"tiene 46 años". hace una pausa. "una edad normal...". espero. pero el presentador no parece interesado en aclararme el sentido de su frase. cuando abre, de nuevo, la boca es para enzarzarse en un soliloquio inane al que dejo de prestar atención a los dos segundos. su frase no deja de darme vueltas en la cabeza "... 46 años... una edad normal". ¿normal? ¿para qué? ¿según quién? y la pregunta madre: ¿cómo puede un individuo dotado de una paupérrima capacidad de expresión presentar un programa, aunque no pase de ser un patético concurso para gente límite? a mi alrededor, el ruido de tazas, vasos y cucharillas forma una especie de edredón sonoro. fragmentos de conversaciones. movimiento. una cafetería es una representación del mundo. cuarenta y seis años es una edad normal. un dato a no olvidar (por la cuenta que me trae).

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