la indudable desventaja de no leer los periódicos y no seguir las noticias por ningún otro medio, es que uno se ha de comer siempre el pan duro. la ventaja, tan indubitable como su contrario, es que ese mismo uno se evita las úlceras y las subidas de tensión descontroladas. así me entero yo -otro currusco de pan duro- que la palabra escogida por los españoles como la más bonita del idioma ha sido amor. no me esperaba menos. semejante elección resulta sumamente reveladora. prueba, por ejemplo, hasta qué extremos ha llegado el analfetismo funcional de una población cuya educación ha sido relegada al abandono. porque, si han votado la palabra amor es, sin duda, por su significado, no por su carácter eufónico. de este modo, una palabra vulgar, derivada de una madre latina bastante más resultona y con primas mucho más lucidas (amour, love, liebe) deviene la maja de la fiesta. una elección facilona, empalagosa, populachera, acomodaticia, pusilánime (guerra o muerte poseen mucho más carácter). muestra de unas profundas e insoslayables falta de imaginación y pereza intelectual. después de todo, con una palabra así, nadie cree poder errar. a la ignorancia de quien no ha abierto jamás un diccionario (o un libro), se une la cobardía colectiva de un pueblo acostumbrado a no pensar y a gozar poco (por lo menos, con nada que no sean la ingesta de alcoholes y la fiesta ordinaria y vocinglera). por no mencionar la cuestión del gusto, claro. escoger belleza, por ejemplo, dentro del marco de las palabras más o menos banales, hubiera denotado cierto sentido de la estética. basta con echar un vistazo alrededor, a nuestras ciudades y campos, para comprender que semejante opción no tenía posibilidades. lo que me extraña es que no ganara magia (de una platitude y un empalago muy similares a la de amor y con connotaciones muy parecidas). siempre pendiente de dar ejemplo, el maestrillo, herr schumacher, escogió generosidad (mucho más fea y blanda que amor todo hay que decirlo), recordándonos a todos hasta qué punto este hombre puede ser grimoso. seguro que solidaridad no anduvo lejos de los primeros puestos. o tolerancia. el lenguaje bienpensante es de una vulgaridad y una pobreza tenaces (nadie con un mínimo sentido de la estética puede sentirse cómodo con el verbo socialdemócrata. quizás, después de todo, el lenguaje más bello sea el de la reacción) . la política de lo correcto, inasequible al desaliento, es débil en sus manifestaciones de palabra. quizás, por eso mismo, haya de recurrir al fantatismo y a la caza de brujas cuando decide pasar al acto.
en cualquier caso, la estricta higiene informativa a la que me obligo me ha proporcionado unos días más de asueto y plácida ignorancia (meros paliativos). ya me lo decían de pequeño: la dieta de pan duro fortalece las encías y los dientes.
claro que, de haber ganado la palabra paz, el que esto escribe hubiera optado, ipso facto, por el exilio.
algunas candidatas de mi propia cosecha:
migraña
filibustero
muérdago
ornitorrinco
mandrágora
jacinto
crápula
melancolía
desgarro
seguro que las has hay mucho mejores. a mí, se me han ocurrido éstas. y, puestos a escoger, zorra suena infinitamente mejor que amor. al margen de connotaciones y lejos de todo campo semántico.

1 Comments:
Uaoh.
Aquí desde la ofi me he quedado sin habla. Hablando de contundencias.
De esa noticia tampoco tenía yo ni la más remota idea, aunque sabía que se estaba llevando a cabo el experimento. (porque, sólo es eso, ¿verdad?) No hay que afligirse, amor es la palabra más hermosa de ESTE año 2006. El que viene, ya veremos, probablemente alguna de las que has mencionado, si entre tanto no se duplica el precio de la gasolina (lo que arruinaría un poco la fantasía bienpensante), o sube otro punto el tipo de interés (las casitas por el retrete) o se monta directamente la de dios, tu me entiendes (lo que supondría que andaríamos haciéndolo mucho y no se nos ocurriría la cursileria de mentarlo).
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