de madrugada, no puedo evitar quedarme enganchado a la retransmisión del partido entre inglaterra y hungría. parece un partido de otro tiempo. pulso el botón de color del mando a distancia hasta dejar la pantalla en blanco y negro. en noviembre de 1953, por ejemplo. fascinado, contemplo el juego. el ir y venir de los jugadores sobre el césped gris oscuro, las fintas, los quiebros (sólo echo de menos que no lleven camisas, como antaño). táctica y estrategia. el maravilloso gol de crouch, un tintín de dos metros, tras un prodigioso triple regate de cole al borde del área. genio y figura. la última épica. no soy forofo del fútbol, pero sí capaz de reconocer una obra de arte, incluso efímera como ésta. lo contemplo todo en silencio. además del color, he optado por suprimir el sonido. siempre me han resultado idiotas los comentarios de los expertos (¿por qué no se limitarán a dejar constancia de lo obvio: fulanito pasa a menganito, etc.?) pero la situación se torna insoportable después de que el inane comentarista haya largado, sin el menor rubor, la frase siguiente: "a inglaterra siempre se le ha dado mal hungría". a lo que su colega inglés contesta, flemático: "bueno, de un total de 20 encuentros disputados, inglaterra ha ganado 15, perdido tres y empatado el resto". sobran los comentarios. insiste, sin embargo, el descerebrado. en última instancia, ¿a quién le importan los números? queda eso, que a inglaterra se le da mal hungría. frase para la historia del deporte. dueño y señor de mi destino -o sea, de mi mando-, pulso la tecla que apaga el sonido. al final, inglaterra gana por 3 a 1. seducido por el juego del equipo inglés -nada que ver con la tosquedad de que, años ha, hacían gala los jugadores británicos y que venía a ser algo así como la marca de la casa-, decido que ya tengo equipo para el mundial (aunque no vea ningún otro partido). después de todo, las decisiones basadas en la estética suelen ser las más sencillas. o eso me parece.


1 Comments:
qué es lo más sorprendente? todo
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