ah, la nostalgie!
parís, mayo de 1968. la sorbona, la rive gauche en llamas. sous les pavés, la plage. el eterno retorno del mito. como un póster del che. hoy, 38 años más tarde, la sorbona otra vez. y tiembla de excitación la voz del periodista (español) pequeñoburgués, alimentado con hamburguesas de mito: "como mayo del 68...". hoy como ayer... juventud asamblearia, juventud contestataria. gritos (¡no pasarán!), puños en alto, mesas volando, attitudes... pero, la historia sólo se repite como parodia. y ya aquel mayo florido no fue sino triste caricatura de otras insurrecciones. aquellos estudiantes... bien cebados, hijos de la soi-disant execrada burguesía, revolucionarios de salón y de patio de recreo. niñatos ¿alguien recuerda (siquiera sabe) por qué se negaron los obreros a responder al llamamiento de los estudiantes? (¿batirse el cobre junto a aquellos fils a papa? quiá! sabios. bien se ha visto, después, que cabía esperar de la camada que confundió la sorbona con la bastilla).
pero, no importa. la historia ha de repetirse. le cirque oblige. ¿qué es la juventud, sin unas carreritas ante la fuerza pública, sin los eslóganes coreados, sin unas marcas de porra en el costado? rito de paso. tomar la sorbonne, correr, hacerse la foto.
baudrillard lo llamó: conceptos búnker. muy gráfico. para entendernos: conceptos de hormigón armado, vacíos de todo contenido. revolución, liberación, etc. ad nauseam. el lenguaje mismo de la publicidad. como un póster del che.
y la industria de la moda: ojo avizor. négligence fashion. qué raro que a ningún mercadotécnico ilustrado no se le haya ocurrido, todavía, proponer el mes de mayo para el santoral republicano. en eso, los franceses son duchos. no hay más que recordar la celebración del bicentenario. o la astracanada del día de la esclavitud. a alguien se le ocurrirá. seguro.
y, entretanto, las televisiones encantadas. oh, mayo del 68... la revolución y nosotros, que la quisimos tanto... la locutora, vestida de prada, sobrexcitada por lo que ha leído, esa misma mañana, en google, inflada por su mitomanía irreductible, duda entre soltarnos su retahíla de lugares comunes o arrojar el micro al aire y unirse, en éxtasis, a la juventud florida que renueva su grito. piensa en las letras del piso, y aguanta el tipo.
el che: homófobo, maltratador, torturador en sus horas libres, pésimo economista, nefasto guerrillero. el che. la foto. el mito.
hoy, como ayer. sous les pavés, le néant.

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