marzo 30, 2006

eclipsados


lo de ayer, al parecer, tenía explicación. tan vulgar como un eclipse.
es lo que suele ocurrir con la poesía, que viene a nacer de lo banal. y, aunque luego se transfigure, parte de esa banalidad -de ese estiercol- ha de transparentarse necesariamente en ella, so pena de no tener ya poema, sino voluta de nada, aleteo de vaciedad sentimental.
desconfía de los solemnes y de los idealistas. de los enamorados del amor. de los que abrigan esperanzas. de los que invocan el corazón como metáfora y no como palpitante víscera. banda de carniceros disfrazados de amapolas. chantajistas con bucles.
porque, ¿qué otra cosa es el espíritu, sino una de las manifestaciones de la materia?
tus pezones de
invierno gominolas en
mi boca amarga
nada como un día de nubes para sentir, de nuevo, el fango entre los dientes.