiran más que dos carretas.

1:55 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Yo, en esto, veo siempre el mismo problema: la aporía del clero, que se resume de la forma siguiente: el papa y sus secuaces, que hacen voto de castidad, se pasan la vida opinando acerca de la sexualidad. Ahora bien, si lo hacen con conocimiento de causa, es porque lo han catado, luego han infringido su voto y se hallan en pecado. Si no lo han probado, no hay nada que reprocharles, excepto que hablan de lo que ignoran (cuando menos de primera mano) y estamos en nuestro perfecto derecho de pedirles que se metan en sus asuntos.

9:16 a. m.  

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