mayo 27, 2006


estado semicomatoso -no del todo desagradable- inducido por el cóctel explosivo que forman gramíneas y clima -ligeramente- inestable. una brisilla suave, con fondo cálido y seco (una brisa de dos capas), anima el conjunto al tiempo que convierte en una fatigosa prueba el simple acto de respirar. sentado ante el ordenador, aprovecho para echar un vistazo a la página de la bbc, de la que a. lleva meses contándome maravillas. tenía razón. una simple ojeada te permite comprender qué es lo que hace, de la radio nacional británica, un modelo sin paliativos. rastreo radio4 -intelligent speech- (aunque bien podría dedicarme a radio3 -classical, jazz, world, arts, drama-). archivos de todo tipo, programas de poesía seleccionada por los propios oyentes, espacios dedicados a la historia (fascinante el titulado undelivered letters -the story behind undelivered letters from 150 years ago), series como the archers. igualito, igualito que lo que nos ofrece rne (basta con echar un vistazo y comparar).
[resulta, sin duda, contradictorio que un anglófilo declarado, como el que esto escribe, no se hubiera tomado hasta ahora la molestia de buscar la página web de la bbc. mea culpa, mea culpa, mea culpa. a modo de disculpa -forzada- diré que no suelo escuchar la radio y menos por la red. pero será cosa de ir cambiando de costumbres]
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a principios de junio, los padres de la patria ponen a disposición del respetable el saloncito de su casa. o, lo que es lo mismo, el congreso de los diputados ofrece varias jornadas de puertas abiertas. siempre es alentador* que una clase política tan inepta y corrupta se afane en hacernos partícipes, de vez en cuando, de sus desvelos en el secreto de su santo santorum. de modo que, durante tres días, nuestros congresistas lanzarán, con su habitual modestia, el "pasen y vean", a modo de mágico mot de passe que sanciona el hermanamiento entre el pueblo soberano y su representante en la tierra (su chulo, diría yo). muy propio de la comedia dell'arte, esta farsa que permite a unos lavarse la cara -y las manos, de paso- y a otros dar rienda suelta al cotilla inmoderado que llevan dentro. y todos tan contentos. durante esos días de confraternización, la democracia española ratifica, a ojos del visitante seducido, su asentamiento y solidez bajo el techo que conserva la huella del tejerazo, mientras suenan, burdos y machacones, los eslóganes de siempre.
ya me lo dice j.: "el asunto es que, a nuestros políticos, no les exigimos nada". basta con oírles hablar para darse cuenta de hasta qué punto es cierto.
quizás, sea ya demasiado tarde. después de todo, hemos pasado de ser súbditos a ser clientes, sin haber sido nunca ciudadanos (y ni siquiera como clientes valemos mucho). a aquellos que gustan de ir de visita a casa ajena y no son escrupulosos, les quedará, por lo menos, el recuerdo imborrable de una mañana de cola y compadreo en el congreso, por expresa invitación de sus señorías. no olviden sus cámaras.
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*dije "alentador" cuando quería decir "sospechoso". en las novelas clásicas de intriga, el culpable solía ser, de entre todos los personajes que por ellas merodeaban, el que más se esforzaba en colaborar (se sobrentiende: el que más esforzaba en hacer como que colaboraba) con el detective.