ayer, vi brillar los ojos de un zorro en la oscuridad de la noche cerrada. dos círculos amarillos, dos fosforescencias. permanecieron inmóviles, junto al seto, durante unos larguísimos segundos, reflejando la blanda luz del zaguán que se escapaba por la puerta abierta. a qué salía yo, no lo recuerdo. me quedé quieto, hasta que el chasquido de una rama al liberarse de su pesada carga de nieve, rompió el hechizo. los dos puntos brillantes se opacaron y se movieron, inquietos. en menos de lo que tardo en contarlo, habían regresado, de nuevo, a la noche. esta mañana, temprano, busqué las huellas bajo el chopo. la nieve caída de madrugada, las ha borrado. el tiempo no mejora.

1 Comments:
qué buen mantra el tuyo a lo largo de las últimas semanas...
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