un tal coti -una especie de clon de a. calamaro- dice: "lo importante es lo que la gente siente, no los hechos". lo que la gente siente... claro, ya se sabe que los hechos están todos sujetos a interpretación y son de un relativismo aterrador. mientras que los sentimientos, ah, ésos son de una absoluta y probada fiabilidad. no está de más recordar que todo aquel que pretenda vivir del "show biz" es un manipulador de conciencias, más o menos declarado. un público dócil, pletórico de buenos sentimientos y enamorado de cuatro acordes, es un públido rendido. un público dispuesto a consumir los discos del señor coti. los hechos son otros: coti sólo es un vulgar imitador de a. calamaro, sector descafeinado-blandengue. otro hecho, también, es que el tal señor coti vende muchos discos... pero desdeña los aspectos comerciales del asunto. para él, insiste, lo importante son los sentimientos de la gente. sólo si algunos le dijéramos lo mucho que nos aburren sus canciones, lo mediocres que nos parecen, y el hartazgo que nos produce el tener que escucharlas por el hilo musical de cualquier tienda, entonces el tal señor coti no tendría empacho en referirse a los hechos -o sea, a los números- para justificar su empeño y demostrarme que somos nosotros los que estamos equivocados, que cientos de miles de compradores no pueden equivocarse. sólo sería un momento, evidentemente, antes de regresar al fluido sentimental. porque su público no compra sus discos con dinero -un hecho-, sino con sus corazones. aunque lo que él se embolse no sean unos litros de sangre bombeada, sino dinerito constante y sonante -más hechos- a costa de propagar a los cuatro vientos el nuevo opio del pueblo. porque, si es cierto que "la música pop ha hecho mucho daño", como decía el protagonista de la película alta fidelidad -incapaz de sustraerse a su influjo-, no es menor el que causan sus intérpretes.
para más inri, el tal señor coti aprovecha la circunstancia para lanzar loas interminables -en su correspondiente tono lírico-sentimental- a la figura de ese engendro llamado maradona (y digo engendro en toda puridad: mitad hombre, mitad monstruo). un excelente jugador y un redomado imbécil fuera del terreno de juego -hechos probados. pero, claro, el tal señor coti habla de sus sentimientos y ése es un terreno el que no suelen caber matices. ni juicios. después de todo, los sentimientos resultan inabordables. son lo que son (¿y quién eres tú -o sea, yo- para ponerlos en entredicho?). ante ellos, sólo cabe caer de hinojos... o ponerse a cubierto.
es curioso pero uno nunca está seguro, cuando escucha a artistas argentinos y a gentes que le merecen cierto respeto intelectual, expresar su adoración sin límites por el "pibe", de si son sinceros o mienten descaradamente para no ser lapidados -tanto desde un punto de vista profesional como meramente físico- una vez pongan el pie de vuelta en argentina. porque parecerá mentira, pero es, indudablemente, un hecho, que un pueblo que se las da de ser tan culto y tan superior al resto de los pueblos de hispanoamérica -no digamos ya al español- y tan sólo equiparable al francés, pueda caer en tan burdas mitomanías. para salir de dudas, basta con recordar la pasión colectiva por evita, por el propio perón, el che, claro, y ahora, dieguito, en el que parecen resumirse todas las anteriores.
inexplicable, el hecho. para explicarlo, nada como recurrir al sentimiento. y el tal señor coti dice al respecto...

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home